Viernes, 26 Mayo 2017 00:00 Cultura

Entrevista / Andrés Aráuz Galarza / Economista, exministro Coordinador de Conocimiento y Talento Humano y Exministro (Encargado) de Cultura y Patrimonio

"La intención es que el Festival de Loja sea equivalente a una supercarretera"

"La intención es que el Festival de Loja sea equivalente a una supercarretera"
Foto: John Guevara / El Telégrafo

Uno de los más jóvenes miembros del gabinete del expresidente Rafael Correa gestionó la firma de un contrato para la realización de dos ediciones del evento que puso en debate las artes escénicas.

Redacción Cultura

El último día en que ejerció funciones en dos ministerios a la vez, Andrés Aráuz había hecho la rendición de cuentas de la gestión que lideró en la cartera de cultura durante un mes, como reemplazo del escritor Raúl Vallejo, quien renunció y no ha accedido a hablar sobre el tema.

Aráuz llegó con la misión de transformar institucionalmente al Ministerio de Cultura y Patrimonio (MCyP), para lo cual le dieron un plazo mínimo: el 28 de abril. “Eso —dijo el economista, antes de que el Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano (MCCTH) se disolviera— implicaba la toma de decisiones difíciles, como asumir costos en talento humano”.

Los despidos (unos 15) tuvieron una consecuencia adicional: un par de funcionarios le dirigieron cartas al entonces ministro en las que manifestaban las razones por las cuales se oponían a la firma de un contrato para realizar dos nuevas ediciones del Festival Internacional de las Artes Vivas de Loja (FIAVL).

¿Se consideraron esas razones sobre la sostenibilidad del evento?

Con el (entonces) presidente (Rafael Correa), desde el fin del primer festival, habíamos dicho que el evento tiene que ser contratado rápidamente para que podamos tenerlo bien organizado. Eso solo se puede hacer de forma anticipada (...) Ese proceso estaba muy demorado y sí, hubo cierta oposición interna del Ministerio de Cultura que, estoy seguro, presionaba mucho a quien tenía que tomar las decisiones.

¿Por qué decidieron continuar invirtiendo en el FIAVL?

Se quiere hacer del festival el equivalente a una supercarretera y otros buscaban hacer unos caminos vecinales. Eso solo se puede lograr garantizando su continuidad, incorporándolo en los recursos permanentes del MCyP y con un contrato de carácter plurianual para que se pueda, desde ya, hablar con los grupos del exterior.

Es por esto, quizás, que la gente vinculada con el mundo del arte no comprende que se quiera hacer una obra de tal trascendencia a través de elementos que sostienen la propuesta, como la inauguración del teatro más moderno del Ecuador, con las mejores condiciones técnicas (...) Los organizadores del festival pasado (Satre Comunicación Integral) no incluyeron atraer a espectadores desde otras ciudades del país, lo cual implica una promoción, tarifas especiales y otra logística.

Se piensa que se está subiendo el precio del festival (cuya primera edición costó $ 2 millones) cuando lo que se está haciendo es incorporar otros componentes.

La diferencia de los costos de 2016 con los de este año es de más de $ 1 millón. ¿No fue posible optimizar recursos para lograr sus fines?

Claro. La vez pasada tuvimos que hacer gestiones con la Secretaría de Gestión de Riesgos, con las Fuerzas Armadas y hasta con las universidades para lograr que la gente pueda asistir. Hubo una organización bastante precaria, con unas condiciones insuficientes. Ahora buscamos que eso quede bien planificado en un solo contrato de coordinación, producción y ejecución del festival y que no se tenga que hacer un despliegue de energía y coordinación mayor. Entonces hay que ver todo lo que invertirá el Estado y lo que se gastaría individualmente.

¿Por qué se omitió el concurso público para la contratación de Stargroup (Grupo Ekos), a cargo de dos nuevas ediciones del FIAVL?

Primero, porque si hubiésemos hecho un concurso, con requerimientos del festival completo, no habríamos alcanzado

a concluir todo el proceso de licitación y adjudicación en este marco temporal (el plazo, dijo antes, era fines de abril); y, segundo, la ley faculta a que todo lo que es obra artística se pueda adjudicar por régimen especial.

