Miércoles, 19 Octubre 2016 00:00 Cultura

A un mes de su apertura, Bienal de Cuenca tiene el 60% del montaje

Parte del proceso de la Bienal incluye la intervención de museos, como el Remigio Crespo Toral.
Parte del proceso de la Bienal incluye la intervención de museos, como el Remigio Crespo Toral. Fotos: Fernando Machado / El Telégrafo

Uno de los principales fondos del presupuesto se gestionó tarde, por eso hace una semana el directorio postergó la inauguración para el 25 de noviembre.

Redacción Cultura

El comité organizador de la XIII edición de la Bienal de Cuenca aplazó su inauguración. Programada inicialmente para el 21 de octubre, será un mes después, el 25 de noviembre. Cristóbal Zapata, director del evento, anunció en redes sociales al público en general, y vía correo electrónico a los artistas participantes, que las razones del aplazamiento eran “estrictamente presupuestarias”.

La Bienal tiene este año un presupuesto de $ 1 millón. La Municipalidad de Cuenca designó un aporte de $ 500.000, mientras que $ 200.000 fueron parte de un crédito no reembolsable que entregó para su ejecución el  Fondo Nacional de Cultura (Foncultura), a través del Banco de Desarrollo del Ecuador (BEDE), al cabildo.

Zapata dijo en una entrevista con este diario que el 60% del monto que debía transferir el Foncultura ya se acreditó, sin embargo “el grado de precisión que demanda el ensamblaje de cada una de las obras no es compatible con los tiempos que demandan algunos procesos administrativos, que aún se hallan en trámite y que son de vital importancia para financiar el evento”.

De acuerdo con Jonathan Koupermann, director del Museo de Pumapungo y parte del directorio de la Bienal, “lamentablemente desde que se propuso el directorio aplicar a Foncultura, en marzo, existieron oposiciones por parte de la Monserrath Tello Astudillo, Concejala Municipal de Cultura y de Eliana Bojorque Pazmiño, Directora de Cultura Municipal”.

Esto habría ocasionado que el trámite se realizara el 30 de mayo, tan solo cinco meses antes de la Bienal y que, finalmente, los procesos respectivos afecten directamente los tiempos de organización.

La concejala de cultura del GAD,  Monserrath Tello, niega dicha afirmación y dice que como Municipio han participado de forma activa en el proceso de crédito para la Bienal.

El 60% del montaje está listo

El director de la Bienal, así como su curador, Dan Cameron, intentan tomar este nuevo plazo como una ventaja para hacer los ajustes pendientes. Zapata considera que la modificación de la fecha no afecta la agenda interna de trabajo que se desarrolla en la institución, sino que “garantiza una exhibición dentro de los estándares internacionales de calidad propios de las bienales”.  

Cameron, por su parte, considera que los artistas internacionales que producen una nueva obra para la XIII Bienal de Cuenca, “en parte consideran positiva la nueva fecha de apertura porque les da más tiempo para su desarrollo”.

El curador menciona solo dos casos en los que el cambio de fecha afecta la asistencia de los artistas en la Bienal, “por haberse anunciado muy tarde y por su compromiso con otros encuentros”. Entre ellos estarían la estadounidense Shinique Smith y el hondureño Adán Vallecillo.

La cineasta ecuatoriana Alexandra Cuesta, residente en Estados Unidos, también contempla su inasistencia a la Bienal por el cambio de fecha, pues ya había cancelado otras propuestas de trabajo que se cruzaban con la fecha de la Bienal, como la semana del cine ecuatoriano en París, y porque en la fecha  que se realizará el encuentro tiene otras actividades previstas.

Zapata constató que al menos el 60% de un universo de 70 obras (pues de la selección de 50 artistas, algunos trabajan en dos o tres obras) ya están montadas entre las 18 sedes. Entre los espacios se encuentran los museos de Arte Moderno, Pumapungo y Medicina, sede de la Bienal, Galería Proceso, antigua Escuela Central, Salón del Pueblo y el parque de La Madre.  

