Obra ganó concurso ángel f. rojas, de la cce

'Las múltiples resonancias' en la obra de Raúl Serrano

| 06 de Marzo de 2017 - 00:00
Serrano nació en el cantón Arenillas, provincia de El Oro, en 1961. De allí viajó a Machala y luego a Quito, donde ha desarrollado su obra literaria.
FOTO: Foto: Cortesía Raúl Serrano

El escritor de origen orense presentó en Quito su última novela, Un pianista entre la niebla.

Luego de las lecturas respectivas y las deliberaciones del caso, un jurado acordó dar el primer premio a Un pianista entre la niebla, de Raúl Serrano, por su ‘hondura en la construcción de un texto limpio y equilibrado, en el cual se subraya un manejo estético y apropiado de los lenguajes narrativos’.

El veredicto corresponde al concurso de novela Ángel F. Rojas, organizado por la Casa de la Cultura y está suscrito Clara Medina, Jorge Dávila y Modesto Ponce.

No es la primera vez que Serrano, nacido en Arenillas, El Oro, en 1962, gana un concurso, pues antes ya lo había hecho en el Joaquín Gallegos Lara y el Ismael Pérez Pazmiño con Las mujeres están locas por mí, en 1996.

En sus comienzos, el poeta Roy Sigüenza, también originario de esa provincia, lo recuerda coincidiendo en ‘esa gran llanura cultural’ llamada Machala, en donde formaron un taller literario integrado por dos personas: ellos.

“Él comenzaba a ganar premios en concursos de cuentos y yo en poesía; eran concursos locales. En algún momento decidimos, como panas y “letraheridos”, irnos a Quito a ver no sabíamos qué; solo el impulso”, precisa Sigüenza.

Ese impulso lo llevaría hasta Quito, en donde estudió Comunicación Social en la Universidad Central y obtuvo una maestría, con mención en Literatura Hispanoamericana, en la Universidad Andina Simón Bolívar, en donde también es profesor.

Allí también se involucró en el taller literario La Pequeña Lulupa, que posteriormente se convertiría en el grupo Skeletra.

Profundo admirador del cantante Julio Jaramillo, continuó escribiendo hasta llegar a Un pianista entre la niebla, presentada el 22 de febrero en la Casa de la Cultura Ecuatoriana.

‘Obra de absoluta madurez’

En cuanto a Serrano, Jorge Dávila Vásquez afirma que se trata de “un gran nombre de las letras del país”, pues a su talento de crítico ha unido su capacidad de narrador, que alcanza su grado de absoluta madurez en esta novela.

“Es una obra construida sobre la de la elisión. En ese mundo oscuro, extraño, lleno de circunloquios, se desarrolla una serie de historias, apasionantes, extrañas, turbias, que el escritor las va anudando con gran habilidad. El lector sigue el acontecer del libro, con pasión, con extrema curiosidad y se deslumbra por la capacidad de Serrano para construir personajes y atmósferas”.  

Considera que el final abierto de la obra de Raúl Serrano es uno más de los retos que plantea el autor a sus involuntarios cómplices, en el mejor estilo de la gran narrativa moderna.

Considerado “un excelente narrador y conocedor de su oficio” por Maritza Cino Alvear, Serrano tiene un amplio catálogo de obras.

En el 2002 editó, con el auspicio de la Casa de la Cultura Ecuatoriana, Pedro Jorge Vera: los amigos y los años (correspondencia 1930-1980); en el 2009 publicó Poesía reunida de Hugo Mayo; del mismo año es el ensayo En la ciudad se ha perdido un novelista. Al siguiente año ofreció La narrativa de vanguardia de Humberto Salvador y la antología Manuela Sáenz, el tiempo me justificará. (I)