Martes, 04 Julio 2017 00:00 Cultura

La Traviata se estrena en tablas cuencanas

 El director de teatro y ópera diseñó bocetos escenográficos para el montaje de La Traviata, entre ellos este, del tercer acto, donde aparece parte del elenco.
El director de teatro y ópera diseñó bocetos escenográficos para el montaje de La Traviata, entre ellos este, del tercer acto, donde aparece parte del elenco. Foto: cortesía

La temporada se llevará a cabo los días 5, 6 y 7 de julio en el Teatro Carlos Cueva Tamariz, a las 20:00. Bajo la dirección de Javier Andrade Córdova y musical de Michael Meissner.

Redacción Cultura

El estreno de la ópera La Traviata, del compositor italiano Giuseppe Verdi (1813-1901), será mañana, a las 20:00, en el Teatro Carlos Cueva Tamariz. Esta versión será dirigida por el dramaturgo Javier Andrade Córdova, quien presentó La Inmortal el mes pasado, en el Teatro Sucre de Cuenca. La pieza llega a las tablas como iniciativa de la Fundación Artística Musical Ecuatoriano-Húngara, MusArtEH.

La temporada de estreno de la ópera incluirá los días 6 y 7 de julio y será interpretada junto con la Orquesta Sinfónica de Cuenca. La dirección musical está a cargo de Michael Meissner y, en la dirección escénica, está Xavier Rivadeneira.

Los solistas invitados serán Vanesa Regalado, Vanessa Freire, Álex Rodríguez, Jorge Regalado, Santiago Arévalo, David Peña, Gabriela Méndez y Rivadeneira. Además, en la ejecución habrá un ensamble con el Coro Juvenil del Conservatorio José María Rodríguez, el Coro Polifónico y la Compañía de Danza de la Universidad del Azuay.

El estreno se dará en el marco del proyecto ‘Cuenca es ópera’, una iniciativa de gestores culturales que pretenden hacer del cantón azuayo un referente de la música operística, explicó el alcalde Marcelo Cabrera Palacios, en una rueda de prensa.

Una obra universal y popular

La Traviata es una de las piezas más conocidas de la música y, desde su origen, no se ha limitado a las élites. La obra del compositor parmesano se acerca, lírica y musicalmente, a la cultura popular de toda época, aunque con sopranos.

En febrero pasado, el diseñador italiano Valentino presentó su particular interpretación de la obra en Valencia, España. El montaje incluyó la creación de los vestidos de los personajes principales y, antes de la presentación, el artista le dio al periodista Ignacio Zafra un testimonio de cuán complejo es afrontar esta obra sobre las tablas.

“Respeto a todos los creadores, pero creo que una ópera tan grande, la más importante de Verdi, no se puede representar de cualquier manera. Hay que respetar un cierto ambiente en todo. Por ejemplo, el vestuario debe hacer bella a la cantante y no vestirla con un impermeable de plástico o un traje ridículo”, dijo Valentino, rememorando una producción de La Traviata que hace unos años le deprimió en Milán, según contó a Zafra en el diario El País, de Madrid.

En 2015, antes de que se abriera el telón, el director Renato Palumbo explicó a Manuel de la Fuente, del diario ABC: “Estamos ante una obra de gran riqueza no solo musical, sino también de una gran profundidad psicológica. La vi por primera vez a los 11 años y me cambió la vida, cambió mi manera de pensar. Musicalmente, es una obra que siempre cambia dependiendo de los distintos intérpretes”.

Por su parte, Vanesa Regalado, presidenta de MusArtEH, confirmó que la versión cuencana pretende llegar a una diversidad de públicos de la ciudad, un enclave posible de la actividad teatral, operística y el canto lírico, coral y sinfónico del Ecuador.

La obra (cuya traducción al español sería “La Extraviada”), basada en la novela La dama de las camelias, de Alexandre Dumas (hijo), será interpretada por 120 artistas. (I)

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