Viernes, 15 Septiembre 2017 00:00 Cultura

Dalí y Duchamp: polos opuestos que se atrajeron

Marcel Duchamp y Dalí se conocieron a inicios de la década del 30 a través de reuniones del grupo Surrealista.
Marcel Duchamp y Dalí se conocieron a inicios de la década del 30 a través de reuniones del grupo Surrealista. Foto: cortesía del Museo Dalí

Los máximos representantes del surrealismo y del arte conceptual se reúnen en una muestra con más de 80 obras.

Leonardo Boix, corresponsal en Londres

Los polos opuestos suelen atraerse. Ese dicho popular no podría ser más apropiado que en el caso de 2 de los artistas más influyentes del siglo XX: Marcel Duchamp (1887-1968), considerado el padre del arte conceptual; y Salvador Dalí (1904-1989), uno de los máximos exponentes del Surrealismo.

Hasta el 3 de enero próximo en la Royal Academy de Londres se podrá ver por primera vez una muestra que explora la relación e intercambio entre ambos artistas, sus diferencias y particularidades como creadores, y de qué forma lograron influenciarse el uno al otro durante décadas. A pesar de que en principio Duchamp y Dalí parecieran ser artistas muy disímiles,  ambos mantuvieron en realidad una relación duradera de amistad y mutua admiración que duró todas sus carreras.

Los 2 compartían un gran interés por temas como el erotismo, la sexualidad, el lenguaje, los efectos ópticos y lo lúdico. Pero más importante aún fue el vínculo que existió entre ambos a partir del humor y el escepticismo, que en formas diferentes llevó a los 2 artistas a desafiar las convenciones del arte y de vida de la época.

La exposición londinense reúne unas 80 obras, incluyendo cuadros, dibujos, esculturas, instalaciones, ensamblados, ‘ready-made’ (arte encontrado), fotografías, películas, correspondencia y colaboraciones entre ambos artistas. La muestra fue organizada como conversación artística entre estos dos grandes creadores del siglo XX, que permite repensar sus lugares tradicionales en la historia del arte.

Duchamp y Dalí se conocieron a comienzos de la década del 30 a través de reuniones del grupo Surrealista. Esa amistad se vio consolidada en 1933 cuando Duchamp visitó por primera vez el pueblo pesquero catalán de Cadaqués, muy cerca de donde vivía Dalí con su esposa Gala.

Desde finales de la década del 50 y gracias a esa amistad duradera, Duchamp alquiló allí una casa de veraneo cada año, donde creó algunas de sus últimas obras. Ambos artistas se mantuvieron muy cercanos hasta la muerte de Duchamp, en 1968.

A primera vista, los 2 parecían ser completamente opuestos: Dalí como el genio autodeclarado, extrovertido y pomposo del Surrealismo, mientras que Duchamp era una persona más tímida y reservada, amante del ajedrez, de las ideas intelectuales y  las discusiones irreverentes. A pesar de sus diferencias, ambos reconocieron en el otro al artista innato, dedicados a defender la libertad individual y el pensamiento creador. Compartían muchas ideas e intereses artísticos, y los 2 admiraban públicamente la obra del otro.

La exposición de la Royal Academy fue dividida en 3 secciones temáticas, que se enfocan en puntos de contacto entre ambas, y que capturan la energía y el espíritu de su amistad e intercambio artístico.

‘Identidades’ explora las personalidades artísticas de Duchamp y Dalí, y cómo los 2 tuvieron trayectorias similares, inicialmente experimentado con los movimientos artísticos de su época, desde el impresionismo y el fauvismo, pasando por el cubismo y el futurismo.

Esta sección muestra las diferencias en pintura entre ambos, y revela a partir de fotografías cómo los dos jugaban con su rol de persona pública, cuestionando el papel del artista. Algunas de las obras más fundamentales de esta sección son El rey y la reina rodeados de desnudos veloces, de Duchamp, y Los primeros días de primavera, de Dalí.

En ‘El cuerpo y el objeto’ se agrupan trabajos de los 2 artistas, enfocados en el tema del erotismo, tanto a partir de la pintura figurativa y la abstracta, como de  dibujos y esculturas. Por ejemplo, se incluye un manuscrito en el que Dalí describe de forma explícita su deseo por el sexo y la comida, sus “perversiones nutricionales”, como él mismo las llamaba.

La sección final, titulada ‘Experimentado con la realidad’, muestra a los 2 artistas de cara a nuevas ideas sobre tiempo, espacio, energía, materia, gravedad y física cuántica. Allí se ven obras interesadas en los juegos ópticos, tema que cautivó a Dalí, pero que rechazó Duchamp. En todo caso, los 2 crearon trabajos que daban cuenta de una fascinación común por la perspectiva y la ilusión.

Una de las organizadoras principales de la muestra, la profesora de historia del arte Dawn Ades, sostuvo que la exposición combina “materiales eróticos muy explícitos, con mucha simbología”.

“Ciertamente a Dalí le gustaba decir que tenía gustos sexuales perversos, pero creo que esto se canalizaba más en su escritura y pintura que en la vida real. Él fue realmente un voyerista, esa era su especialidad, algo muy bueno para un artista”, agregó la historiadora.

Según Ades, Dalí y Duchamp fueron “pioneros” en el uso de objetos encontrados, como dan cuenta El teléfono langosta o L.H.O.O.Q., la obra de Duchamp en la que este le agregó un bigote y barba de chivo a la ‘Mona Lisa’ de Da Vinci. (I) 

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