Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00 Cultura

Rama Burshtein, la directora judía 'ultra' del cine israelí

Rama Burshtein nació en Nueva York en una familia judía laica. Fue estudiante de cine que frecuentaba la bohemia de Jerusalén y es admiradora de Tarantino.
Rama Burshtein nació en Nueva York en una familia judía laica. Fue estudiante de cine que frecuentaba la bohemia de Jerusalén y es admiradora de Tarantino. Foto: Nir Kafri / AFP
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En el equipo con el que filma la cineasta Rama Burshtein, dos colaboradores ocupan un lugar aparte: su ayudante, que la sigue por todas partes para evitar cualquier encuentro inconveniente con un hombre, y su rabino, experto en cine kósher. La israelí Rama Burshtein es la primera directora de cine judía ultraortodoxa que experimenta la fama fuera de un mundo que rechaza la cultura laica.

¿Cómo conciliar una observación rigurosa de las leyes religiosas y una forma de arte, el cine, cuyo concepto mismo es prohibido por la ortodoxia judía por ser una diversión fútil? ¿Cómo filmar, como ella, el sentimiento amoroso en la comunidad ortodoxa, juntando en el plató actores y actrices laicos, cuando la ley judía limita estrictamente la interacción entre ambos sexos?

“No tengo manual. En cada ocasión debo consultar a mi rabino”, responde Rama Burshtein. Su comunidad, los haredim (“los que temen a Dios”), que representa el 10% de la población israelí, busca constantemente la opinión de un rabino para saber si su conducta se ajusta a las reglas judías que gobiernan todos los aspectos de la vida.

“Todo lo que ocurre en el lugar de rodaje debe ser conforme a la Halakha”, la ley judía, dice Burshtein, de 49 años, mujer corpulenta que lleva un turbante colorido que oculta su cabello, como prescribe su religión.                  

“Un actor y una actriz pueden actuar juntos, pero no habrá ningún contacto físico. No trabajamos durante el shabat y rechazamos en Israel cualquier proyección durante el shabat”, el día de descanso semanal, dijo la directora a la AFP al margen del reciente festival internacional de Haifa, donde presentó su última película, Cruzar el muro, una comedia romántica, menos austera de lo que haría suponer su telón de fondo ultraortodoxo.

El filme es uno de los más esperados del año en Israel, pese a ser solo el segundo de esta directora. Su ópera prima, El corazón tiene sus razones, de 2012, la impuso en el medio audiovisual israelí como una cineasta que cuenta y se exporta. (I)

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