Sábado, 14 Octubre 2017 00:00 Cultura

El traslado del archivo de EL TELÉGRAFO todavía no tiene una fecha definida

El traslado del archivo de EL TELÉGRAFO todavía no tiene una fecha definida

En 2015 se firmó un convenio tripartito para que la Universidad de las Artes asumiera la custodia del fondo documental. Por 2 años se inventarió el archivo y se espera su posterior digitalización.

Redacción Cultura

En 2015 se firmó un convenio tripartito entre diario EL TELÉGRAFO, la Universidad de las Artes (UArtes) y el desaparecido Ministerio Coordinador de Conocimiento y Talento Humano. Este contemplaba que el archivo documental del diario fuera custodiado por la UArtes, con el objetivo de “mantenerlo, preservarlo y promocionarlo”.

   El convenio tiene vigencia hasta el 31 de enero de 2020, fecha tras la cual se puede “renovar por escrito, siempre que existan informes técnicos y financieros favorables para el efecto”.

Antes de esta firma, el archivo del periódico nacional más antiguo del país era administrado por tres personas que aprendieron a cuidarlo en la constancia, prescindían de mascarillas o guantes para revisar los periódicos y tenían claro dónde estaba cada documento –no necesariamente por el orden en que existían–.

Con la intervención de la UArtes y el Ministerio Coordinador, el repositorio se inventarió y ordenó durante dos años, bajo la dirección del experto en archivística Mateo Manfredi. Se trata de un español que llegó al país luego de catalogar documentos en el consulado  general de Ecuador en Barcelona, como una estrategia para entender los fenómenos migratorios.

Desde la fecha de suscripción del acuerdo, el Ministerio Coordinador se disolvió y EL TELÉGRAFO absorbió al resto de medios públicos (Ecuador TV y Radio Pública).

Reynaldo Rodríguez, uno de los custodios más antiguos del archivo, permanece desde entonces como nexo entre la UArtes y el periódico. Junto con Soraya Campos, archivóloga graduada de la Universidad de Guayaquil y contratada por la UArtes, han registrado el orden del archivo del diario por fechas y catalogado las 7 millones de fotografías de acuerdo a temáticas específicas: política, deporte, temas varios e internacionales. El convenio establece que una vez terminado el inventario, la UArtes entregará al diario un archivo digitalizado. Después de dos años, esta información no ha sido socializada y el lugar donde se preservará y “promocionará” al público aún no ha sido adecuado para su traspaso.

La hemeroteca de EL TELÉGRAFO formará parte de la Biblioteca de las Artes (BA), que estará en el antiguo Banco de Descuento. Esta edificación se encuentra en las calles Pichincha y Aguirre, donde estuvo la primera sede que tuvo el diario en 1884 y que fue fundado por Juan Murillo Miró.

El edificio donde funcionará la BA  fue construido en 1954 y diseñado por el arquitecto checo Karl Kohn. Hasta ahora es intervenido por el Ministerio de Cultura y Patrimonio, luego de años de haber sido una sede bancaria repleta de cubículos. En su lugar, la BA tendrá estanterías con un fondo bibliográfico de 30.000 libros especializados en arte y, con ello, recuperará el acceso del público. En una de las bodegas, con grandes y pesadas puertas británicas que tuvo el banco para conservar el dinero, estará el archivo de EL TELÉGRAFO.

El traslado estaba programado para el pasado 2 de octubre, pero en el exbanco de Descuento aún no hay energía eléctrica y el fondo requiere de un mínimo de 17 a 20 grados centígrados para su conservación. Aun así, Reynaldo y Soraya empezaron a empaquetar el archivo. Comenzaron con los suplementos culturales históricos, como Semana Gráfica y Matapalo.

Cuando el espacio esté listo, seis personas trabajarán en el archivo para resguardarlo en cajas y cintas durante su traslado. El Ministerio de Cultura prevé entregar el edificio este año, pero aún no hay fecha definida y los plazos se siguen postergando.

La hemeroteca será uno de los pocos fondos del lugar sin estanterías abiertas, pues según Natalia Tamayo, una periodista a cargo del trabajo en la BA, estos documentos históricos necesitan tener un cuidado especial por su antigüedad. 

Este es el fondo más antiguo y grande del país en su tipo. La Biblioteca Municipal de Guayaquil tiene 18.000 periódicos que datan de 1921 y los más antiguos son solo unos cuantos que se dejan revisar “solo en investigaciones que lo ameriten”, dice su custodio, el licenciado Juan González. El Archivo Histórico del Guayas tiene periódicos en su hemeroteca solo desde 1970 y uno de los fondos más grandes del país, como el del Aurelio Espinosa Pólit, tiene una colección de 9.291 periódicos. 

“La ciudadanía va a tener acceso a un fondo (único) que no es tan asequible”, dice Tamayo. Luego vendrá la digitalización del archivo que, como todo proceso de este tipo, es a largo plazo y estaría listo en cinco años, por lo menos. (I) 

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