Jueves, 26 Enero 2017 00:00 Cultura

"Estamos caminando hacia un mundo más multipolar"

"Estamos caminando hacia  un mundo más multipolar"
Foto: Mario Egas / El Telégrafo

El intelectual considera que frente al afán proteccionista del presidente de Estados Unidos, países de la región deben integrarse más con los Brics.

Redacción Cultura

Sociólogo e intelectual brasileño, vinculado al pensamiento de izquierda, y agudo crítico del actual ordenamiento mundial, Emir Sader llegó la anterior semana al país para presentar, en la Casa de la Cultura Ecuatoriana, el libro Las Vías Abiertas de América Latina, en el que participa con un ensayo crítico sobre los gobiernos que él denomina “posneoliberales” en la región.

Sader, quien ha sido secretario general del Consejo Latinoamericano de Ciencias Sociales (Clacso) y coordinador general del Laboratorio de Políticas Públicas de la Universidad Estatal de Río de Janeiro, habló con este diario sobre el recién posesionado presidente de Estados Unidos y sus consecuencias para el mundo.

Frente al triunfo de Donald Trump, ¿cómo se reconfigura la geopolítica actual?

Estamos caminando hacia un mundo más multipolar. Los dos países que fueron las cabezas del bloque imperialista (Gran Bretaña y Estados Unidos), desde hace un siglo o más, están en una posición proteccionista, de aislamiento respecto a los procesos de globalización. Entonces esto abre una interrogante sobre su capacidad de homogeneizar ese bloque y, a la vez, de un fortalecimiento de Rusia, en lo político, y de China, más en lo económico.

¿Cómo cree que reaccionen en el futuro inmediato China y Rusia?

Hay que ver cómo, en concreto, Trump va a acercarse a Rusia, si va incluso a suspender las puniciones que puso Obama. Él, a pesar de haber enunciado que aumentará el presupuesto militar hacia Rusia, también se nota su idea de desmilitarización. Con China será más complicado, porque en los discursos de Trump ellos son una amenaza para los empleos de su país. China incluso tiene la idea de instalar empresas en México, luego de la salida de las norteamericanas. También habrá que ver la posición de Trump respecto a la OTAN (Organización del Tratado del Atlántico Norte).

¿América Latina cómo se inscribe en este nuevo direccionamiento?

En circunstancias como estas, América Latina deberá fortalecer los procesos de integración regional, el intercambio con los Brics, con el sur del mundo. El proteccionismo norteamericano va a tener efectos negativos para los países de la región, quienes deberán buscar alternativas. México, por ejemplo, que posee  mano de obra barata que luego la exporta a Estados Unidos, tendrá efectos concretos inmediatos, como el retroceso de inversiones ya hechas. México paga un precio caro por haber dependido décadas de la economía estadounidense. Prácticamente el 90% de su comercio es con Estados Unidos y ahora ellos les tiran la puerta en la cara.

¿Hay otros países de la región que sentirán amenazas instantáneas?

Macri y Temer, por ejemplo, buscarán un reacercamiento con Estados Unidos, pero en verdad la diva de ese proceso habría sido Hillary Clinton; ella hubiera sido la mujer para esa transición, pero su ausencia ahora les deja desconcertados. Ellos no van a tener un acercamiento claro con Donald Trump y su aislamiento será mayor, pues también se distanciaron de los Brics, de China, y van a pagar un precio caro por eso.

¿Qué pasó en el mundo para llegar a este punto?

Hubo un cambio en la situación internacional, no solo con los precios de los productos de exportación, sino en la prolongación y profundización de las recesiones de los centros del capitalismo. Después, la derecha se reformuló, pasó a ser más ofensiva, más audaz. Los dos temas que no se han logrado resolver, y que ahora pesan duramente, son la hegemonía del capital financiero y el monopolio de los medios de comunicación, que está en manos de la derecha.

Pero hubo y hay gobiernos de América Latina, con varios años en el poder, que entraron a pelear en contra de lo que usted llama monopolios en los medios, ¿no lo han logrado?

No hemos logrado democratizar la formación de la opinión pública. Eso se da por los medios, pero no solo por ahí, sino por una ideología del modo de vida norteamericano, de sus valores, de las marcas, del  shopping center. Es la ideología del estilo de vida consumista; nosotros no hemos logrado todavía construir formas de sociabilización alternativas. Entonces, el elemento de fuerza de hegemonía norteamericana en el mundo es el cultural, el ideológico.

Pero justamente el eje cultural es el que ha estado más ausente en las agendas políticas...

Es que eso no se decide por decreto, porque son valores de la vida cotidiana de la gente. También es responsabilidad de los movimientos populares. Nuestras políticas sociales tienen un contenido solidario, humanista, pero hay que hacer que la gente asuma valores correspondientes a eso, se salga de la forma consumista, egoísta.

Frente a las actuales coyunturas políticas en la región, ¿a quién mira como un potencial líder para esa integración que recomienda?

En eso Brasil es importante, porque de los líderes tradicionales que están de pie la figura de Lula destaca. Él será el candidato  favorito el próximo año, pues tiene esos vínculos con los proyectos de integración latinoamericana. Ahora, si se consolida el neoliberalismo en Brasil, países como Venezuela, Bolivia o Ecuador estarán más aislados. Pero si Brasil toma las riendas anteriores, el peso de Argentina se debilitaría.

¿Cuáles son las oportunidades de Lula de llegar al poder?

Este es un año decisivo porque se va a preparar el escenario regional para el 2018. Si Lula logra sortear sus intentos persecucionistas, va a ganar como candidato porque es el favorito, y va a intentar desacelerar el desmonte social que ha hecho Temer. Para América Latina es decisivo lo de Brasil, porque es lo más frágil, lo más abierto, lo que está más en disputa comparativamente en otros países.

¿Cómo siente que está posicionada Argentina?

Macri, para bien o para mal, ganó un proceso democrático. Sin embargo, ellos están actuando como si no hubiera fracasado su modelo, y no hubiera tenido éxito un modelo alternativo. En ese sentido, el modelo de Macri es de restauración más que de superación. Macri llegó con la idea de promesa, de cambio, que va a mantener lo bueno, pero nada de eso sucedió. Macri lo que hizo no es representar al capital financiero, sino personificarlo. El contenido de las políticas de él y de Temer favorece el capital financiero. Ni siquiera es retomar el crecimiento económico, ni el capital industrial o productivo. Nada de eso, es personificar el capital financiero.  (I)

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