Miércoles, 06 Septiembre 2017 00:00 Cultura

La FIL de Guayaquil crece en su tercera edición

38 librerías participan en esta edición. Algunas, como la Librería Española, apostaron por más espacio.
38 librerías participan en esta edición. Algunas, como la Librería Española, apostaron por más espacio. Foto: José Sánchez / El Telégrafo

El encuentro tiene el doble de espacio que el de 2015. Hoy abre sus puertas con 60 actividades hasta el domingo.

Redacción Cultura

Un grupo de 10 guías recorre los espacios del Centro de Convenciones de Guayaquil. Reciben indicaciones para conducir a los asistentes de la tercera edición de la Feria Internacional del Libro (FIL). Esta vez todo parece más grande.

El espacio es, al menos, el doble de lo que ocupó la primera edición. Solo el pabellón infantil es el triple que el de 2015. Además, hay 55 stands, entre una propuesta de comida, dependencias municipales, un diario local y 38 librerías.

Es martes a mediodía. Faltan horas para que se inaugure la feria y parece que todo está por montarse. Los escritores están llegando, uno por uno. Los argentinos, que levantarán el estandarte de su país como el primer invitado a este encuentro, vienen por separado y su pabellón parece tenerlo todo bajo control. Hay 1.000 títulos de Selva Almada, Luisa Valenzuela, Federico Jeanmaire, Carlos Gamerro y Alejandro Castro Santander.

Al stand dedicado a Argentina se suman las apuestas comerciales de grandes librerías y sellos como el del Fondo de Cultura Económica de Ecuador o la Librería Española, que este año incrementó 20 metros cuadrados su espacio porque le interesa trabajar “bien” el mercado guayaquileño, según su propietario, Thierry Sebastia, quien dice que vinieron “con todo”. El nexo que crea la Feria del Libro con propuestas que no están en la ciudad es una de las principales razones del incremento de participantes y una de las estrategias de la feria para su crecimiento con el sector privado.

“En una ciudad hay que tener qué hacer”

La FIL se gestiona con un “aporte” de $ 200.000 del Municipio de Guayaquil, a través de la Empresa Pública de Turismo, presidida por Gloria Gallardo. Con los pagos de la empresas privadas que alquilan su espacio en el recinto generan auspicios y también con el costo de entrada: $ 3 para adultos y $ 1,50 para estudiantes y tercera edad. 

Según Ricardo Baquerizo, gerente de Expoplaza, empresa organizadora del encuentro, los costos de financiamiento públicos y privados se equiparan en la organización.

Para Baquerizo, este encuentro ha crecido de manera acelerada. Aquello es evidente por el espacio que ahora tiene el encuentro. Considera esencial el “apoyo incondicional de parte del Municipio”, el cual ha integrado a muchos colegios, niños y jóvenes a través de su financiamiento que este año es de $ 50.000 más que el de 2016.

La expectativa es que la aceptación de la Feria se refleje con un crecimiento del público de, al menos, el 10%, aunque para Baquerizo podría ser más.

Agrega que si bien esta también es una apuesta por incrementar el flujo de personas que entran a la ciudad, “la estrategia turística no solo viene por cuánta gente ingresa, sino porque cuando llega a una ciudad debe tener qué hacer y esto genere motivos de visita adicionales”.

Argentina alza su bandera

La librería Corredor Sur, afincada hace 2 años en Cuenca, lidera el stand de Argentina como país invitado, en un trabajo de colaboración con la Cámara del Libro nacional y la Embajada de Argentina.

Esta alianza, además de autorizar la visita de los 5 autores argentinos al país, permitió convocar editoriales que no hacen circuito por el país.

También cuenta con un stock de mil títulos, entre los cuales están los libros de los autores de la nación invitada. “A mí me hubiera gustado ver algún representante de la poesía, que eso sí que quedó fuera de esta selección”, dice Germán Gacio, al comentar la selección de los autores que participan de Argentina.

Coincide con la propuesta del Comité de Contenidos de la FIL al proponer a autores como Selva Almada, a quien considera la escritora del momento en Argentina, de la misma manera que a Carlos Gamerro, a quien ve como un excelente crítico.

La historia de la palabra

El llamado ‘Pabellón infantil’ acompaña la FIL desde su primera edición, cuando se planteó un recorrido por las historias de damiselas, y caballeros quijotescos que constituyen la historia de Don Quijote de La Mancha, escrita por Miguel de Cervantes; la segunda se concentró en homenajear a una de las voces más populares en la literatura infantil, la de Rold Dahl.

Este año el pabellón hace un recorrido por el devenir de la palabra, desde la prehistoria, hasta las formas que se generan en la actualidad para comunicarnos a través de redes sociales.

El stand trabajado por Gabriel Fandiño y Alma Franco este año convive entre los puestos de libros, no solo en un rincón del lugar. Está lleno de dummies de dinosaurios y escenarios fotografiables para que, como dice Franco, este espacio no solo sea para niños sino para pensar en familia. “Hay pocas actividades en la ciudad para hacer en familia y esta es una oportunidad”, comenta la creadora.

En el pabellón, además, habrá un espacio llamado ‘Dracofilia’, donde desde unas cortinas negras se ve la cola de un dragón. Al entrar se escucharán los cuentos de Solange Rodríguez. Se trata de un espacio inclusivo para personas videntes y no videntes, donde la posibilidad de entender la historia se completa tocando detalles del ambiente.

Los lanzamientos

Este año la FIL de Guayaquil prepara un considerable número de lanzamientos de libros de autores locales. Hoy, durante su inauguración, será la mayor parte de estos:

Las vacaciones de Elena, de Marcela López (14:00)

Lengua me has vencido, antología bilingüe de poesía ecuatoriana (17:00)

Violencias y pasiones, de la nueva escuela de psicoanálisis (18:00)

Los nombres ocultos, de Diego Araujo (18:00)

George Lewis Capwell: El gringo guayaquileño (20:00)

La otra orilla convoca a otras voces y ritos

La otra orilla tiene sus sedes en torno al río Guayas: arranca en el centro de Guayaquil y sus espacios más icónicos, como en las afueras del Museo Antropológico y de Arte Contemporáneo,  hasta Durán, una ciudad que se moviliza a diario con su frontera. Pero además, este año, la propuesta de gestión independiente en la que se fusionan varios activistas lectores y movimientos escénicos se extenderá hasta el sábado 16 de septiembre, en una actividad frente al mar, en Salinas.

La otra orilla convoca a colectivos, librerías, editoriales independientes, libreros, artistas y gestores culturales que están fuera de los grandes discursos de arte. Este año se vuelve a hacer de manera paralela a la Feria Internacional del Libro de Guayaquil para aprovechar -según sus gestores- al máximo el ambiente literario que se vive en la ciudad con discursos que “bien pueden apostar por estar también en la otra orilla”, dice Mario Suárez, uno de sus organizadores.

El encuentro se inaugurará hoy, a las 10:00, en el Centro de Convenciones de Durán con algo que la FIL, según el librero argentino Germán Gacio, le falta: la poesía. En una mesa de diálogo participarán Juan Bermeo y Liliana Pañi, de Cuenca; Eric Elizalde, de Machala; y Olmedo Guerra, de Esmeraldas. (I)

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