Miércoles, 20 Septiembre 2017 00:00 Cultura

Entrevista / jorge luis cáceres / escritor y antologador

"Borges es un autor que le causa estupor a Stephen King"

Jorge Luis Cáceres, escritor y antologador.
Jorge Luis Cáceres, escritor y antologador. Foto: Marco Salgado / El Telégrafo

Las moscas y otros cuentos, publicado por editorial El Conejo, es el último libro de relatos del escritor quiteño.

Redacción Cultura

En las principales salas de cine del país se proyecta IT, una de las películas más populares de terror basada en un libro de Stephen King, quien se propuso demostrar que el horror no era algo ajeno a la cultura estadounidense, sino que estaba latente en cada acto de sus ciudadanos. En IT, por ejemplo, más allá del escabroso payaso que recluta la vida de los niños, son los padres de estos quienes representan lo peor de la civilización contemporánea: autoritarios, machistas y controladores.

El escritor quiteño Jorge Luis Cáceres preparó la antología No entren al 1408, en tributo a Stephen King, con textos de autores como Mariana Enríquez, Eduardo Varas, Santiago Roncagliolo o Cecilia Eudave. La fascinación de Cáceres por este género va más allá de la lectura –con autores de cabecera como Edgar Allan Poe, H. P. Lovecraft y Jorge Luis Borges–, sino que se extiende a su propia y ruda escritura.

Las Moscas y otros cuentos, publicado por editorial El Conejo, es su último libro y recoge una serie de relatos vinculados con asesinatos, torturas y la figura de escritores divorciados de la realidad. 

¿Por qué cree que Stephen King ha popularizado tanto un género que genera mucho escozor?

King le permite al lector suponer que, en algún momento de su vida, se puede convertir en escritor. De los autores que participaron en No entren al 1408 no todos han seguido leyéndolo, ni siquiera yo, que lo hago esporádicamente. Roncagliolo sí lo ha hecho y escribió una nota en El País -llamada ‘Yo sé quién no ganará el Nobel’- en la que defendía a King como un autor  que tenía una gran capacidad para expresar los temores que todos llevamos dentro. King es un autor  que va más allá de lo fantástico; él está enfocado en definir al ser humano en sus condiciones más miserables. 

En el plano formal, ¿cuál siente que es la habilidad de King para haber captado tantos lectores?

Él tiene una facilidad en la manera de contar historias. Si tú te acercas  a cualquiera de sus libros puedes leerlo fácilmente. Es lo mismo que pasa con J. K. Rowling, cuyas obras a uno le hacen preguntarse: ¿cómo hacen niños de 10 u 11 años para leer libros de 600 páginas en dos semanas? King ha usado un lenguaje que ha hecho que sus historias sean atractivas. También creo que le ha ayudado mucho que su primera obra, Carrie, haya tenido una adaptación al cine y que luego haya trabajado con grandes directores, como Stanley Kubrick. Es un tipo que se revitaliza más con los remakes.

¿De dónde surge su interés por este tipo de registros narrativos?

Mi papá siempre tuvo una biblioteca amplia, entonces había  muchas posibilidades de lectura. Edgar Allan Poe fue de los primeros autores que leí, sobre todo sus Historias Extraordinarias. Luego me interesé más por Borges, de quien después capté la dimensión que tenía. Este autor era  referenciado en la literatura de Estados Unidos y Europa. Me atraía mucho el ensayo Danza macabra, de Stephen King, en el que además de dedicarle este libro a cinco autores (Robert Bloch, Ray Bradbury, Frank  Belknaplong

Donald Wandrei y Manly Wade Wellman), el único en lengua castellana que le dedica es a Borges. Para King, Borges es un autor que le causa estupor.

¿Qué otro autor de la región le ha interesado que explore el terror?

Mario Vargas Llosa en sus novelas, sobre todo con Lituma en los Andes, obra de la cual hice mi tesis de maestría. Me llamó la atención un ensayo de Roncagliolo en el cual analiza que el terror en América Latina tiene características diferentes al de Estados Unidos. Si uno lee bien la antología No entren al 1408, cada uno de los autores escribe desde sus propios territorios. Entonces, por ejemplo, el chileno escribe sobre la dictadura de Pinochet. Ahí te das cuenta de que el terror en América Latina va por otros temas; va por las dictaduras en el Cono Sur, por la Guerra Civil en Perú, entre Sendero Luminoso y el gobierno. No hay un terror más palpable que ese en la región.

¿Y qué definiría al terror estadounidense?

Ese está más relacionado por el lado fantástico. Ellos tienen una licencia particular de poner, por ejemplo, un auto fantástico como Christine (de la novela de Stephen King) por las  las calles de Estados Unidos asesinando gente. Eso no puede pasar en Quito, o nosotros como lectores no permitimos que suceda, como que nos resistimos a esas situaciones. Como que no tendría credibilidad ver a un Pennywise (el payaso de IT) en una alcantarilla de Guayaquil.

Nuestros miedos acá, como dice Roncagliolo, están mediados por nuestras particularidades sociales.

¿Cómo mira el manejo del terror, con esas particularidades históricas, en la literatura local?

En Ecuador no sea ha dado mucho, a diferencia de lo que he leído en otros países. La mayoría de obras en Perú, por ejemplo, tiene que ver con la Guerra Civil o la Posguerra. Daniel Alarcón, un autor de la nueva época, escribe sobre esos períodos. Alguna vez comentaba que la literatura de Perú está contaminada del tema, al igual que la literatura de Colombia, en la cual solo parecería que escriben de narcotráfico. Creo que las grandes editoriales empujan a escribir sobre esos temas porque eso es más visible en España. En Ecuador no siento que ha pasado eso. Creo que además del esfuerzo de Miércoles y estiércoles, de Diego Cornejo Menacho, no hay una profundización de la época de represión de León Febres-Cordero (expresidente ecuatoriano).

Lo que llama en América Latina literatura de terror, bien podría ser tildada de realista...

De hecho está leído como realismo, ese es el género, pero si tú te das cuenta hay capítulos que pueden ser terroríficos. Hay una parte en Lituma en los Andes en el que un personaje sordo se topa con miembros de Sendero Luminoso. Ellos le dicen ‘qué haces aquí’ y, ante el silencio, alguien añade ‘este es el que cuida las llamas’. Entonces los de Sendero Luminoso le dicen ‘tú cuidas las llamas para este gobierno que está en contra de nosotros, del poder popular’, y luego matan a sangre fría a los animales. Y ahí está la maestría de Vargas Llosa, en retratar a este tipo que no puede hablar y se queda estupefacto, mientras asesinan a las llamas con quienes convivía. (O)

Las moscas y otros cuentos

La obra fue publicada por El Conejo,

en su nuevo sello Mademoiselle Satán.

 

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