Gabriela Wiener usa el periodismo para la acción

| 08 de Septiembre de 2017 - 00:00
Gabriela Wiener publicó Dicen de mí, una serie de entrevistas en las que cuestiona a sus seres más próximos.
FOTO: Foto: cortesía de la Latercera.com

En la esquina derecha del salón Juan Tanca Marengo, desde una mesa pequeña, la periodista peruana Gabriela Wiener -quien se rehúsa a entrar en el club de los literatos por escribir de los temas que la afectan- habla sobre su periodismo gonzo, llama hipócrita a la monogamia y cuenta por qué lo que ella hace es todo lo contrario a convertirse en una intrusa de la vida de los otros.

Algunos asistentes a esta charla se marcharon, quizás ofendidos por los relatos sexuales de Wiener, como los que recogió en un libro de historias sobre un lugar de intercambio de parejas que nunca publicó. Unos se fueron silenciosos y cautos, otros salieron bruscamente de aquel salón, uno de los espacios destinados para presentaciones de libros y charlas, en esta tercera edición de la Feria Internacional del Libro de Guayaquil, organizada por el Municipio guayaquileño y la empresa Expoplaza.

Desde afuera tocan las ventanas, se escuchan risas y se ven las siluetas de las personas que toman fotos con un flash intenso. A pesar del permanente ruido, Gabriela Wiener no deja de hablar entusiasmada, busca en los rincones de su historia el sentido de su trabajo que empezó en Perú, en el diario más grande del país, “un periódico fujimorista”.

Algunos escuchas se preguntan qué pasa afuera, se miran entre sí, se incomodan y, sin embargo, se mantienen atentos a la forma como Wiener se aproxima a su memoria y, con ello, destapa su propia vida. “Tú sin duda eres la narradora de esta historia nuestra”, le dice su hermana en una entrevista que Wiener le hizo, como a otras personas que la han trastocado. Con estos testimonios armó su último libro, Dicen de mí.

Cuando la periodista empezó a trabajar en coberturas de cultura, subempleada en el periódico, comenzó a publicar en lo que entonces era la primera fase de la revista de crónicas Etiqueta Negra. Su trabajo era ocuparse de las “cosas femeninas”, en un momento en que no había otras voces de mujeres tratando los temas que ella abordaba: la historia de Ricardo Badani con sus 5 mujeres, los presos de Lurigancho, la última película triple X del famoso actor porno Nacho Vidal, o los clubes de intercambio de parejas. 

“Poco a poco me di cuenta que esos intereses no eran en vano y devinieron en Sexografías (su primer libro publicado)”, dice Wiener, quien al idear una estrategia para las historias que ha contado hasta ahora utiliza la conexión emocional e íntima que le provoca cada reportería. Todos los temas que escribe de una forma larga y sostenida están cruzados por la línea del periodismo gonzo, un  estilo donde ella se integra de tal manera a las acciones de los personajes que termina por contar su propia semblanza.

Wiener no es solo una periodista que encuentra un hecho curioso y va en búsqueda de cientos de entrevistas que le permitan ojear, tan solo por un rato, la vida de los demás. Su modo de hacer periodismo es convirtiéndose en una catalizadora de las acciones que suceden en un espacio y lugar determinados, como cuando visitó a los presos de Lurigancho haciéndose pasar por “una mujer más que va en busca de su preso” y así evitó “esos tours de prensa” que hacen en la prisión.

Quizás una de las experiencias que definió su estilo de trabajo fue cuando escribió la crónica del club de intercambio de parejas, en el que entró en un sótano “absurdo” con su compañero, desnudos, “intentando ligar, calatos, entre otros cuerpos, donde además hay mucha exigencia. La idea era contar un poco  esa fauna urbana, lo que generó que hablara de mi propia experiencia, de mi propia curiosidad, y eso lo he repetido. No quería ser alguien que se inmiscuye en la vida de los demás, empecé a romper con eso porque no me gustaba. Si quería hacerlo era porque a mí me interesaba intercambiar a mi pareja”, dice Wiener. De esa pequeña pieza de trabajo escritural nació una crónica y un libro que nunca se publicó.

“Yo no soy una fabuladora. Mis relatos son un intento de hacer literatura. Mis cuentos son mis crónicas, eso lo he tenido que asumir”, dice Wiener. Reconoce que se mueve en un limbo un poco sinuoso y desesperante en el que con cada historia se encuentra con su memoria, sus prejuicios,  con lo que quiere y odia.

Wiener sabe que lo suyo no es lo mismo que contar lo que pasa en la frontera entre México y Estados Unidos, su escritura, desde todas los lugares por donde se mire, es un trabajo con la realidad.

Las preguntas que tiene la periodista Diana Romero no se han terminado, pero el tiempo sí. Los que se quedaron a escucharla salen y compran su último libro. (I)