Miércoles, 08 Marzo 2017 00:00 Cultura

'La ingrata', un tema que ya no sonará

'La ingrata', un tema que ya no sonará
Redacción Cultura

La música popular está copada de mensajes que se repiten sin cuestionarse. En 1994, Café Tacuba lanzó Re, considerado uno de los mejores discos latinos de rock de todos los tiempos, según la revista especializada Rolling Stone. Uno de los mayores éxitos de ese disco es ‘La Ingrata’. Esta “oda al despecho” parece responder, desde la tradición funk, a una ranchera mexicana que se llama ‘Ay, Chabela’. Pero los Tacuba han decidido dejar de tocarla y romper la tradición porque “alienta al femicidio”.

En lo que va del año países latinoamericanos como Paraguay, México, Argentina e incluso Ecuador registran el doble de casos de femicidios que el año pasado y desde la música, los Tacuba proponen dejar de cantar una de las canciones que más les piden en sus conciertos.

“Mucha gente dirá que es solo una canción, pero las canciones son la cultura y esa cultura (machista) es la que hace que ciertas personas se sientan con el poder de agredir, de hacer daño, de lo que sea”, dijo Rubén Albarrán, el vocalista de la banda sobre la decisión tomada.

Juana, la vocalista de la agrupación ecuatoriana Swing Original Monks, dice que con la noticia volvió a escuchar la canción y pensó que “todos la cantábamos sin pensar”. A Pepa, quien interpreta la melódica en la banda guayaquileña Los Corrientes, le pasó algo parecido: “sí, es súper fuerte lo que dice”.

Juana recuerda que en la tradición colombiana hay una canción de Las Hermanitas Calle, un dúo de música carrilera que dice “si no me quieres te corto la cara con una cuchilla de afeitar y el día de la boda te doy puñaladas, te arranco el ombligo y mato a tu mamá”. Juana creció cantándola, como todos, sin reflexionar demasiado sobre su letra.

Para Juana “todos tenemos etapas diferentes, vas cambiando de pensamiento respecto a muchos temas, siendo más conscientes, y dejar de tocar ‘La Ingrata’ es súper consecuente con lo que han mostrado los Tacuba como banda, que son sensibles, cercanos a temas sociales; entonces ellos se sienten identificados porque las cifras de femicidios aumentan”.

En canciones como ‘Baracunatana’, un vallenato que también se convirtió en una canción de rock, o en la canción de Las Hermanitas Calle, la violencia contra la mujer es más evidente, “pero crecimos escuchando eso y, tal vez, la intención  tampoco era matar a nadie, pero es una forma de hablar de las cosas cotidianas y del tipo de música que se toma a la gente. A veces pienso ‘cómo pudimos escuchar eso de chiquitos’, me imagino que a Albarrán le pasó lo  mismo y se hizo más responsable de sus palabras”, dice Juana.

La composición musical empieza a cuestionarse sobre lo que dice y se ha dicho. “Debemos ser conscientes de que sí podemos darle poder a la gente para cantar y que piense que las cosas que decimos son normales. Si como artista no te identificas con algo que dijiste está bien que lo dejes de tocar”, agrega la vocalista de los Swing Original Monks.   

Para Pepa componer y cantar implica cuestionarse todo el tiempo sobre lo que se dice, a veces implica no decir nada violento, “pero son palabras y hay cosas que hay que decirlas; la música va cambiando según cómo el artista evolucione y cada momento tiene su discurso. Tienes que elegir tus batallas, no siempre vale la pena decirlo todo”, dice.

Considera que este es un momento de extremos y si la gente es muy diplomática en medio de una crisis no funciona nada; necesitamos a los extremistas, a gente que genere cambios. “A lo mejor se podría modificar la letra de ‘La Ingrata’ (como ellos también plantearon), pero en este momento es válido generar acciones que produzcan un cambio en la sociedad; tal vez, cuando las cosas cambien, la gente se podrá expresar de otra manera”, agrega. (I)

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