Jueves, 31 Agosto 2017 00:00 Cultura

Ritual de moscas, una reflexión sobre la muerte

Los bocetos, apuntes e ilustraciones del libro estarán expuestos hasta el 15 de septiembre, en Casa Carrión.
Los bocetos, apuntes e ilustraciones del libro estarán expuestos hasta el 15 de septiembre, en Casa Carrión. Foto: Carina Acosta / El Telegrafo

El escritor Carlos Vallejo y el ilustrador Santiago González se reúnen en el sexto libro editado por el sello Comoyoko.

Redacción Cultura

Las moscas son insectos voladores que, pese a sus diminutos tamaños, son capaces de alterar el orden del mundo. Zumban con insistencia, se posan en los rostros de las personas cuando duermen y transportan todo tipo de sustancias en sus imperceptibles patas. Estos animales con frecuencia han sido relacionados, dadas sus características, con  el caos, la muerte y la decadencia.

Las moscas son las protagonistas del sexto trabajo de la editorial independiente Comoyoko y se trata de un libro de poesía ilustrado por Santiago González y escrito por Carlos Vallejo. Ritual de moscas es una obra única –cuyo tiraje es de 300 ejemplares– que relaciona las artes literarias con las visuales y utiliza la figura de la mosca como metáfora de los avatares que atraviesa un individuo durante su vida.

Este libro objeto empieza con una ilustración de Santiago González  en la que un grupo de moscas, como si estuvieran en una telaraña, acechan  a un ojo humano.  Luego, esta prolija propuesta continúa con un verso de Carlos  Vallejo que define el sentido de la obra: “La mosca espera por tu cadáver, / te observa con su giro puntual e / impaciente. Solo a ti te busca y lo niegas. / Por ti ronda en el comedor cuando /  engulles los cadáveres que te han / preparado. Mas, con tu mano de rey, / echarás de casa a la agorera”.

Ritual de moscas será presentada hoy, a las 19:00, en el Centro Cultural Benjamín Carrión (CCBC) y contará con la intervención de Fabián Guerrero y de los dos autores. Los bocetos, apuntes e ilustraciones del libro estarán expuestos también desde hoy en una muestra que estará abierta hasta el próximo 15 de septiembre, en el CCBC.

El falso grabado como herramienta de expresividad

Carlos Vallejo es un poeta, narrador y fotógrafo que, en 2007, ganó el premio Aurelio Espinosa Pólit por la obra La orilla transparente. Para este nuevo libro sintió  que las moscas tenían una capacidad especial para remitirnos hacia ciertos tópicos como la muerte, la vida,  la ironía,  la vejez, el asco, lo insignificante y hasta la locura.  

“Como es un libro que remite a la muerte no quería ningún tipo de estridencias. No quería un ilustrador que trabaje con calaveras, rayos o cuchillos. Esa franja de estética no es de mi interés y mis textos no son así. Por ello el trabajo de Santiago satisfizo todas mis expectativas. Su técnica es una de las variedades más refinadas del grabado, que es el falso grabado”, dice Carlos, quien actualmente es coordinador de 4Nortes Editores y desarrolla cursos de escritura creativa.

Aun cuando Santiago González reconoce que no posee mucha sensibilidad con la poesía, el trabajo de Carlos le trasmitía imágenes concretas que le conectaban con ciertas emociones íntimas. Por ejemplo, para el verso “En las bancas del pasado / los ancianos hablan / de soledad con sus relojes”, Santiago ilustró esta especie de haiku de Carlos con un elefante viejo vestido de terno, quien está montado sobre un carrusel con la cabeza caída.

El color que predomina en Ritual de moscas es el negro y solo al final del libro aparece un tono distinto como señal inequívoca de la muerte. “La gran ventaja de la técnica del falso grabado es que es inmediata, suelta, no te permite mucho control y eso es bueno porque así se produce un trazo más expresivo, con mayor textura”, dice Santiago, quien es profesor a tiempo parcial de la Universidad San Francisco de Quito desde 2006.

Este ilustrador, con alrededor de 20 años de trayectoria y cuyos trabajos se encofran en la literatura infantil y juvenil, destaca de este proceso la dirección editorial y de arte de Marco Chamorro y Alice Bossut, quienes son los fundadores de Comoyoko. “En nuestro medio siempre ha estado ausente la dirección artística. Suele pasar que te dan un trabajo con la fecha de entrega y nada más”, añade Santiago.

Los poemas de este libro que fue beneficiario de los fondos concursables del Ministerio de Cultura y Patrimonio, en 2016, se caracterizan por su llanura textual, por su redondez temática y por su sencilla, pero enérgica expresividad.

“Con este libro no quise inscribirme en la estrategia barroca, en la que predomina la superabundancia. Más bien he trabajado con mucha limpieza, quitando figuras retóricas, exageraciones y efectismos. En algo que me he guiado es en lo que decían en el grupo de Bloomsbury. Ellos planteaban que se haga la poesía lejana de los adornos, de los artificios, de la pirotecnia, que estaba en auge en la Europa de entonces”, concluye Carlos. (I)

Ritual de moscas
Cada libro es una pieza única del arte
serigráfico y su edición es limitada.

 

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