Sábado, 17 Diciembre 2016 00:00 Cultura

La Dupla explora las posibilidades de los cuerpos únicos y colectivos

María Dolores Ortiz y Paulina León ocuparon las instalaciones de la Casa Mitómana para presentar su bitácora.
María Dolores Ortiz y Paulina León ocuparon las instalaciones de la Casa Mitómana para presentar su bitácora. Foto: Álvaro Pérez / El Telégrafo

El personaje interpretado por María Dolores Ortiz y Paulina León cumplió una década de vida y, para celebrar, presentaron el proyecto en Casa Tomada.

Redacción Cultura

En el relato de Pablo Palacio publicado en 1927, La doble y única mujer, el personaje principal es una mujer que, en realidad –o aparentemente– son dos. El escritor lojano narra en primera persona la historia de un cuerpo que no puede nombrarse con seguridad, que duda al momento de describir sus emociones, que cuestiona la autonomía de sus acciones porque tiene un par de cabezas, cuatro piernas y una “proliferación reventada de los labios”.

Al final de la historia, Pablo Palacio indica que se trata de un “cuerpo inverosímil” y, sin embargo, posible (aunque esto no lo manifieste explícitamente).

“Esta dualidad y esta unicidad al fin van a matarme. Una de mis partes envenena al todo. Esa llaga que se abre como una rosa y cuya sangre es absorbida por mi otro vientre irá comiéndose todo mi organismo. Desde que nací he tenido algo especial; he llevado en mi sangre gérmenes nocivos”, remata el también autor de Un hombre muerto a puntapiés.

Este prematuro y brillante relato se inscribe en lo que a lo largo del siglo XX y XXI no se ha dejado de interpelar con insistencia desde la academia, el arte o el activismo: la idea de que el cuerpo no es dicotómico ni cerrado, sino plural y, a ratos, abyecto; de que el cuerpo no solo es un contenedor vacío donde se deposita el alma (siguiendo la lógica cartesiana); y de que no hay cuerpos canónicos, sino solo posibles e inacabados, como el cuerpo que propone La Dupla, personaje interpretado por Paulina León y María Dolores Ortiz. Ambas caracterizan a dos hermanas siamesas.

Planteado como un proyecto de vida de Paulina y María Dolores, La Dupla, como la agrupación señala, “reflexiona sobre conceptos como la individualidad, la normalidad, la diversidad funcional, la sexualidad y el circo contemporáneo a través de la manipulación mediática de cuerpos considerados otros”.

Un cuerpo siamés plantea la posibilidad de preguntarse sobre la individualidad de los seres, la complementariedad de los sujetos y el tercer o infinito cuerpo. ¿La Dupla es un solo cuerpo, son dos o es aún una categoría que está lejos de ser etiquetada y, por lo tanto, clausurada?

En Lucrecia (hermana siamesa interpretada por María Dolores) predomina el lado intelectual, que es independiente del de Leonela (Paulina), en quien predomina la parte emocional. Mientras Lucrecia, por su ventaja ‘racional’, cree que habita un cuerpo distinto al de Leonela, su hermana, la afectiva, insiste en hablar en plural, en ‘nosotras’, como si fueran una unidad.

Sin embargo, esta dicotomía se rompe cuando las dos se  enfrentan a una realidad que no las puede tratar ni como dos mujeres aisladas ni como un solo cuerpo.

Entonces, ¿qué son?, ¿existen?, ¿son verosímiles?, ¿cuántos cuerpos pueden habitar dentro de un solo cuerpo?

Extrapolando esta reflexión al campo de la sexualidad, la escritora española e investigadora en literatura Meri Torras plantea que “hay muchos cuerpos distintos, pero nos resistimos a que ninguno escape a ser (de) hombre o (de) mujer: dos únicas posibilidades para una enorme cantidad de materializaciones corporales diversas. O, en realidad, una sola posibilidad en tanto que ese par se presenta como contrario y complementario”.

Casa Tomada: habitar el espacio, habitar el cuerpo

Este año, La Dupla cumplió una década de vida y, para celebrar su vertiginosa existencia, el personaje se tomó las instalaciones de la Casa Mitómana para habitar sus espacios y exponer el material, obras y reflexiones producidos en este período.

La muestra que presentaron del 8 al 11 de diciembre se denominó Casa Tomada, donde expusieron videos, performances, series fotográficas, objetos, dibujos, archivos y bitácoras  de su recorrido, que inició en 2005, cuando ambas crearon el personaje.

María Dolores y Paulina, antes de ser siamesas, estudiaron teatro juntas en el Malayerba y, desde ese momento tuvieron una buena conexión. Incluso, para graduarse, representaron a su primer personaje interdependiente a partir de una obra de Darío Fo: La ciega y la tullida.

Luego, Paulina partió hacia Berlín para estudiar artes plásticas y visuales y, allí, hizo videos de corta duración donde aparecían unas manos siamesas. Cuando regresó a Ecuador vino con la fija idea de construir un personaje siamés junto con Dolores, quien nunca se desconectó del teatro.

En el día de la inauguración de Casa Tomada, La Dupla presentó la obra Cuerpo Siamés, que consistía en un diálogo con Karina Marín, Cristina Burneo, María Fernanda Ugalde, Diego Falconí (quien mandó un texto para que lo leyera Juan Pablo Crespo), Cristina Macero, Pamela Jijón y Marco Neira.

El objetivo de este conversatorio era poner a reflexionar a las distintas  ramas del conocimiento -como la filosofía, el derecho, la economía, la medicina o el lenguaje- sobre el cuerpo siamés.

Como recuerda Paulina León, en el texto de Diego Falconí -quien es abogado, escritor y doctor en literatura comparada-, se abordaba el cuerpo siamés desde lo jurídico, “y decía que las leyes están basadas en el individuo, en la persona natural, por lo que aplicar la ley a unas hermanas siamesas sería imposible. Si la una comete un crimen, ¿quién iría a la cárcel? Hay una serie de imposibilidades de aplicar la justicia en estos casos; también hizo un recuento histórico y recordó que este tipo de cuerpos estaba por fuera de la ley porque no se consideraban humanos, como a los gigantes, a las enanas o las personas con discapacidad”.

¿Cuál sería la discapacidad de este cuerpo siamés? María Dolores responde que, en realidad, la discapacidad sería social. “Nosotras no encajamos en el mundo porque no cabemos en un carro, en un asiento, en el columpio. Y esto sucede no porque no podamos, sino porque el mundo está construido para expulsarnos. Es una discapacidad de orden social”, apostilla Lucrecia.

Paulina también recordó la intervención de Marco Neira, quien  viene de la biología y que proponía, hipotéticamente, que los siameses podrían ser lo que vendrá en el proceso evolutivo. “Es decir, fuimos únicos y ahora ya no lo vamos a ser. De pronto, estos siameses tendrán otras capacidades”, dice Leonela. (I)

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