Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00 Cultura

La Vanguardia feminista de los años 70 llega a Londres

De la serie Untitled (Facial Hair Transplants) 1972, de la cubana Ana Mendieta. Utilizó vello púbico para hacer una crítica feminista: ¿sí tengo vello facial, como un hombre, tendré control y autoridad como él?
De la serie Untitled (Facial Hair Transplants) 1972, de la cubana Ana Mendieta. Utilizó vello púbico para hacer una crítica feminista: ¿sí tengo vello facial, como un hombre, tendré control y autoridad como él? Crédito: The Photographer’s Gallery

Muestra presenta 200 trabajos de 48 artistas internacionales, entre ellas hay varias creadoras latinoamericanas.

Leonardo Boix, corresponsal en Londres

“El feminismo es un punto de vista que demanda repensar cuestiones de poder en la sociedad, y por ende tiene una potencia innegable”. Esas son palabras de la artista y pensadora estadounidense Martha Rosler, quien con su obra seminal Semiótica de la cocina (1975) transformó los parámetros del feminismo de los años 70, criticando a partir del uso de lo dramático y la parodia el rol tradicional de las amas de casa en aquel entonces.

Esa obra paradigmática forma parte de la muestra Vanguardia feminista en los años 70, que se expondrá hasta el 29 de enero de 2017,  en la Photographers’ Gallery de Londres, incorporando más de 200 trabajos de 48 artistas internacionales, entre ellas creadoras latinoamericanas, como la peruana Teresa Burga, la cubana Ana Mendieta y la brasileña Letitia Parente.

La histórica muestra, compuesta por obras que pertenecen a la colección Sammlung Verbund de Viena, da cuenta de un gran número de prácticas transformadoras que delinearon el movimiento del arte feminista de los años 70, como también el impacto que tuvieron esas prácticas y lenguajes en las generaciones de artistas mujeres que le siguieron.

Además de incluir obras de creadoras más establecidas, como Valie Export, Cindy Sherman, Francesca Woodman y Martha Rosler, la exposición también incorpora a artistas menos conocidas, pero de igual importancia para ese movimiento, como Katalin Ladik, Nil Yalter, Birgit Jürgenssen y Sanja Iveković.

La muestra cuenta con fotografías, collages, performances, películas y videos, reflejando un momento histórico y social durante el cual las prácticas de emancipación, igualdad de género y movimientos de protesta por los derechos civiles se volvieron parte del discurso público.

A partir de investigaciones radicales, que mezclan lo poético, la ironía y la provocación, estas artistas tuvieron en común la producción de una obra que buscó cambiar el mundo, cuestionando la identidad femenina, los roles de género y políticas sexuales a partir de nuevos modos de expresión. Muchas de las artistas incluidas en la exposición buscaron reconfigurar y transformar la prevaleciente iconografía de la mujer como musa pasiva, siempre objeto de la mirada masculina.

Operando a partir de las esferas pública y privada, y utilizando sus propios cuerpos como ejes centrales, estas artistas buscaron desafiar temas de coyuntura política, confrontando el patriarcado machista, y el sexismo en el arte y la sociedad en su conjunto. La muestra da cuenta de cómo a partir de esa producción transformadora, las artistas de esa época lograron crear nuevas identidades femeninas más positivas y fuertes.

La exposición está organizada en cuatro secciones centrales: ‘La agenda doméstica’, donde las artistas buscan desafiar los confines de la esfera doméstica para la mujer; ‘El cuerpo seductor’, que debate temas como la sexualidad y la objetivación de la mujer; ‘En mi piel’, donde se examinan los límites de la belleza normativa y del cuerpo; y ‘Alter ego’, una sección dedicada a explorar temas como el enmascaramiento, la parodia y la autorrepresentación en el arte, deconstruyendo manifestaciones estereotipadas de lo femenino.

La exposición se hace eco de las teorías y pensamientos políticos de autoras que inspiraron el movimiento feminista en los 70, especialmente Simone de Beauvoir.

“No se nace mujer, se llega a serlo. Ningún destino biológico, físico o económico define la figura que reviste en el seno de la sociedad la hembra humana; la civilización es la que elabora ese producto intermedio entre el macho y el castrado al que se califica como femenino”, había escrito la autora de El segundo sexo (1949).

Beauvoir sostiene que “la mujer” o lo que entendemos por mujer es un producto cultural que se ha construido socialmente, al denunciar que se ha definido a lo largo de la historia siempre respecto a algo (como madre, esposa, hija, hermana). La pensadora francesa fue clave a la hora de reivindicar que la principal tarea de la mujer es reconquistar su propia identidad específica y desde sus propios criterios.

“Las características que se identifican en las mujeres no les vienen dadas de su genética, sino por cómo han sido educadas y socializadas”, explicaba Beauvoir. En ese sentido, Gabriele Schor, comisaria principal de la muestra londinense, considera que en 1968 “el movimiento feminista creó el lema ‘Lo privado es político’ y se abrió entonces un debate en la sociedad sobre asuntos privados como la maternidad, el papel del ama de casa, de ser bella, la sexualidad femenina y la violencia contra las mujeres”.

La experta considera que la exposición muestra cómo a través del arte, las autoras descubrieron nuevos medios para expresar y reivindicar la necesaria búsqueda de la satisfacción de la mujer, más allá de ejercer las labores del hogar.

“En aquella época se comenzaron a descubrir nuevos medios, como la fotografía, el video, el cine e incluso la performance y todos ellos pronto se convirtieron en nuevas e independientes formas de arte”, dice Schor. El movimiento feminista de los años 70, que pedía, entre otras cosas, mayor igualdad de oportunidades y de acceso a todos los ámbitos restringidos al hombre, ha dejado una marca indeleble en la sociedad actual, a pesar de que aún queda trabajo por hacer en la reivindicación de las mujeres.

“La presencia de mujeres en la política, la economía y el arte es mucho más fuerte ahora que nunca. Pero los gobiernos deben seguir buscando estrategias más efectivas para apoyar a las mujeres y que estas puedan ser capaces de combinar los ámbitos de la familia y el trabajo”, concluyó Schor. (I)

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