Viernes, 23 Junio 2017 00:00 Cultura

entrevista / belén santillán / coordinadora del centro de arte contemporáneo

"Las líneas de trabajo deben anteceder a la programación"

"Las líneas de trabajo deben anteceder a la programación"
Foto: Miguel Jimenez / El Telégrafo
Redacción Cultura

En la fachada y en los interiores del Centro de Arte Contemporáneo (CAC) de Quito, una decena de hombres intervienen su infraestructura. La Fundación Museos de la Ciudad realiza varios correctivos -a través del Instituto Metropolitano de Patrimonio- a esta edificación, antes de que inaugure su primera muestra en julio, Absorber la ficción.

La llegada a la coordinación de Belén Santillán al CAC, mediante un concurso público, coincidió con estas intervenciones que iniciaron el pasado abril y que le dieron a la nueva directora el tiempo suficiente para armar su plan de trabajo.

 ¿Cómo asume lo contemporáneo?

La contemporaneidad es una preocupación contextual por el aquí y el ahora. Es una preocupación sobre cómo nos pensamos y qué hacemos en el presente, a diferencia de otros momentos como en las vanguardias artísticas que en la modernidad tenían un pensamiento permanente sobre el futuro, de saltarse el tiempo. Si uno lee algunos manifiestos de ese tiempo, ellos decían que les despierten cuando llegue el futuro. La contemporaneidad, por su preocupación con el presente, nos demanda que estemos pendientes de toda la producción y del pensamiento actual de los artistas, para así dinamizar ese campo.

¿Cuáles cree que son los elementos característicos del arte ecuatoriano contemporáneo?

Es una época particular porque hay fomentos de diversas fuentes que han dinamizado el campo. También hay artistas emergentes que se agrupan en colectivos pequeños y que tienen modos de producción a los que debemos acercarnos y tratar de comprenderlos. Si uno ve lo que pasa en Guayaquil o en Cuenca, hay grupos de artistas jóvenes que están haciendo su tipo de producción de manera distinta. Si uno piensa en los Chivox, de Guayaquil, llama la atención cómo ellos piensan los espacios expositivos y su relación con la institución. Eso es importante tener en cuenta. Además veo un interés por la escritura sobre el arte contemporáneo. El campo académico ha configurado una serie de diálogos con lo contemporáneo.

Diálogos que ahora mismo están sucediendo en la UArtes con el Segundo Encuentro Internacional de Investigación en Artes, o en la Casa Égüez con la llegada de Avelina Lésper, quien ha señalado que todo el arte contemporáneo es una farsa, una impostura, ¿qué opinión le merece?

Hay muchos prejuicios alrededor del arte contemporáneo. Y, justamente, al ser prejuicios, son desmontables a través de la educación. Por eso nuestro programa educativo en el CAC es muy importante. Es tan válida la voz de quien dice “esto no es arte”, “es una farsa”, como el diálogo de gente más especializada en ciertas ramas. Nuestros educadores tienen que estar preparados, aquí, para poner en perspectiva crítica  todas esas voces.

¿Hubo muchos cambios en el equipo cuando asumió la coordinación?

El equipo con el que estamos trabajando ahora es el mismo que estaba antes en el CAC. Ellos han tenido un trabajo de mucho cariño y aprecio profundo por esta institución, a pesar de cualquier cosa. El equipo nuevo que se incorpora viene para reforzar áreas que en la anterior gestión no existieron como tal. Por ejemplo, tenían un área de transferencia en vez de una de educación. Había que recuperar ese nombre porque la transferencia no da cuenta de la complejidad de un proceso educativo, de una operación cognitiva. En el tema curatorial, Eduardo Carrera se incorporó como jefe de curaduría del CAC. Antes había un jefe de circulación, pero al querer como línea de trabajo la investigación necesitábamos tener un curador que sea capaz de generar contenidos, de recobrar el diálogo con artistas y con los gestores del campo cultural.

¿Cuáles son los ejes con los que trabajará en la coordinación?

Yo había trabajado previamente aquí, en el área de Investigación y como jefa del Premio Nacional Mariano Aguilera. Luego trabajé en el Centro Cultural Metropolitano, en la coordinación de exhibiciones y en los programas públicos. Entonces, para el CAC había considerado que podíamos retomar líneas de investigación y de trabajo de las coordinaciones anteriores. Cosas que ya se venían dando y que debíamos recuperarlas y fortalecerlas.

¿A qué le apostarán?

