Sábado, 26 Noviembre 2016 00:00 Cultura

Entrevista / eugenio Barba / investigador, autor y director de teatro italiano

"En Loja hay un candor que ya no existe más"

"En Loja hay un candor que ya no existe más"
Foto: Lylibeth Coloma / El Telégrafo

El creador del concepto de antropología teatral y fundador de Odin Teatret presenta Las grandes ciudades bajo la luna.

José Miguel Cabrera Kozisek

Uno de los invitados más célebres del Festival Internacional de Artes Vivas de Loja (Fiavl) es un italiano que salió de su patria para buscar fortuna como marinero, pero que, en el camino, se desvió hacia las tablas y formó un colectivo en Dinamarca con actores que no encontraban un lugar en los grupos de teatro tradicionales. Eugenio Barba es el fundador de Odin Teatret y el teórico que creó el concepto de la antropología teatral.

Barba ha investigado las formas más diversas de artes vivas para su estudio de la antropología teatral, que reúne principios del teatro occidental y oriental. Actualmente se encuentra en Loja con el Odin Teatret, donde presentan el espectáculo Las grandes ciudades bajo la luna, que estará en escena por última vez esta noche, en el Centro Cultural Metropolitano Alfredo Mora Reyes.

¿Cómo maneja el lenguaje en las obras que monta con su grupo?

Tenemos miembros de 12 países de América Latina, Asia, Norteamérica y Europa. Es decir, no tenemos una lengua común. A pesar de que todos aprenden un idioma escandinavo y lo hablan bien, siempre tienen un acento, y se vuelve imposible trabajar en la dimensión sugestiva de un texto. Así que parecería que el Odin Teatret está como amputado en su comunicación. Eso, en parte, es verdad. Incluso cuando estamos en Dinamarca, los espectadores no entienden todo lo que decimos.
Por eso cada espectáculo tiene una solución diferente.

¿Cuál es la solución en Las grandes ciudades bajo la luna?

Los espectadores van a entender todo, porque ha sido traducido al español. Otra solución es que cada actor hable su propio idioma. Y la tercera, que el idioma sea inventado y que despierte asociaciones. Hicimos, por ejemplo, un espectáculo sobre la vida de Dostoyevski, y los actores hablaban un ruso inventado, que tenía la cadencia y la musicalidad del ruso, pero al mismo tiempo era incomprensible.

¿Qué significa esa amputación comunicativa?

Esa limitación para utilizar el texto o las palabras significa que uno debe establecer la comunicación con otros medios. Uno es la voz, la sonoridad, entonaciones, cadencias, ritmos que despiertan asociaciones, como la música. Y por otro lado, está la dimensión comunicativa de la gestualidad, de la dinámica, de la movilidad.

Del cuerpo…

Sí, pero hablar del cuerpo… Todos usamos el cuerpo en la vida, pero usarlo sobre el escenario implica una elección particular.

En un artículo que citaba su libro Antropología teatral: El arte secreto del actor se hablaba de un ‘cuerpo verbal’.

Nunca he utilizado esa palabra. En El arte secreto del actor se habla, sobre todo, de la anatomía, de una biología escénica. Tendríamos que hacernos una pregunta: ¿Por qué me toca lo que hace el actor en un espectáculo que está en un idioma que yo no entiendo o en un estilo actoral muy diferente al que acostumbro –como el teatro tradicional chino, balinés, de la India, y como espectador occidental–? Lo entiendo conceptualmente, ¿pero de dónde viene esta eficacia?, ¿de la estética?, ¿del talento?

El libro Antropología teatral: El arte secreto del actor muestra cómo en todas las tradiciones actorales existen principios que permiten la comunicación gracias a la conciencia del cuerpo, de lo que hace el actor sobre el escenario.

¿Cómo siente que va el Fiavl?

Confieso que estoy sorprendido. Conozco miles de festivales, literalmente, luego de 53 años he visto de todo. Lo que siempre me ha fascinado es encontrar festivales donde se creen relaciones humanas, contactos, intercambios que van más allá del espectáculo, es decir, de lo que caracteriza nuestro oficio, que es la presentación por la noche de una obra para un público. Pero lo que caracteriza al festival de Loja es una participación popular, no solo en los espectáculos, sino en la calle. Esa participación es de una simplicidad y, al mismo tiempo, de una belleza que ya no existe más en nuestro mundo. Cuando ves familias o clases enteras que dibujan o escriben por la calle frases que van desde declaraciones de amor hasta cosas como ‘mil putas desnudas’… Todo eso tiene un candor que ya no existe más. Y eso es lo que han logrado, tengo que decirlo, Patricio Vallejo y el equipo del festival. Da la sensación de que el teatro ha desarrollado fuerzas en toda la población, no solo en quienes van a ver el espectáculo. Hoy estaba pensando por la calle que me voy de Loja con la sensación de que ese mundo puede ser vivible. (I)

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