Lunes, 06 Febrero 2017 00:00 Cultura

El nombre del filme toma como referente a un vendedor de encebollado de la isla

'Nos quedamos Biejo Lucho' documenta la persistencia

Pocho Álvarez (der.) junto a Líder Góngora durante la presentación del filme en La Fábrica.
Pocho Álvarez (der.) junto a Líder Góngora durante la presentación del filme en La Fábrica. Foto: Cortesía Billy Navarrete

El quiteño Pocho Álvarez inició su trabajo en Muisne días después del terremoto y lo estrenó el pasado diciembre en la sala de cine Ochoymedio.

Redacción Cultura

Los habitantes de Muisne han crecido frente al mar y en medio de esas arenas movedizas que son los manglares. La idea de que ese fragmento de tierra se hunda por la inmensidad del Pacífico no es nueva. Algo de eso ya decían los abuelos. Tras el terremoto del pasado 16 de abril, la idea de que viven en una zona peligrosa se ha expandido desde las autoridades, pero ellos insisten en quedarse donde siempre han vivido.

Tras el terremoto del pasado 16 de abril, el Gobierno Nacional, a través de la Secretaría Nacional de Gestión de Riesgos, declaró a Muisne no habitable. Según un informe de la institución, la isla “yace sobre una cota de 4 metros, inferior al polígono de inundación cartografiado, y de producirse un tsunami, toda la isla sería inestable”.

Después del terremoto, el documentalista quiteño Pocho Álvarez se movió de la Amazonía, donde trabajaba en otro documental sobre el medio ambiente, a la provincia verde. Quería registrar cómo la isla de Muisne se quedó sin estado, tras las afectaciones en su territorio. “Todo lo que representa al Gobierno se fue”, dijo Billy Navarrete durante la presentación del documental Muisne. Aquí nos quedamos Biejo Lucho, de Álvarez, a inicios de enero, en La Fábrica.

El trabajo finalizó su rodaje en agosto, cuatro meses después del terremoto; y en diciembre de ese año se estrenó en la sala de cine Ochoymedio. Pocho Álvarez  hace un registro testimonial de la decisión de sus habitantes por quedarse en el lugar en el que nacieron y en el que se han organizado para sobrevivir sin instituciones oficiales.

Durante el foro que abrió el documentalista con Líder Góngora, residente de la isla, dijo que “hacer cine es una aventura de amor: uno tiene que irse enamorando poco a poco del tema, siempre he comparado el cine con un cortejo, luego hay una relación, luego una despedida”.

Sin embargo, para Álvarez, en el cine no siempre hay despedidas. “Yo he mantenido intimidades permanentes con temas que, como diría Jorge Enrique Adoum, ponen al Ecuador como un pretérito presente: todo aquello que significa liquidar la injusticia parecería ser algo del pasado que se reproduce en el presente y hacia el futuro”, dijo el cineasta.

Para el autor de este trabajo documental, el cine se fundamenta en la necesidad de revelar aquello que molesta a cualquier poder, “más aún cuando existe injusticia. Cuando fui a Muisne me enfrenté a ese idilio con la verdad. Ese idilio se condimenta con una lucha contra el poder”, manifestó Álvarez.  

Muisne. Aquí nos quedamos Biejo Lucho le ha dado voz a la comunidad al poner en evidencia la constancia para sobrevivir en su territorio, donde la información sobre las razones para deshabitar la isla parecerían muy escuetas.

“Esto es lo mejor que hay en el Ecuador para nosotros. Aquí, se come sabroso, tenemos la naturaleza que siempre nos ha alimentado. Muisne significa abundancia. No necesitamos más”, dijo Líder Góngora, uno de los habitantes de la isla, quien acompañó a Álvarez a la proyección.

Góngora sostuvo que el 95% de la población ha regresado de los albergues estatales a la isla. Dijo que a través de la organización que mantienen han demostrado que se puede vivir en Muisne. “Nos vamos a quedar ahí porque es la tierra que nos gusta. Aquí nacen nuestras historias, nuestras leyendas, es donde llega el pueblo negro a Ecuador esclavizado y se libera”, dijo Góngora. (I)

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