Miércoles, 30 Agosto 2017 00:00 Cultura

Salazar recorre epistolario de Alfonso Reyes

Gustavo Salazar en la Biblioteca del Convento de San Agustín, donde hace un trabajo de recuperación e investigación de libros que datan del siglo XVI.
Gustavo Salazar en la Biblioteca del Convento de San Agustín, donde hace un trabajo de recuperación e investigación de libros que datan del siglo XVI. Foto: Mario Egas / El Telégrafo

El diplomático y escritor mexicano tuvo amistad con Gonzalo Zaldumbide.

Redacción Cultura

Gustavo Salazar Calle ha indagado en archivos para reconstruir la vida y obra de autores cuyas características el tiempo parece ocultar o ensombrecer. Durante 2 décadas, el biógrafo ha leído y releído cartas, reseñas, ensayos y artículos de prensa relacionados con el escritor mexicano Alfonso Reyes Ochoa (1889-1959), a quien le dedica el octavo título de su serie ‘Cuadernos a pie de página’.

El libro Alfonso Reyes y el Ecuador se presentará en una edición de colección (100 ejemplares) a las 18:30, en el Centro Cultural Carlos Fuentes, del Fondo de Cultura Económica (Wilson y Seis de Diciembre) con comentarios del escritor Efraín Villacís, quien trabajó en la Fundación Zaldumbide Rosales.

Un lector atento e incansable

El criterio escrito de Alfonso Reyes suple una ausencia de libros sobre Juan Montalvo, explica Salazar, quien, desde 2009, ha editado recopilaciones de documentos que contienen aspectos novedosos de los escritores Pablo Palacio, César Arroyo, Gonzalo Zaldumbide, Benjamín Carrión y César Dávila Andrade.

Esta vez el editor investigó en el archivo de Silvia Zaldumbide (hija de Gonzalo Zaldumbide, amigo de Alfonso Reyes); en el Archivo de Benjamín Carrión (en el cual halló 5 cartas con la firma del mexicano); en el Archivo de César Arroyo, que gestionan sus herederos en Madrid (donde hay comentarios que datan desde 1919) y en el archivo del propio Reyes, al que le permitió acceder Alicia Reyes, su nieta, quien también ha recopilado decenas de cartas de autores ecuatorianos dirigidas al autor de La Experiencia literaria.

La incorporación de un testigo

La decena de epístolas entre Reyes y el poeta Jorge Carrera Andrade compone el extenso archivo que leyó Salazar. La amistad del autor mexicano con Gonzalo Zaldumbide fue de tal magnitud que el investigador se centró en este último, a quien también ha investigado y reseñado.

“La amistad más sólida que tuvo Reyes con el Ecuador fue a través de Gonzalo Zaldumbide, un vínculo que duró desde 1923 hasta la muerte del uno”, dice Salazar. En 1958, a un año de la desaparición de Reyes, él le había enviado el quinto tomo de sus ‘Obras completas a Zaldumbide’, con algo que Salazar revisa con la misma curiosidad que las 60 cartas que ambos intercambiaron: las dedicatorias.

Los ‘Cuadernos a pie de página’ se han convertido en un testimonio profundo de los autores tratado. El número 8 es un anticipo del libro A Media Correspondencia, título que el biógrafo que nos ocupa tomó de una carta en la cual Reyes le reprochaba la tardanza en su respuesta. “Al ecuatoriano no le gustaba tanto la correspondencia, pero aclaraba que el afecto y la amistad entre ambos pervivía”. A diferencia de otros autores sobre quienes ha trabajado, Reyes tenía entre sus remitentes a una ‘fuente viva’, el poeta Guillermo Ríos Andrade, quien, con 91 años a cuestas, reside cerca del Parque La Carolina, donde Salazar lo visitó.

 El noveno cuaderno de Salazar consiste en reseñar el paso de Gabriela Mistral por el país y, el décimo será sobre Emilia Ribadeneira. (I) 

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