Viernes, 31 Marzo 2017 00:00 Cultura

"El heavy metal es de los hijos de obreros"

"El heavy metal es de los hijos de obreros"
Foto: cortesía

El líder del grupo Tren Loco habla sobre sus últimos shows en el país y de cómo los gobiernos influyen en la cultura.

Redacción Cultura

La última presentación del bajista Gustavo Zavala (Argentina, 1960) en Quito fue accidentada. Tren Loco      —la banda que formó en 1990— subió al escenario del Ágora de la Casa de la Cultura sin hacer prueba de sonido, antes de que tocaran los españoles Ángeles del Infierno. La noche anterior a ese viernes 17 de marzo, Zavala y los suyos habían dado un concierto en Ipiales, Colombia. El sábado 18 lo hicieron en Riobamba (Chimborazo), y el domingo, en Chordeleg (Azuay).

El compositor y letrista —que no esquiva los viajes ni los temas políticos— contesta el teléfono en Flores, el barrio bonaerense donde vive, para recordar sus lazos con Ecuador, país al que volvió tras 3 años de ausencia y al que su banda le ha dedicado dos canciones: ‘Mitad del Mundo’ y ‘Tren del Viejo luchador’.

Gran parte del público se quejó del sonido de su show en el Ágora...

Se complicó todo. A Ángeles del Infierno se les pasó el tiempo en la prueba de sonido. Estaban programadas dos horas para que la hicieran pero se tomaron cuatro.

Esperamos a que terminen, por respeto, pero la producción del show no consideró que también somos una banda internacional, que viajamos miles de kilómetros para hacer todo como se debe. Eso fue una falta de respeto de la organización, no hacia la banda sino al público que paga la entrada y quiere que todo salga bien.

Ángeles... también tuvo un sonido deficiente, ¿los escuchaste?

No, lo hice de costado. Si hubo un problema de sonido con ellos también, quizá sea un problema del audio del sitio. Creo que todo ocurrió porque llovió y se cambió el lugar del evento (inicialmente anunciado en la Plaza de Toros Juan Belmonte, en el centro); eso atrasó todo.

Durante esta corta gira ustedes debutaron en Colombia, ¿cómo los recibió ese país?

Estuvimos varios días ahí. Recorrimos el famoso Santuario de Las Lajas, en Ipiales, un lugar alucinante, donde uno se imagina que va a aparecer Ronnie James Dio con su espada (ríe), en ese escenario tan gótico. Hubo una firma de autógrafos a la que fueron unas 300 personas pese a la lluvia; fue relajado todo, probamos sonido tranquilos y el público [medio millar] llegó de Pasto, Medellín y Bogotá. Fue todo muy lindo.

Hugo Chávez los invitó a tocar en el Teatro Teresa Carreño, en 2003. ¿Qué piensas de la situación que atraviesa ahora Venezuela?

Se trata de una foto más de la realidad latinoamericana. Venezuela no está aparte del continente. Si no tuviera petróleo, nadie hablaría de ese país que tiene un gobierno al que tildan de comunista pero sigue negociando con Estados Unidos. Allá fuimos varias veces y hay desigualdad social, muchas carreteras y hospitales nuevos pero, bueno, toda la prensa está en contra del régimen, como sucedía en Brasil.

¿Cómo están las cosas para los artistas actualmente en Argentina?

Cuando un músico dice que no le interesa la política, que espere, la política se va a meter con él (...) El arte está afectado. Nos han cerrado muchos lugares, las tarifas han subido 500%: la luz, el agua. Eso golpea directamente los bolsillos de los trabajadores y el chico que viene a ver el heavy metal es hijo de obreros. Hay una crisis muy grande que se está generando a causa de este violento ajuste que está ejerciendo un gobierno que abre las fronteras para la importación en un país que exporta poco y eso hace que la gente se quede sin trabajo.

¿Te defines como peronista?

Totalmente. Si vos lees la historia, los pocos gobiernos que han hecho algo por el pueblo trabajador son tildados de populistas por las grandes corporaciones a las que no les interesa que la gente piense y que se meta en la política de ellos. Quieren que solo se consuma. Tengo convicción peronista, desde la lectura, pero no soy fanático (...) Trato de vivir en paz, dignamente, y cuando uno se educa es peligroso para las clases dominantes.

Durante el último concierto de Carlos “El Indio” Solari, en Olavarría, hubo 2 muertos. ¿Por qué no se puede evitar eso después de la tragedia de Cromañón, en 2004?

Estéticamente no es de mi gusto pero reconozco que la suya es una banda profesional, autogestionada. Si hubo muertos es porque algo falló, y ahí entra el control del Estado. Pero estamos ante un gobierno que no controla nada; un Intendente permitió que se haga el negocio y tiene que responder; la producción también es responsable. Le dieron un uso político a todo porque El Indio Solari es peronista y el gobierno no. No puede haber muertos en un concierto de rock y estos no fueron por avalanchas, fueron por sofocación, uno, y otro por un ataque cardíaco. Pero la muerte siempre es una tragedia que no se justifica. (I)

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