El Cabildo de Guayaquil coloca advertencia de desplome en los bajos de El Cafetal

| 23 de Agosto de 2017 - 00:00

A través de redes sociales, ciudadanos buscan soluciones para preservar el último vestigio de la época cacaotera en la ciudad. Un pilar de la casa se cayó y la autoridad municipal pide derribarla.

Hace una semana, arquitectos, historiadores y ciudadanos en general llegaron a los exteriores de El Cafetal para pedir su conservación. Esta casa patrimonial, construida en 1915, sobrevive como registro de la época cacaotera del país. Durante su tiempo de vida ha tenido intervenciones inadecuadas, según el registro del Instituto Nacional de Patrimonio (INPC), pero es posible restaurarla, en opinión de la arquitecta María Elena Jácome y de Florencio Compte, quienes han hecho estudios sobre el lugar.  

En 2011, el Municipio de Guayaquil inició su expropiación para declararla de utilidad pública y construir allí el Museo del Cacao. En 2015 los planes cambiaron. Ahora se piensa construir un teatrino, pero una ordenanza municipal señala que “los teatros y salas de cine no podrán funcionar en locales de construcción de madera, mixta o materiales de fácil combustión”.

En 2016 la casa resistió el terremoto del pasado 16 de abril (16-A). Esa situación la constata Jacinta Álava, quien vivió allí junto con su esposo y un ‘inquilino’ por 20 años. Ella dice que el 16-A solo sintió el vaivén de la madera sobre los cimientos de mangle. Lo único que pasó –agrega– fue que se quedó sin energía eléctrica.

A pesar de que Álava asegura haber vivido en el inmueble hasta septiembre del año pasado, el Municipio de Guayaquil declaró que la edificación estaba por colapsar.

En un comunicado que permanece pegado a la puerta del inmueble, María Eugenia Martillo, secretaria de la Comisaría Sexta Municipal, “conmina al propietario, administradores, apoderados y/o herederos a la demolición de manera inmediata del inmueble”.

El Municipio –propietario y competente de la política patrimonial– ha colocado letreros con la advertencia ‘Casa por desplomarse’. Quienes se reunieron a protestar en las afueras de este bien quieren impedir que el patrimonio de la ciudad se siga cayendo y derribando de manera siniestra. Así lo manifiesta el arquitecto Ricardo Bohórquez, quien recuerda cómo desaparecieron los edificios patrimoniales de la familia Issa en un incendio, en los años 90. Cuando él llegó olía a gasolina y, un día después, se anunció el nuevo proyecto para el espacio vacío: el Central Park, un edificio de parqueos.

Quienes se reunieron afuera de El Cafetal ahora son parte de la comunidad virtual ‘La memoria de Guayaquil’, una página de Facebook donde se comparten fotografías de casas patrimoniales que ya no conviven con la modernidad de la ciudad. Ellos se mantienen a la expectativa. (I)