Eduardo Paolozzi, el precursor del Arte Pop en Reino Unido

| 01 de Marzo de 2017 - 00:00

Aquellos que hayan podido viajar a Londres y utilizaron el metro de la ciudad, habrán notado que la estación de Tottenham Court Road, una de las más céntricas de la capital británica, cuenta con un colorido mural de pequeñas cerámicas con formas orgánicas y que hace recordar a un exótico mecanismo mecánico.

El mural de 1984 pertenece a Eduardo Paolozzi (1924-2005), considerado uno de los mayores precursores del Arte Pop británico, y una de las figuras más innovadoras e irreverentes del arte del Reino Unido producido en el siglo XX. Sus collages, esculturas y grabados desafiaron todas las convenciones artísticas de la época, desde el movimiento de los años cincuenta Geometría del miedo, pasando por el llamado Swinging London —la escena de la moda y la cultura que floreció en Londres en la década de 1960—, hasta el Cool Britannia de los noventa.

Nacido en Edimburgo en 1924 en el seno de una familia de inmigrantes italianos, Eduardo Paolozzi logró desarrollar su práctica artística a partir de una educación clásica en la Escuela de Arte de Edimburgo, y más tarde en la Slade School de Londres.

Durante sus años de exploración en París, de 1947 a 1949, Paolozzi entabló amistad con varios artistas importantes de la época, entre ellos Alberto Giacometti, Jean Arp, Constantin Brâncuși, Georges Braque y Fernand Léger. Ese período surrealista tuvo mucha influencia en la obra y pensamiento del creador británico.

Sin embargo, fue Londres, donde vivió y trabajó la mayor parte de su vida, que le sirvió al artista como base para desarrollar su producción artística.

A doce años de su muerte, la Whitechapel Gallery de la capital británica inauguró el anterior mes la mayor retrospectiva sobre Paolozzi, incorporando sus esculturas en bronce de posguerra, sus revolucionarios afiches y collages, y sus coloridos diseños de textiles.

La muestra se enfoca principalmente en el aspecto experimental del artista, su exploración de materiales y formas nuevas, como también de procesos y tecnologías, hasta la influencia que tuvo en otros artistas de la época.

La exposición abarca cinco décadas en la carrera de Eduardo Paolozzi, e incluye más de 250 obras pertenecientes a colecciones públicas y privadas.

Incorpora dibujos, maquetas y esculturas rara vez expuestas al público, y que sirven para revaluar la obra de uno de los artistas más originales y substanciales del Reino Unido.

La muestra está dividida cronológicamente en cuatro secciones principales, y comienza con las pioneras esculturas concretas del período Brutalista creadas por Paolozzi, entre ellas ‘Gaviota y pez’, de 1946, ‘Pez’ de 1946-7 y ‘Pescador azul’ (1946).

En esta primera parte se incluyen ejemplos de sus obras en tejidos, moda y diseño de muebles, como su ‘Vestido de Cóctel Horrockses’, de 1953, como también su influyente charla-performance ‘Bunk!’, de 1952.

Como artista y profesor de diseño textil que enseñaba en la Europa de posguerra, esta primera parte de la exposición demuestra el rechazo de Paolozzi a las prácticas artísticas ya establecidas, expandiendo las fronteras tradicionales del arte en el espacio de la cultura popular.

Paolozzi siguió experimentando con medios y procesos alternativos durante los sesenta, cuando produjo importantes esculturas de aluminio, como ‘Diana como motor’ (1963), que mezclaba partes de maquinaria a todo color, con referencias a la mitología clásica.

De ese período, durante el cual representó varias veces a Gran Bretaña en la Bienal de Venecia, también se destaca el tejido de 4 metros de largo ‘Tapiz Whitworth’, de 1967, y el portafolio de grabados que lo acompañan ‘As is When’ (1964-5), que demuestran el interés del artista por el uso de color, estampados e imágenes de la cultura popular a partir de diferentes técnicas.

En 1974, Paolozzi obtuvo una residencia de arte en Berlín Occidental, donde inspirado por la música de compositores como Charles Ives y por los avances en  lingüística moderna, convirtió figuras geométricas, modulares y patrones rítmicos que había producido en los años previos, en intrincados grabados, relieves y esculturas, como se ve en la serie ‘Calcio luz nocturna’ (1974-6).

La Whitechapel Gallery dedicó además una sala entera a recrear la muestra histórica de Paolozzi Reinos mágicos perdidos de 1986, en la que el artista había intervenido el Museo de la Humanidad de Londres con algunos de los objetos históricos de su colección.

La retrospectiva finaliza con las últimas obras producidas por Paolozzi en los ochenta y noventa, especialmente esculturas, murales y obras públicas para instituciones como la Biblioteca Británica, o espacios como la estación de Euston y Pimlico, los Jardines Botánicos de Kew o los muelles Royal Victoria, que buscaban subvertir las prácticas convencionales de la época.

“Eduardo Paolozzi fue uno de los artistas más prolíficos, innovadores y sorprendentes de Gran Bretaña”, explica Daniel Herrmann, uno de los principales organizadores de la muestra en la Whitechapel Gallery.

“Fue un artista que nunca respondió a los patrones de su época, que quebró todas las convenciones de arte, y que logró reinventarse a sí mismo y a su obra de forma consistente”, agregó.

Según Herrmann, su apetito voraz por las formas, ideas y procesos experimentales “hace que la obra de Paolozzi sea muy fascinante para los artistas de hoy en día”.

Por su parte, Justine Simons, subsecretaria de Cultura e Industrias creativas de Londres, consideró que Paolozzi “sigue siendo uno de los gigantes del arte británico”.

“La mayoría de los londinenses conoce su icónicomosaico en la estación del metro de Tottenham Court Road. Pero de hecho su obra abarca también esculturas, collages, grabados, tejidos, diseños de moda y hasta fundas para discos. Se trata de una retrospectiva para no perderse”, concluyó. (I)