Jueves, 21 Septiembre 2017 00:00 Cultura

Víctor Gaviria: "La televisión es maniqueísta, no refleja lo real"

Tito Gómez y Natalia Polo son los coprotagonistas del filme. Son antioqueños y empezaron a actuar en esta obra.
Tito Gómez y Natalia Polo son los coprotagonistas del filme. Son antioqueños y empezaron a actuar en esta obra.

El cineasta colombiano estrena hoy La mujer del animal, a las 18:00, en el INCine, adonde llegó esta semana para dar un taller sobre su “cine de realidad”.

Redacción Cultura

“Uno sale como con ganas de vomitar cuando ve esta película”. La frase es de la protagonista de La mujer del animal, Natalia Polo, sobre su propia obra. La actriz antioqueña soltó esa reflexión en el más reciente Festival de Málaga frente a un auditorio, al referirse al largometraje dirigido por Víctor Gaviria, cineasta colombiano cuyo nombre aparece en la pantalla negra de historias impactantes y oscuras, como Rodrigo D: No futuro (1990), La vendedora de rosas (1998) o Sumas y restas (2004). Para el director y su actriz, la conmoción está justificada.

El realizador llegó a Quito la tarde de este lunes. La mañana siguiente empezó su taller en el INCine, el cual está dividido en 3 jornadas de 4 horas cada una. La segunda mitad de las clases será sobre su última obra, mientras que la primera habló del resto de sus filmes y de su método. ¿De dónde surgen estas historias que pueden causar náuseas a sus espectadores?

Hace más de una década, Gaviria caminaba por las comunas de Medellín en busca de narraciones que le dieran forma a su adaptación del libro Verdugo de Verdugos, escrito por Fabio Restrepo, un taxista que, luego de interpretar a Gerardo en Sumas y restas, empezó a actuar en otros filmes y telenovelas.

El método de las películas de Gaviria es emplear lo que él llama ‘actores naturales’, personas que eligió en un casting largo, que incluye entrevistas a profundidad, al que van aficionados sin cumplir el requisito de ser profesionales. Entre ellos, Restrepo sobresalía por haber escrito la historia de su hermano, Fámel Restrepo, un hombre que empezó a hacer justicia por mano propia en una comuna y sobre quien fue escribiendo sus anécdotas en un cuaderno que llevaba en su taxi.

En uno de sus recorridos, Gaviria encontró a Margarita Gómez, una mujer que le contó que vivió en una especie de cautiverio durante 7 años (de 1975 a 1982), después de que un hombre la drogara y violara. El victimario la llevó al campo y la devolvió a la comuna de desplazados del espacio rural sin dejarla del todo. Incluso llegaron a tener hijos y ella explicaba su vulnerabilidad ante el encierro, sobre todo por las amenazas de El Animal, como llamaban a su agresor en la comunidad.

Al conocer la historia, con todas sus contradicciones y el asombro que provoca -al narrársela, Gómez ya bordeaba los 50 años-, Gaviria decidió escribir el guion de La mujer del animal y empezar a buscar a sus personajes. Los protagonistas son el fornido Tito Gómez (Libardo, El Animal; Aníbal Ramírez en la vida real) y la menuda Natalia Polo (Amparo, en el filme; Margarita Gómez).

Cuando les mostraba el guion inicial (titulado El Animal), los amigos de Gaviria encontraban inverosímil una historia en que una mujer violentada apenas reaccionaba. Y durante una función para la prensa, en La Habana, todas las mujeres abandonaron el cine al ver la trama.

Gaviria recibe a este diario en un hotel de la capital, la noche de su llegada.

El cineasta Víctor Gaviria les da el guion de sus películas a sus personajes el primer día de rodaje, en las locaciones. Todos los intérpretes son no-actores. Álvaro Pérez / El Telégrafo.

-¿Cómo afronta el cine de Luis Ospina, quien critica la pornomiseria en documentales como Agarrando pueblo (1977, codirigido con Carlos Mayolo)?

-No sabría definir el cine de ellos (de Mayolo y Ospina) -dice el autor- pero abordan de una manera crítica los procesos sociales, con una especie de alegoría, deslindándose del cine de los años 70 que señalaban como pornomiseria, como los cortos de Sobreprecio que se pasaban en los teatros, formas miserabilistas, odiosas de representar la realidad colombiana. Lo que empiezo a hacer en los 80 es un cine de realidad. Tomo lo real como inspiración directa y no interpreto, sino que uso todo de los no-actores con quienes trabajo.

¿Sus películas hacen crítica?

Eso aparece en la medida en que los relatos se construyen a partir de narraciones reales, explica el cineasta. Son críticas porque no parten de la visión de un cineasta de clase media, sino de los testimonios, vitales y personales, sobre lo social. Son una forma de antiliteratura, sí, desde lo antisocial.

El ‘antilenguaje’ de los personajes que Gaviria pone en pantalla causó resquemor, recuerda, sobre todo en La vendedora de rosas, que un grupo de productores extendió a una telenovela que dista de la obra inicial, no solo por ser un melodrama seriado sino por sus eufemismos, unos que no existen en la calle. También se integró al personaje del padre de Lady, que ella nunca conoció.

-¿Quedó satisfecho con esa adaptación televisiva?

-La serie traiciona totalmente los contenidos de la película -dice Gaviria sin ánimo de queja, porque le pagaron derechos- aunque contenga algunos de sus elementos; yo vi unos capítulos con Lady Tabares (el personaje real) y ella desaprueba la novela, se levantaba molesta, a veces, porque la historia cambió aunque le limpiaba el nombre.

Lady y Margarita son personajes que han vivido circunstancias brutales y que se repiten en la sociedad colombiana, se justifica el director. “Por eso hay que representar lo que pasa y por la misma razón nunca haría televisión, que dramatiza todo, lo hace maniqueo y exagera la violencia a la vez, cuando en la realidad no solo hay buenos y malos”. (I)

Gaviria pagó para oír la historia

La mujer del animal se estrenó en Colombia, en marzo y en festivales de Guadalajara, Viña del Mar, La Habana, Málaga y Toronto.

Víctor Gaviria sostiene que desistió de hacer una película basada en Fámel Restrepo (el protagonista del libro sin ficción Verdugo de verdugos, de Fabio Restrepo) porque se niega a hacer heroico a un “vengador”.

Fabio Restrepo, quien protagonizó la película Sumas y restas, de Gaviria, dejó de lado una demanda por presunto plagio de la historia que en su libro aparece con el alias ‘Tarzán’ y que relacionaba con la de El Animal. El hoy actor fue taxista hasta 2004.

Margarita Gómez tiene 60 años. A la edad de 18 escapó de un internado, como una travesura que la llevó a una comuna de desplazados del campo en Medellín, donde vivía su hermana. En 1975 fue violada por quien se convertiría en padre de dos de sus hijos y la mantuvo en una especie de cautiverio bajo amenazas, sin que los vecinos y familiares de ambos intervinieran. En 1982, El Animal, como llamaban a Aníbal Ramírez, fue asesinado. Margarita no incurrió en la violencia pese a ser víctima.

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