Lunes, 29 Mayo 2017 00:00 Cultura

La dualidad de los Monks obtuvo un premio platino de diseño

El artista trabaja como director creativo de los Swing Original Monks hace cinco años.
El artista trabaja como director creativo de los Swing Original Monks hace cinco años. Foto: cortesía

Irving Ramó trabaja hace cinco años con la banda musical. Desde entonces sus intereses por lo visual se han intensificado en una performance fluida.

Redacción Cultura

Irving Ramó quería tener el cabello plateado, pero está semiverde y semivioleta. Casi siempre viste camisetas estampadas, de colores, pantalones ajustados, zapatos de punta. Brilla a la vista. Individualmente una de sus mayores preocupaciones es que la gente pueda utilizar más de dos sentidos cuando se enfrenta a un espectáculo.

Hace cinco años ha intensificado su búsqueda con la percepción con imagen y música. Entonces, pasó de ser el diseñador de la banda musical Swing Original Monks a su director creativo. Se involucró en la iluminación de las perfomances de los vocalistas (Nathalia y Gabriel). Luego se transformó en su ‘vj’: es quien hace las visuales en vivo.

Aquel trabajo, en el que se concentró en generar una propuesta que trascienda la sonoridad de la propuesta de la banda lo ha llevado por distintos caminos de experimentación. “Todo es como un infinito de coincidencias y un flujo de conceptos que se van llevando de diferentes superficies. Pienso en cómo lo visual dialoga con el vestuario y cómo esto genera cierto fluido y comunicación en la performance que se ve en el escenario y en macro”, dice Ramó. Agrega que generar experiencias en las que los espectadores utilicen sus cinco sentidos es un instinto.

Este año, su búsqueda por generar distintas perspectivas desde lo visual lo llevó a ganar el platino a mejor trabajo en la edición 47 de los Premios Creatividad Internacional por el diseño del empaque interactivo del último disco de la banda.

El autor utilizó una técnica de superposición de capas a través de materiales que le costó importar para su producción. En estas capas se funden la imagen de un monje y un mono que representan la dualidad del hombre. El mono fue trabajado a partir de una pintura en azul que sale de una capucha vegetal.

Las fotos de los monjes son imágenes de los dos vocalistas de la banda gritando. “La idea era que este objeto te invite a experimentarlo”, dice Ramó, quien se considera un coleccionador compulsivo de objetos y siempre se pregunta sobre la utilidad de las cosas que se crean.

Su propuesta como director de arte de la banda musical se involucra en su trabajo individual como artista desde los procesos de investigación con los que trabaja. El último año el artista generó un alfabeto a partir del estudio de elementos precolombinos de la Costa.

Considera que no es una forma de “neocolonialismo. Es usar los símbolos para reinterpretarlos. Es ir a la investigación del arte prehispánico desde el valor simbólico de las piezas”. Este proyecto se genera, de acuerdo al autor a partir de una serie de coincidencias antropológicas que nacen del juego.

“Desde el muralismo hay esta búsqueda de extender la memoria. Al momento de descubrir estas cosas están expandiendo su posibilidad de vida”, dice Ramó. (I)

Ramó juega con la superposición de capas en RGB a partir de la pintura de un mono y de una fotografía de un monje. Foto: Cortesía

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