Una parte de estas obras han sido trabajadas in situ, lo que hace que “el costo sea muy elevado. Hay que confeccionarlas, hacer mobiliarios. Muchos de los productos que se utilizan son importados y tienen costos altos. Eso encarece en general el conjunto de la exhibición”, dice Zapata. Además manifestó que hay obras que han llegado gradualmente y se espera que para los próximos días haya otro envío importante.

El financiamiento de obras es parcial

A diferencia de la edición anterior, en la que Katya Cazar, como directora de la Bienal, logró establecer como parte de la normativa el financiamiento total de las obras que producen los artistas para la Bienal, este año el financiamiento de la producción de obras no cubre su totalidad, en la mayoría de los casos.  

A través del ‘Programa IN-SITU. Arte en el espacio público’, una iniciativa desarrollada junto a la Unasur, 12 artistas de la muestra oficial lograron la cobertura —en la mayoría de los casos total— de sus obras.

Esta selección la hizo Dan Cameron, con un artista por país. Por Ecuador, el seleccionado es Juan Carlos León. “La bienal anterior ocurrió en circunstancias económicas más favorables”, dice Zapata.

De acuerdo con la anterior directora de uno de los encuentros más importantes de arte contemporáneo en la región, en la edición pasada se logró la bienal en un periodo de 13 meses, con un presupuesto de $ 1’100.000, de lo cual —según Cazar— el 60% se trabajó con autogestión, a través de la empresa privada, mientras que el otro 40% se levantó a través del Ministerio de Cultura y el Municipio de Cuenca.

“La bienal XII fue la primera que pagó a todos los artistas producción, traslado de obra y hospedaje; creamos un  honorario. La parte final fue cubrir los seguros de clavo a clavo, hasta la devolución de las obras”.

Poca participación privada

Zapata considera una deuda del sector privado la falta de apoyo a la Bienal durante esta edición. Destaca de estos fondos un financiamiento de Diners Club y de Vatex, la empresa que provee recuerdos de la Bienal, como chalecos, camisetas o bolsos. “Me parece que se pudo haber hecho un esfuerzo adicional. Hubo muy poco apoyo de la empresa privada. Lamentablemente, nos tocó hacer una Bienal en un año muy difícil, de recesión y eso afectó, sin duda, esta participación, o no sé si sea un pretexto para inhibirse”, dijo.

A pesar de las postergaciones económicas, la Bienal desarrolló un programa educativo a través del cual se implementó la figura del curador pedagógico (el educador chileno Cristián G. Gallegos), quien además de formar al equipo de mediación, desarrollará un trabajo a largo plazo con distintos sectores de la ciudadanía.

Se ha trabajado también en grandes muestras paralelas, como la retrospectiva de Eduardo Solá Franco, que a su vez inició la publicación de la serie Los Nuestros, en la cual Zapata aparece como editor, así como en Patio Alvarado, un libro que recoge el legado fotográfico de José Antonio Alvarado.

Además está la muestra Algo después, de Ilich Castillo, y Frágil, una propuesta del arte australiano actual. De acuerdo a Zapata estos costos los cubre la asignación municipal a la Bienal, entidad que sostiene la Fundación Bienal de Cuenca. (I)

Datos

La Bienal tiene como tema de curaduría la impermanencia.

El jurado está conformado por el francés Bernard Marcadé, profesor de estética e historia del arte; Gaudencio Fidelis, un brasileño dedicado a la historia de las artes, especializado en arte moderno y contemporáneo de América Latina, y finalmente Lupe Álvarez, nacida en La Habana-Cuba, y licenciada en Historia del Arte.

Una de las propuestas de la Bienal es formar a 30 maestros en una metodología para un proyecto educativo-pedagógico.

Gloria Jove, docente española especializada en educación inclusiva, llegó para trabajar esta metodología bajo la perspectiva de cómo podrían apoyar a los maestros para acercar a sus estudiantes al arte moderno.

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