Contra la ley de Isaac refresca la estrategia de Teatro del Cielo

| 14 de Septiembre de 2017 - 00:00
Actúan en esta puesta en escena Yanet Gómez, David Saavedra, Martín Peña y Jaime Pérez.
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La compañía fundada en 2004 plantea una nueva estética y propuesta argumental, luego de siete obras que, según su director, parecen ‘muy nice’.

Han matado a Estela Razón, como se conoce a la razón en Ciudad Beta. Le clavaron una tijera en la vena yugular, le rajaron los pezones con hojas de papel bond y le incrustaron tijeras rosas en el ano. Tras este asesinato, los ciudadanos Jazz, Dr Pepper y Dopamina interrogarán a su asesino, Billy Joel. En medio de un flashback, los investigadores quieren entender las razones por la que este sujeto cometió tan cruel crimen. Entonces recurren al pasado, a su nacimiento –aparentemente ilógico– del vientre de un hombre.

Joel rememora la educación en su infancia: cuando lo sometieron  a un régimen de pensamiento político conservador, y le impusieron imágenes religiosas y el nombre de quien debía ser su esposa, Estela Razón.

La historia llega hasta el punto neurálgico del crimen: cuando el protagonista se entera por Schopenhauer, una agencia de viajes, que existe un paraíso alfa, un mundo sin normas  y que para llegar  allí hay que matar a la razón.

En contra de la ley de Isaac, la última obra de la agrupación Teatro del Cielo, ya no parece ser ‘tan nice’, como cree su director Martín Peña que ha catalogado así lo que hacían como grupo. Sus obras –hasta ahora– coincidían en tener un vestuario de trajes en blanco y negro, colores morados, luces tenues, todo como sacado de la década del 20 del siglo pasado; corporalmente trabajaban movimientos lentos y continuos, sin rupturas en la luz y el sonido. Su nueva obra es todo lo contrario.

“Si ya no somos los mismos, no podemos seguir montando lo mismo”, dice Peña, quien fundó el grupo junto con Yanet Gómez hace ya 13 años. Su propuesta, en los siete trabajos dramatúrgicos que han montado, desarrolla la técnica del mimo corporal dramático.

El título de esta obra hace alusión a la ley de gravitación en la que Isaac Newton plantea la teoría en la que dos cuerpos se atraen  por tener una masa determinada: todo lo que sube tiene que caer. “Aquí quiero decir que no es así”, dice Peña.

La obra surgió del hastío, de practicar un trabajo con la técnica del mimo corporal y no querer montarlo. “Quería bailar todo el tiempo, quería un personaje en pleno movimiento. Entonces intenté darle una nueva mirada a nuestra técnica. La lógica con el mimo corporal y con todo movimiento es aprenderlo, desarrollarlo, experimentarlo y destruirlo”, añade Peña.

En contra de la ley de Isaac se compone del universo de Billy Joel, de lo que piensa de sí mismo. El escenario –con colores amarillo, turquesa, azul, verde y otros que la compañía nunca ha usado y que parecen más minimalistas que sus otras siete obras– reconstruye la mente de un asesino que ha matado nada más y nada menos que a la razón.

En este montaje el dramaturgo plantea que “si uno solo cree o ama lo que ve, lo que toca, lo que siente, se pierde de muchas cosas. Hay que amar lo que no se ve”. Por eso Billy Joel quiere viajar a un mundo en el cual se desarrolla la creatividad, donde es posible volar, hablar con animales, tener cuatro brazos, cinco cabezas y hasta alas.

Peña considera que esta es una manera de conectarse con un mundo metafórico, que es distinto en cada individuo. “Esta forma de refrescar nuestra propuesta dramatúrgica surge en un momento en el que estoy harto de todo. No quiero hacer lo mismo, no quiero que Teatro del cielo sea nice. Quiero hacer algo que al público le golpee, le inquiete. Quiero mostrar a los espectadores una dramaturgia distinta, algo irracional, ilógico”, dice Peña.

La obra inició sus funciones hace dos semanas y desde mañana presentará los últimos montajes de este nuevo ciclo en La Fábrica (Guayacanes y calle segunda, Urdesa), a las 20:00 el viernes y sábado, y a las 19:00, el domingo.  (I)