Sábado, 12 Noviembre 2016 00:00 Cultura

Un dibujo despedazado originó el estilo de Tábara

De 86 años, Enrique Tábara ha expuesto en galerías de Estados Unidos, Francia, Portugal, Suiza o España.
De 86 años, Enrique Tábara ha expuesto en galerías de Estados Unidos, Francia, Portugal, Suiza o España. Foto: José Morán / El Telégrafo

Célebre por su serie ‘Pata-pata’, el artista expone en el Centro Cultural Simón Bolívar y en el Museo Municipal.

Redacción Cultura

Desde 1948 el arte ecuatoriano ha tenido un motivo más para sentirse digno de reconocimiento. Ese año Enrique Tábara (Guayaquil, 1930) decide que, una vez agarrado el pincel, nunca más lo dejaría.

Lo que viene después es un amplio y fructífero recorrido por múltiples estilos y temáticas, una de las cuales lo llevó a ser parte de la Escuela de Barcelona, junto con Antoine Tapies, lo que lo hizo “entrar por la puerta grande” y ser reconocido internacionalmente.

Se había ganado una beca de uno de los gobiernos de José María Velasco Ibarra, en 1955, y se quedó en Europa durante 9 años, entre Madrid, Barcelona y Suiza, en especial en la ciudad condal porque le recordaba a su Guayaquil.

Tras ser ‘echado’ del grupo europeo porque comenzó a usar formas geométricas que no tenían nada que ver con el uso de empastes y pocos colores, el maestro volvió al Ecuador. Pero ya no sería el mismo: había evolucionado en su concepción del arte hacia nuevas formas, más vernáculas y precolombinas.

“Con esas obras tuve mucho éxito, un marchante extranjero comenzó a venderlas en Europa y hubo exposiciones en algunos países como Alemania, Suiza, España, Francia y Portugal”.

Hoy, a los 86 años y luego de recibir un homenaje en el MAAC (Centro Cultural Simón Bolívar), el pasado miércoles, el maestro dice, sin falsa modestia, que dicho acto lo que hace es reconocer “el trabajo de toda una vida”, desde que, como todo joven, se sintió atraído por Nicolás Kingman, Diógenes Paredes y Oswaldo Guayasamín con el tema de la denuncia social.

El homenaje estuvo acompañado de la inauguración de la Colección Latinoamérica, 35 cuadros de los cuales el maestro Tábara destaca uno del que guarda especial recordación porque inaugura lo que llama su fase creadora más importante.

“Me dio mucha alegría ver uno de los cuadros básicos de toda mi creación, el primero de toda la serie ‘Pata-Pata’, que se titula Sobre fondo azul, pintado en 1968 sobre papel”. Tábara evoca con exactitud el momento aquel en que su obra comenzó a andar “sobre piernas”.

“Fue como un intento de huir del arte abstracto. Me di cuenta de que en esa época la pintura estaba hecha de triángulos, círculos y rombos. Me dije no, la pintura no debe ser así. Voy a volver sobre lo humano”.

Con esa convicción, recuerda que, ese mismo año de 1968, instalado en un hotel en la ciudad de Nueva York, “dibujé una figura humana, dije yo: ‘está bien dibujada, pero qué de nuevo tiene’; entonces la rompí y arrojé los trozos de papel, pero las piernas quedaron a mis pies y eso me impresionó y me dije: aquí está lo que quiero”.

“Da la casualidad -prosigue- que Kingman y Guayasamín trabajaban con las manos, pero a mí me dio por hacer piernas, no para irme en contra de ellos, sino porque así me salió. Creo que es la parte más importante de mi vida y sigo pintando los pata pata, hasta ahora”.

Tomando distancia de La Capilla del Hombre, comenta que otro de sus proyectos es la creación de un museo arqueológico, en el que pueda mostrar cerca de 500 piezas precolombinas y una colección de arte de 100 cuadros, la mayoría de artistas extranjeros.

El viernes 18 de noviembre, el maestro continuará exhibiendo más obras, pero esta vez en el Museo Municipal. Son 40 creaciones -él las llama “el plato fuerte” de este año-, de las cuales solo 3 han sido expuestas anteriormente.

“Allí la gente podrá ver que sigo vivo, que sigo creando”. (I)

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