Irving Ramó contemporaniza el retrato a través del color

| 29 de Agosto de 2017 - 00:00
Las artes plásticas, las artes visuales y el diseño multidisciplinario han sido su campo principal de exploración.
FOTO: Foto: Mario Egas / El Telégrafo

El artista presenta la muestra Gen en la galería Más Arte. Tiene pinturas, una escultura y una instalación interactiva.

Irving Ramó es un artista multidisciplinario que ha trabajado en espacios tan diversos como singulares. Ha sido director de arte de la banda Swing Original Monks, ha hecho murales en Ecuador y Estados Unidos; fundó junto con otros diseñadores el Estudio REM y recientemente presenta la muestra Gen en  la galería Más Arte, donde destacan retratos hechos en óleo que dialogan con signos precolombinos.

Esta exposición estará abierta hasta el próximo 8 de septiembre y representa una pausa en la vida de Ramó, quien luego de dedicarse a distintas actividades vinculadas al diseño, el dibujo y la dirección escénica, decidió darle prioridad a su obra pictórica personal, que siempre nace de bocetos.

El primer cuadro que compone Gen fue pintado en 2015 y es un retrato de su hermano. En esta obra titulada ‘Calma’, destaca el uso del claroscuro, como se ve en el resto de los rostros de la muestra. Esta técnica la usa el artista, pues, según dice durante una visita guiada, es fiel seguidor de Caravaggio y de Rembrandt. Las formas de las representaciones de los rostros que trabaja Ramó bien podrían ser etiquetadas como clásicas, pero los colores que usa -como un rojo fluorescente o tonos pasteles- contemporanizan los retratos.

En los cuadros también se evidencian vestigios de la gráfica precolombina que, en los últimos 2 años, le ha interesado investigar a Ramó, ya que esa ha sido la manera de reconectarse con su interior. En el cuadro titulado ‘Tensión’, que es un retrato del artista y arquitecto Felipe Escudero, se observa sobre la ropa del sujeto figuras zoomorfas que aluden a épocas pasadas. Además, la postura de Escudero en este cuadro, quien se contorsiona para atrás como si estuviera esquivando algo, se distancia de las poses mayormente cómodas que abundan en los retratos típicos.

“El mundo prehispánico es gráfico, no tiene un lenguaje escrito, sino jeroglíficos, que son narrativas a partir del dibujo. Me siento más identificado con estas formas de representación”, dice Ramó, quien es un autodidacta en la pintura, pues sus estudios formales son en diseño gráfico e industrial, realizados en la Universidad de las Américas.

Gabriela Moyano, directora de la Más Arte, indica que lo más interesante de la obra de este artista es el estudio del cuerpo humano, ya que es algo que no se hace mucho en la actualidad. “Ahora es como si los retratos estuvieran desactualizados y la gente no tiene mucho interés en comprar un retrato de alguien que no conoce. Irving hace un juego de una pintura muy tradicional al óleo con símbolos antiguos. Él crea una especie de matriz con esa combinación”, añade Moyano.

Adicional a los retratos, se exhibe una de las más recientes producciones de Irving Ramó, hecha en junio de 2017 y estrenada en Guayaquil. Se trata de la obra itinerante Ofrenda, trabajada junto con Felipe Escudero en el marco de la agenda artística del II Encuentro Internacional de Investigación en Artes, de la Universidad de las Artes. Con este trabajo, “Ramó enfoca su parte en una búsqueda en los procesos de recodificación e investigación semiológica”, dice un comunicado. También hay una instalación trabajada en colaboración con el artista Pablo Rosero, la cual se activa en presencia del espectador y recrea virtualmente las pinturas expuestas.

Uno de los rasgos distintivos de los retratos de Gen es la forma en que el artista dibujó el pelo: parecen llamas de diversos colores que son abducidas. Otra característica es que los sujetos que retrata -incluido él- siempre son flacos, con extremidades alargadas, como si no pertenecieran a este mundo.

“El retrato, los rostros cuentan muchas historias; hay demasiados códigos en una persona. Si tú le pones fondo negro a mis pinturas terminan siendo clásicas. Pero mi intención era descontextualizar y deconstruir con el color y la gráfica precolombina”, concluye Ramó. (I)