Viernes, 10 Febrero 2017 00:00 Cultura

La gestión cultural se discute en Ecuador Jazz

Mañana, a las 15:00, se dará el conversatorio “Retos y panorama del periodismo musical en la región”
Mañana, a las 15:00, se dará el conversatorio “Retos y panorama del periodismo musical en la región” Foto: Santia Aguirre

El festival incluye un encuentro de quienes están tras grandes eventos musicales y del periodismo musical.

Redacción Cultura

En la industria musical, los festivales han cobrado un protagonismo inédito ante la crisis de las empresas discográficas que causó el desarrollo de internet. Las artes visuales, escénicas o aplicadas a la música están integradas en el guayaquileño Funka Fest, explicó Catalina Reyes durante el conversatorio ‘Festivales y programación, un trabajo en red’ que inauguró el III Encuentro de gestión cultural y periodismo cultural, el miércoles pasado, en el Teatro de Variedades Ernesto Albán.  

Otro de los invitados al evento -que se desarrolla como parte del festival Ecuador Jazz 2017- es el colombiano Philippe Siegenthaler, organizador de, entre otros, Estéreo Picnic, festival bogotano que cumplirá 15 años y que habló sobre los retos de hacer un evento así, “el gusto musical -dijo- cada vez es más atomizado, fugaz, lo cual ha generado que haya una crisis de cabezas de cartel en festivales grandes o medianos”.

El espectro de grupos que actúan como estelares está limitado por los recursos de los festivales, admitieron los gestores, entre quienes estuvo José Fabara, organizador de El Carpazo, que ha dado espacio a bandas nacionales, extranjeras y nuevas partiendo de curadurías que no incluyen concursos, sino escuchas y análisis.

“A pesar de internet, uno no llega a conocer todo ahí. La única manera de encontrar a ciertas bandas, a veces, se da en un festival y uno tiene que empezar a confiar en quién los cura, asistiendo sin saber qué se encontrará, simplemente porque en una edición anterior tuvo una buena experiencia”, dijo Siegenthaler.

En cuanto a la independencia de este tipo de eventos, Fabara expuso que busca que haya “un compromiso en las bandas que participan en festivales, que se tomen en serio su trabajo, con honestidad en cada propuesta”.

Estéreo Picnic tiene el récord de haber llegado a vender cerca de 8 mil preventas sin anunciar un cartel, “cuando la gente sale del festival, hablan, más allá de los conciertos, de un momento de libertad, de olvidarse el día a día”, dijo Siegenthaler, quien, a lo largo de la última década, ha coorganizado eventos como Sonar Colombia y Hermoso Ruido. “Como gestores, tenemos una responsabilidad muy grande: sorprender a la gente con conciertos, mostrándole cosas por uno o tres días, triunfando por sobre series de Netflix que suelen ocupar su tiempo. Eso es lo que debemos hacer, que nos recuerden más que Stranger things, aunque sea difícil”.

Los retos del periodismo musical

La ausencia de prensa especializada unida a que los festivales se enmarquen en enfoques de farándula y no de cultura hace que los organizadores dejen de acercarse a ciertos medios de comunicación, explicó Fabara, quien dijo que El Carpazo ahora hace “alianzas con medios para la difusión”.

Hay una dependencia mutua entre medios y eventos, remarcó Siegenthaler, pese a que puede haber un alejamiento entre estos. “Si el medio profundiza acerca de un cartel y lo hace de manera interesante e irreverente, será factible que eso genere opinión y gusto, algo que, incluso, es premisa de los promotores”.

El martes pasado, el semiólogo, periodista e historiador mexicano Julián Woodside dijo que, debido a la distinción tradicional de algunos medios entre bellas artes y espectáculos, “un joven difícilmente va a leer la sección cultural, a menos que tenga un perfil muy particular”.

“No todo es show”, insistió el periodista musical colombiano Nicolás Vallejo frente a un grupo de colegas ecuatorianos ese día. Él fue director de música de la edición de la revista Vice en su país y editor de sus canales especializados Noisey y Thump. “Hay que preguntarnos ¿qué tanto condicionan los medios las preferencias musicales?”, cuestionó, “¿cómo haces para generar un concepto editorial que abarque nuevas tendencias musicales?”.

“En México, la frase ‘el rock es cultura’ institucionalizó al género, fue su tumba”, sentenció Woodside, para quien “es delicado hablar de la buena cultura”. Mañana, a las 15:00, en el Teatro Variedades se dará el conversatorio ‘Retos y panorama del periodismo musical en la región’ con los dos periodistas, además de Gabriela Robles y Darío Granja. (I)

Datos

La organización de festivales inicia con una conceptualización, donde se definen sus objetivos, continúa con la selección de artistas que participarán, incluye la difusión y finaliza con la puesta en escena.

Estéreo Picnic lleva 8 ediciones en Bogotá. Inició con shows individuales de poco aforo y, como hito, convocó a 1.500 personas en 2004. Hoy congrega 20 mil.

El Carpazo cumplió su cuarta edición en un lugar que se distingue de otros festivales en el país, como el Quito Fest. Sus curadores son una decena de personas que reúnen a 300 para logística.

El Funka Fest tuvo su primera edición en 2016, su organización tomó dos años y unió varias disciplinas. La Empresa de turismo y promoción cívica de Guayaquil será una de las auspiciantes este año.

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