"No he sido el primero en destripar el lenguaje"

| 10 de Febrero de 2017 - 00:00
“Jota Kintana no es un alter ego como los utilizados por Fernando Pessoa o el Doctor Jekill y Mister Hyde”, asegura Ernesto Noboa Vallarino.
FOTO: Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo

El autor guayaquileño trae Cuartos de mujer, un libro de poesía en el que resalta la figura femenina.

Pese a ser descendiente directo del poeta modernista Ernesto Noboa y Caamaño, desde siempre, Jota Kintana (Guayaquil, 1966) quiso ‘torcerle el cuello al cisne de engañoso plumaje’ y optó por las lecturas vanguardistas de Hugo Mayo y Vicente Huidobro.

“Empecé a escribir allí, en el año 2002. Leía mucha poesía  de vanguardia, a los modernistas -no le gusta llamarlos ‘decapitados’- ya me los había leído todos, pero también a Walt Withman, el padre de la poesía americana. Entre el 2002 y el 2012 fue una exploración de poesía larga, lenta, hasta que publiqué mi primer libro Tres whiskys para pasar la borrachera, en ese año.”

Este es un libro que puede ser interpretado como cada una de las tres zonas en que está dividida Escocia, donde se destilan distintos tipos de Malta. Cada una de las tres partes tiene su propio sabor, asegura Kintana, quien tiene un PhD en Innovación Creativa.

“En ese primer libro puedes sentir desde un cierto viento de protesta hasta un ambiente familiar. Es decir, como quiera que tú puedas catar esos whiskys”.

Desde esa publicación hasta la fecha ha pasado mucha agua bajo el río y, con ella, su poesía, cuya evolución, según está convencido, es cuestión de rigor y disciplina.Pese a ser descendiente directo del poeta modernista Ernesto Noboa y Caamaño, desde siempre, Jota Kintana (Guayaquil, 1966) quiso ‘torcerle el cuello al cisne de engañoso plumaje’ y optó por las lecturas vanguardistas de Hugo Mayo y Vicente Huidobro.

“Empecé a escribir allí, en el año 2002. Leía mucha poesía de vanguardia, a los modernistas -no le gusta llamarlos ‘decapitados’- ya me los había leído todos, pero también a Walt Withman,  el padre de la poesía americana. Entre el 2002 y el 2012 fue una exploración de poesía larga, lenta, hasta que publiqué mi primer libro Tres whiskys para pasar la borrachera, en ese año.”

Este es un libro que puede ser interpretado como cada una de las tres zonas en que está dividida Escocia, donde se destilan distintos tipos de Malta. Cada una de las tres partes tiene su propio sabor, asegura Kintana, quien tiene un PhD en Innovación Creativa.

“En ese primer libro puedes sentir desde un cierto viento de protesta hasta un ambiente familiar. Es decir, como quiera que tú puedas catar esos whiskys”.

Desde esa publicación hasta la fecha ha pasado mucha agua bajo el río y, con ella, su poesía, cuya evolución, según está convencido, es cuestión de rigor y disciplina.

“Cuartos de mujer es mi quinto libro y desde un principio supe que nada sería igual, que no quería repetirme, quise que cada libro fuera distinto al otro”.

Parte de esa ‘dialéctica literaria’ obedeció a que, cual Dostoievsky, tuvo que trabajar bajo presión, pues se comprometió con la editorial capitalina El Conejo a entregarle un libro por año todos los meses de noviembre.

“Eso fue muy bueno para mí porque me obligó a crear el hábito de escribir todos los días, incluso bajo una penalidad económica -aunque simbólica-, porque debía cumplir un contrato. La presión es amiga de la creatividad”.

A partir de allí decidió que su  creación fuera el producto de las influencias del entorno, de lo que aconteciera cada año en todos los ámbitos de su vida, del país y del mundo, pero también del cúmulo de las lecturas previas.

Tal situación lo obligó, como fundamento para cada libro, a estar siempre atento a las vivencias, a las situaciones, a las letras y los recuerdos ‘detonados’ por algo.

“Todo eso lo metía como en una licuadora y aparecía el libro. Al inicio me preocupaba el hilo conductor, pero siempre iba apareciendo en el trayecto creativo”, confiesa Kintana, quien prefiere que le llamen escritor y no poeta porque considera que sería demasiado ‘pretencioso’ llamarse tal.

Preocupado porque cada uno de sus libros sea el antecedente del próximo o tenga algo que los vincule, Cuartos de mujer,  escrito con una voz femenina, es una confirmación plena de aquello.

Así, la introducción de este libro es el poema Remembranzas, tomado del poemario Restricciones (2014), el cual, de acuerdo con su autor, puede ser leído de manera vertical u horizontal, según le convenga al lector.

Escrito bajo la influencia de sus lecturas femeninas, como las de Sara Vanegas, Ana María Iza y  María Paulina Briones, de este libro la poeta Aleyda Quevedo Rojas ha  dicho que trata “sobre lo sagrado, tejido con ecos, brillos clásicos, variados tonos contemporáneos y un pulso sostenido irreversible. Cada mujer-poema es un universo de altísima complejidad”.

Kintana, cuyo verdadero nombre es Ernesto Noboa, ha escrito, además de los señalados, La tormenta de los desquiciados, también bajo el sello de El Conejo. (I)

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