El proceso, incluso, fue consultado al ente rector de contratación pública (Sercop), que respondió de forma afirmativa a algo que ya han hecho otras entidades, como municipios, para organizar festivales. Entonces, tampoco hay novedad en la modalidad del recurso, pero sí una preocupación por el monto del festival

($ 3’360.000 para la edición 2017, 2’912.000 para 2018 y 20 millones que costó hacer el teatro).

¿Cómo se eligió entonces a Ekos, la empresa contratante?

Nosotros contamos con el apoyo de este grupo que fue seleccionado en la edición pasada, cuando hubo muchas dificultades logísticas, lo cual está documentado en varios enlaces ciudadanos. Además, ellos (Ekos) venían de organizar, a nivel de logística y producción, el evento que más compromiso ha requerido del Estado ecuatoriano en la historia, la cumbre Hábitat III.

Este grupo empresarial (Stargroup) logró organizar, el año pasado, todo el proceso de hospedaje, logística, montaje y convocatoria del Hábitat. Así mostró su capacidad en organizar eventos de alto calibre, de trascendencia global y esa experiencia la consideramos para la organización del FIAVL que, insisto, no es montar una obra de teatro, sino convertir a una ciudad en un escenario total.

Pero la logística del Hábitat III no fue perfecta; hubo falencias...

Los cercos, por ejemplo, fueron una parte que le correspondía administrar a la propia ONU. Eso fue compartido por el (ex)presidente que explicó esa situación, pero hay que entender que se transportaron miles de personas, viajaron, se hospedaron y esto, como proceso interno, fue manejado a la perfección.

¿Tomaron en cuenta que varios colectivos teatrales históricos —como Malayerba, en Quito— dejaron de participar en el primer Festival de Loja por discrepancias?

Estamos conscientes de eso, ojalá participen en las próximas ediciones, pero eso no nos debería preocupar porque tuvimos más de 150 grupos ecuatorianos que buscaron integrar la edición pasada, es decir, concursaron para exponer sus obras ahí. No vamos a imposibilitar la participación de estos, incluso de grupos de muchas partes de América Latina, por las discrepancias de otros.

¿De dónde saldrá el presupuesto para la contratación de Stargroup?

Presupuesto recurrente del MCyP.

¿Se previó que no haya funcionarios públicos vinculados con la empresa contratante?

Eso y todas las prohibiciones que están en la ley se aplicaron. De ninguna manera vamos a estar favoreciendo a funcionarios públicos en el ámbito de la organización del festival y, ojalá, eso sea auditado lo más pronto posible para que se eviten las sospechas.

¿Usted tendrá un nuevo cargo en el gobierno de Lenín Moreno?

No, ni lo he estado buscando. Pero estaré al servicio de la Revolución Ciudadana, apoyando desde la militancia, para que continúe. (I)

Festival evidenció necesidad de una política pública

El Festival Internacional de Artes Vivas de Loja (FIAVL) fue un anuncio del expresidente Rafael Correa, durante el enlace ciudadano 388, en agosto de 2014. El entonces mandatario dijo que este encuentro debería ser un referente a escala mundial, análogo al Festival de Teatro de Aviñón, que fue fundado en la localidad homónima de Francia, en 1947.

Las gestiones empezaron escuetamente y solo dos años después, en julio de 2016, tras el cambio de cinco ministros de Cultura y Patrimonio, se nombró a un gerente del Festival, cargo que asumió el dramaturgo Patricio Vallejo Aristizábal. Posteriormente hubo una convocatoria para la selección de grupos participantes. La Red de Espacios Escénicos Independientes de Quito (RED), la Asociación Nacional de Artes Escénicas (ANAE), el Grupo de Teatro Malayerba y otras voces, como espacios particulares, rechazaron su participación en el encuentro, pese a que algunas recibieron invitaciones. Estos consideraron que la realización del FIAVL evidenciaba la necesidad de la construcción de una política pública que —como señala un comunicado de la RED— “construya un proceso coherente y a largo plazo para la profesionalización del sector, que respete los procesos organizativos de todas las instancias de representación artística y cultural del Ecuador y que se retomen los diálogos en la construcción del Encuentro Nacional de Artes Escénicas hacia (la realización de) un festival de carácter nacional que podría ser el Festival de Artes Vivas de Loja”.

Durante los 10 días de festival, en noviembre de 2016, se generaron ingresos por unos $ 500.000 para la ciudad-sede. La inversión total llegó a $ 22 millones. (I)

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