Orquestas juveniles brillaron en Imbabura

| 04 de Septiembre de 2017 - 00:00
El foclclor ruso, peruano, los sanjuanitos, albazos y la bomba fueron interpretados por la Orquesta infanto-juvenil Atahualpa en homenaje a Mama Zoilita.
FOTO: Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

Una treintena de músicos se presentó en el Teatro Imbabura, de Ibarra, en un concierto que se hizo en homenaje a la bailadora Mamá Zoilita. Un nuevo conjunto, intercultural, ensaya en Otavalo.

Antes de que dos orquestas infantojuveniles se presentaran en el Teatro Imbabura hubo un minuto de silencio. Los músicos habían conocido a Mama Zoilita (nacida Zoila Espinosa Minda), la bailadora que falleció la semana pasada y le rindieron un homenaje el viernes último, en la capital imbabureña.

El primer conjunto en subir a las tablas, a las 16:00, era de Pataza y puso en escena a violinistas, pianistas, guitarristas clásicos, un bajista, saxofonista, trompetista y baterista, quienes desde 2012 habían destacado en los ensayos de la Casa de la Cultura Benjamín Carrión (CCE), bajo dirección de Fabián de la Cruz.

Entre el repertorio de los jóvenes músicos estuvieron los boleros ‘Bésame mucho’, de Consuelo Vásquez y ‘Nuestro juramento’, del puertorriqueño Benito de Jesús.

Los integrantes de la Orquesta infanto-juvenil del Núcleo Pastaza de la CCE son Jocelyne Real, Dayuma Escobar, Guillermo Noriega, Gabriela Escobar, Fabiana Tutasig Villacrés y Juan Pablo Villa en cuerdas; Mayerli y Yanni de la Cruz en los teclados; Jeremy Erazo en la percusión y Raúl Londoño junto a Luis de la Cruz en los vientos.

La Orquesta Infanto-juvenil Atahualpa fue la segunda en presentarse, con dirección de Ernesto Rueda Aldás y una veintena de músicos sobre las tablas, cuyas edades van de los 5 a los 18 años. Desde 2008 funciona este grupo de 40 músicos, y Maryuxi Navarrete es su actual coordinadora además de percusionista y madre de dos cantantes.

‘Oda a la alegría’, ‘Vasija de barro’ y el sanjuanito ‘Ñuka llacta’ compusieron la lista de temas que interpretaron ante medio centenar de asistentes. Los ensayos los hacen en una de las sedes de la UNE de Ibarra, pero también en Otavalo y Cayambe porque no tienen una sede fija. “Seguimos el sistema de orquestas venezolano”, dijo la gestora.

La cantante Ana Cachimuel, integrante del grupo Yarina, y quien fue la maestra de ceremonias le contó a este diario que en Otavalo están formando una orquesta intercultural en la cual destaca la participación del pueblo Kichwa.

Ati Cachimuel, hermano de la artista, hace arreglos para la nueva orquesta e incluso algunas composiciones. Un año ha transcurrido desde la formación del conjunto y ensayan en el Centro Cultural Otavalango, en las instalaciones de la fábrica de textiles San Pedro, específicamente en la edificación otrora llamada “Casa del patrón” y que los gestores culturales que actualmente la ocupan —con talleres y muestras de arte— rebautizaron con el nombre de “Casa de artes”, ente que tiene más de 30 años de actividad.

Hace dos semanas, el blusero estadounidense Billy Branch dio talleres en “Casa de artes” y donó medio centenar de armónicas además de algunos de sus discos; también compró una pintura de Diego Buitrón. (I)