Las mujeres deciden, proyecto que trata el aborto desde la ruralidad

- 22 de mayo de 2017 - 00:00
En 2007 la directora del filme estuvo como interna en el hospital Eugenio Espejo y se interesó en el tem
Foto: cortesía

El documental de Xiana Yago utiliza elementos de ficción para contar historias personales de abuso sexual y mala práctica médica. Se presentó en los EDOC.

En 2007, Xiana Yago llegó de España a hacer la rural médica en el hospital Eugenio Espejo, de Quito. Regresó cinco años después con  una cámara y un micrófono en mano. Quería documentar las experiencias  que conoció en su primera visita sobre las prácticas de aborto en un país en el que es ilegal  hacerlo, según el Código Integral Penal (COIP) —siempre y cuando la vida de la madre no esté en riesgo de muerte—   y cuya Constitución plantea que el Estado reconozca y garantice la vida desde la concepción.

En 2012, la primera causa de ingreso hospitalario de la población femenina fue por secuelas de una mala práctica de aborto. Cuando trabajó como médico conoció la línea telefónica de aborto seguro. Se aproximó a su organización y le sorprendió que un grupo de mujeres se organizara para ayudar a otras a evitar el riesgo de abortar en la clandestinidad.

Xiana, como médico, estuvo próxima a muchos casos de aborto y su documental Las mujeres deciden relata el contexto y la soledad que enfrentan cuando las alternativas que tienen son pocas. “Hay mujeres que se golpean, que se toman antipalúdicos o algún otro medicamento que crean que les pueda provocar el aborto. También hay medicina tradicional”, dice la documentalista.

A pesar de que las mujeres que abortan son muchas y estuvieron cerca de su proceso documental, Xiana Yago escogió actrices que protagonizan historias que se mantienen anónimas en la vida rural. La historia se desarrolla desde la investigación de una doctora española, María.

Ella recorre escuelas y hospitales de Esmeraldas y el Coca, donde registra formas de abuso sexual y el aborto clandestino. A través de su personaje se entrelazan anécdotas personales de distintas mujeres que se mantienen anónimas y que en el filme fueron representadas por actrices. Paradójicamente, una de las protagonistas reales es víctima de un abuso sexual por parte de su padre del cual no constan pruebas para denunciarlo.

“Había compañeras mías o conocidas que buscaban acompañamiento para abortar, había muchas, pero era un proceso tan sensible que no podía documentarlo ni legal, ni emocionalmente. Quería mostrar algo más explícito, quería mostrar a la mujer en el momento en el que busca ayuda en su embarazo no deseado. Quería mostrar a una mujer sola, buscando una solución y la manera que vi para contarlo era la ficción”, dice Yago.  

El trabajo cinematográfico de esta española residente en Alemania va en contra de las malas prácticas médicas y pone en evidencia una serie de sucesos que, considera, no se han debatido lo suficiente en la vida pública. “Quiero que la gente vea la película, las imágenes y les produzca sensaciones. Pienso que es una herramienta de trabajo con la que se puede debatir. Mi objetivo es que se hable mal de todo esto, a otro nivel, más allá de las opiniones ya formadas que persisten en la sociedad. Creo que no estamos debatiendo lo suficiente en la vida pública”, dice.

La película fue parte de la programación del Festival Encuentros del Otro Cine (EDOC) y, tras su proyección en salas de Quito y Guayaquil, empezará una gira en Esmeraldas y el Coca, los lugares donde se documentó. El 2 de junio iniciará cartelera en Ochoymedio, en Quito. (I)

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