Hemos planteado cinco líneas de trabajo. La primera es sobre investigación en arte y cultura contemporánea. Es una línea amplia que alberga la investigación, el programa expositivo, la generación de archivos y de un centro de documentación especializado en arte contemporáneo. También consideramos, a futuro, la implementación del Medialab, que había, pero luego desapareció. La segunda línea es la difusión. Hay un trabajo sostenido de los artistas de mediana carrera, larga trayectoria y  jóvenes que necesitan ser puestos en publicaciones y, además, debe ser difundido.

¿Y en cuanto al auspicio de la creación artística?

Es la tercera línea de trabajo, la de fomento, y dentro de esta considero importante el Premio Nacional de Artes Mariano Aguilera, que cumple 100 años.  También recuperamos el Premio Brasil, un reconocimiento al fomento de artistas jóvenes. Estamos en diálogo con el Instituto Ítalo Latinoamericano (IILA) que lleva el pabellón latinoamericano en la Bienal de Venecia, a  través de Rosa Jijón. Con ellos queremos realizar un  programa de residencia para artistas en Italia durante un mes. Tenemos pensado retomar programas de residencia con Argentina y cosas que ya estaban.

¿Cuál será su propuesta de vinculación con el público?

Aquello se relaciona con la cuarta línea de trabajo, que es la educación como práctica crítica. Tenemos el programa educativo, relacionada con el programa expositivo que se divide en programas para niños, familias, jóvenes, y así. Regresará el Cuarto de Proyectos y tendremos una serie de seminarios para artistas jóvenes que aún están en la universidad. Otra parte es la formación interna; todo el equipo de trabajadores del CAC no solo necesita de capacitaciones internas, sino visitas a otras exposiciones, diálogos con curadores. Y, finalmente, la quinta línea de trabajo es la mediación comunitaria. Hay que restablecer vínculos con varias comunidades, pero sobre todo con nuestros vecinos. Las líneas de trabajo deben anteceder a cualquier programación.

Presupuestariamente, ¿cómo recibió el CAC?

Los fondos son limitados. Estamos con poco para este año, pero con una buena organización y administración podemos sacar cosas que sean de interés para la comunidad y para el campo artístico. También hay que decir que recobramos, además del programa educativo, el programa del Huerto Comunitario, que era con los vecinos. El Medialab es un proyecto que lo retomamos, pero que será de largo plazo, porque requiere de más dinero. El centro de documentación vamos a iniciarlo este año, con catalogación y material especializado en arte contemporáneo. Es una responsabilidad de este lugar tener un centro de ese tipo.

¿Cómo avanza el proceso del Premio Mariano Aguilera?

El Mariano Aguilera ha recibido 300 aplicaciones, que fueron revisadas por un comité de preselección, que luego envió los proyectos a un jurado compuesto por dos personas  internacionales y un nacional. El 29 de junio se hará una rueda de prensa en la que se anunciarán a los ganadores.

¿Tendrán colección de arte?

Para adquirir obras necesitamos una reserva y políticas de coleccionismo. El CAC, ahora, no tiene un área de reserva, solo una sala de tránsito. El ala norte del CAC es una oportunidad para pensar, de manera organizada, el coleccionismo de arte contemporáneo. (O)

El Centro de Arte Contemporáneo lanzó programa

Las exhibiciones del CAC se dieron a conocer el miércoles último e incluyeron  las actividades en torno a líneas de trabajo, como procesos de investigación y curaduría sobre arte y culturas; difusión y fomento de las prácticas artísticas contemporáneas; educación como una práctica crítica y la mediación comunitaria. Absorber la ficción es una exposición que congregará a una decena de artistas (Marcelo Aguirre, Patricio Dalgo, Gabriela Fabre, entre otros), y comprende a “la intuición como forma de conocimiento y al deseo como impulso para trabajar con determinadas imágenes, conceptos y artistas”. Según el catálogo de la muestra -que comprenderá los meses de julio, agosto y septiembre-, se pone en conjunto obras de arte contemporáneo relacionadas al concepto de subjetividad, inconsciente, sueño, ficción, virtualidad, ciencia y cotidianidad.

Tras una convocatoria pública, y en el marco del Mes de Orgullo GLBTIQ+, se expondrá un archivo que colecciona imágenes (alrededor de 60) sobre las experiencias de sujetos en América Latina, a través de las obras y productos visuales que han sido seleccionados para las distintas exposiciones hechas desde 2013.

De septiembre a diciembre de este año, la exhibición Algo Después, del artista Ilich Castillo, reunirá su obra caracterizada por una serie de alteraciones –primordialmente a través de procedimientos digitales– que el artista subraya o provoca sobre acervos documentales, literarios o fílmicos, algunos de los cuales tienen a la gramática del glitch como disparador.

El CAC está ubicado en Montevideo y Luis Dávila, en el antiguo Hospital Militar. (I).

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