Miércoles, 01 Febrero 2017 00:00 Cultura

El Teatro del Oprimido busca restaurar el diálogo en Ecuador

La plataforma Teatro del Oprimido fue presentada el 28 de enero, en el Centro de Arte Contemporáneo.
La plataforma Teatro del Oprimido fue presentada el 28 de enero, en el Centro de Arte Contemporáneo. Foto: Miguel Jiménez / El Telégrafo

La plataforma, creada por Micaela Bermúdez, parte de la premisa de que cualquier ser humano puede explotar y explorar su creatividad.

Redacción Cultura

El Teatro del Oprimido (TO) parte de dos premisas esenciales: no solo son los artistas o la gente vinculada con la cultura quienes pueden explotar y explorar su creatividad y, las relaciones humanas deben ser dialógicas.

Por ello  “se denominan oprimidos a los individuos o grupos que son socialmente, culturalmente, políticamente, o por razones de raza o sexualidad, o en cualquier otra manera, desposeídos de su derecho al diálogo o impedidos de ejercer este derecho”, según el manifiesto de principios de la Organización Internacional del Teatro del Oprimido.

En Ecuador, esta práctica ha sido poco abordada y el anterior sábado, en el Centro de Arte Contemporáneo (CAC), se lanzó por primera vez la plataforma TO. La promotora y directora de esta iniciativa es Micaela Bermúdez.

“La plataforma es una organización que se dedica a la difusión, investigación y práctica del teatro y de la estética del oprimido. Este es un método artístico y pedagógico que busca potenciar la creatividad de cualquier persona”, explicó Micaela, actriz de formación, quien desde hace 8 años trabaja con el TO, cuando formó parte de la corporación cultural La Yapa.

Con este grupo, cada uno de los miembros viajó a distintos países de América Latina para formarse con los pioneros del TO, el cual nació en Brasil en los años 70, en medio de la dictadura militar, bajo la forma del Teatro Periódico (TP). Su creador fue Augusto Boal.

El TP consistía en dramatizaciones hechas a partir de noticias de periódicos o de televisión. Luego, Boal se exilió en Buenos Aires y junto con sus alumnos porteños empezó a experimentar la técnica del teatro invisible, que implicaba ocupar espacios como restaurantes o las líneas del tren para intervenirlas dramáticamente. “La idea era hacer una representación de diez minutos en su escenografía natural, con la participación de la gente y sin que nadie supiera que era teatro”, dijo Boal en una entrevista publicada en Pañuelos en Rebeldía.

“El Teatro del Oprimido es un instrumento. La gente está peleando, sabe lo que quiere, pero necesita descubrir cómo hacerlo. Usan las palabras y estas sirven para revelar y esconder: son como camiones que les pones la carga que quieres, de acuerdo con las circunstancias”, añadió Boal.

Cuando La Yapa se disolvió, Micaela decidió darle una formalidad a la práctica del TO y creó su propia plataforma. El último sábado, a manera de inauguración, en el patio cubierto del CAC se realizaron varios ejercicios del TO que involucraban a la palabra, la imagen, el sonido y el cuerpo.

Mujeres, niños, jóvenes y grupos humanos de diferentes procedencias expusieron a través de dichos soportes sus sensaciones. Al finalizar la jornada, un grupo musical se presentó y todos se convirtieron en un solo cuerpo mientras bailaban.  

“Existe una industria de la imagen, de la palabra, que nos dice cómo somos y qué podemos hacer; son unos lenguajes poderosos. Recibimos tanta información del mundo, que nos han convertido en personas pasivas, que se sientan a esperar. Pero cuando nos empoderamos y tomamos la palabra, estamos haciendo un ejercicio transformador. Nosotros también podemos usar esos mismos lenguajes para decir lo que queremos”, manifestó Micaela.

El TO, que ahora trabaja con colectivos de mujeres y con agrupaciones culturales, tendrá tres talleres en febrero, marzo y abril, dirigidos a personas de distintas edades. En su página de Facebook se exponen los detalles. (I)

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