Martes, 12 Septiembre 2017 00:00 Cultura

Jasper Johns superó los límites del expresionismo abstracto

A partir de sus cuadros, esculturas, dibujos y grabados, el artista nacido en Georgia, en 1930, estableció una nueva dirección en el arte de su época.
A partir de sus cuadros, esculturas, dibujos y grabados, el artista nacido en Georgia, en 1930, estableció una nueva dirección en el arte de su época. Foto: Royal Academy of Arts, Londres

La Royal Academy de Londres inaugura una de las mayores retrospectivas del pintor y escultor estadounidense.

Leonardo Boix, corresponsal en Londres

La Royal Academy de Londres inaugura este mes la mayor retrospectiva del pintor y escultor estadounidense Jasper Johns, en Reino Unido, en los últimos 40 años. Esta muestra explora a fondo 6 décadas de trabajo de uno de los artistas norteamericanos más influyentes del siglo XX.

Mundialmente conocido por sus icónicas imágenes de banderas, números, mapas, dianas y bombillas eléctricas, entre otros objetos, Johns ocupó una posición central en el arte de Estados Unidos desde su primera exposición individual en Nueva York, en 1958.

Su uso de la iconografía y la apropiación de objetos, símbolos y palabras hizo que lo familiar en su obra se desfamiliarizara, logrando ese fin a través de texturas densas y complejas en sus trabajos, como también a partir de una experimentación y curiosidad que siguen aún hoy vivas. “Uno espera que el trabajo se parezca a la verdad, que tenga algún sentido de la vida, incluso de gracia, una chispa al menos”, había afirmado Johns en una entrevista dada en 2006.

A partir de sus cuadros, esculturas, dibujos y grabados, el artista nacido en Georgia, en 1930, estableció una nueva dirección en el arte de su época, que previamente había estado dominado por el expresionismo abstracto, promoviendo otros movimientos de arte como el neodadaísmo, el minimalismo y el arte pop.

Jasper Johns: Something Resembling Truth (Jasper Johns: Algo parecido a la verdad) incluye más de 150 cuadros, esculturas, dibujos y grabados del autor de 87 años, y permite entender a fondo los cambios que el artista hizo durante una prolífica carrera que ya lleva 6 décadas y parece no detenerse.

En la Parsons School of Design de Nueva York, donde estudió a finales de la década del 40, Johns conoció a figuras clave, como el pintor Robert Rauschenberg, la coreógrafa Merce Cunningham y el compositor John Cage, con quienes comenzó a desarrollar su obra, en la que materiales no tradicionales y objetos estaban empleados en combinaciones innovadoras. Fue con ellos que en 1963 creó la Fundación de Arte de Performance Contemporánea, un espacio de constante colaboración y experimentación artística.

Sin embargo, uno de los momentos significativos en la carrera del artista fue en 1958, cuando a la edad de 28 años tuvo su primera exposición individual en la famosa galería Leo Castelli de Nueva York.

Esa muestra fue visitada por Alfred H. Barr, el primer director del Museo de Arte Moderno de Nueva York (MoMA), quien adquirió tres obras de Johns para el museo, cementando el estatus del joven artista como una figura central del mundo del arte neoyorquino de aquella época.

Fue durante esa década que Johns produjo algunas de sus obras más famosas, entre ellas las primeras de sus banderas ‘Flags’ (1954-1955), instigadas por un sueño. “Una noche soñé que pintaba una gran bandera estadounidense”, contó el artista años más tarde. “Y a la mañana siguiente me levanté, fui a comprar los materiales y comencé a trabajar en ello sin descanso. Fue un sueño que me abrió las puertas a esa serie de cuadros”.

Además de trabajar con banderas, que para muchos críticos hacían referencia a la Guerra Fría y al macartismo en Estados Unidos, Johns comenzó a interesarse en reformular signos y símbolos reconocibles como obras de arte, desde dianas, mapas y números, hasta alfabetos y objetos descartables, instando al espectador a tomar una posición más activa en el juego de la percepción, y mirar con ojos nuevos “cosas de todos los días que pasan desapercibidas”.

Cuestionando en todo momento el significado de los objetos cotidianos, Johns empujó los límites de la materialidad y la percepción humana, con cuadros donde números se repiten hasta que ya no tienen sentido, o donde letras repetidas van desapareciendo.

Durante los años 60, Johns incorporó en sus trabajos una gran variedad de objetos de estudio, como también moldes y la figura humana, creando muchas de sus litografías y grabados más complejos; como también esculturas en bronce que se incluyen en la muestra londinense.

En 1968, el artista diseñó el decorado para la pieza de danza de Merce Cunningham, Walkaround Time, como también el vestuario para otra obra de Cunningham, Rainforest, para la cual Andy Warhol diseñó el decorado.

A partir de la década del 70, la obra de Johns estuvo dominada principalmente por la abstracción, aunque continuaron las colaboraciones con otros artistas, como ocurrió en 1976 cuando produjo 33 grabados para el libro del dramaturgo y poeta irlandés Samuel Beckett, Foirades/Fizzles.

Desde los años 80 y 90, Johns introdujo una variedad de imágenes que exploraban las ambigüedades de la percepción, como también algunos de los temas clave de su producción artística: la memoria, la sexualidad, la historia, la biografía y la mortalidad humana.

En este último período, el artista  comenzó a incorporar referencias pictóricas de otros artistas importantes de la historia, como Matthias Grünewald, Pablo Picasso o Edvard Munch.

Desde la década de 2000, Johns se embarcó en una serie de trabajos más conceptuales, como en la serie Catenary y en las obras ‘5 Postcards’ y ‘Regrets’, ambas de 2013, que dan cuenta de la gran productividad, vitalidad y genio creativo de este gran artista a pesar de su avanzada edad.

Johns sigue siendo uno de los creadores más influyentes e importantes del siglo XX, en gran parte debido a que su interés en la obra de arte como objeto dio paso a movimientos importantes, como el minimalismo, mientras que su apropiación de imágenes cotidianas fue una gran influencia para el arte pop.

La exposición Jasper Johns: Algo parecido a la verdad permite revalorizar actualmente su trabajo de forma amplia y abarcadora, poniéndolo en el contexto histórico que merece. (I)

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