Un caracol gigante resguardará la Gran Barrera de Coral de Australia

| 18 de Septiembre de 2017 - 06:30
La doctora Cherie Motti, responsable de la investigación, observa la especie en el laboratorio del Instituto Australiano de Ciencias Marinas.
FOTO: Foto: AFP

La estrella de mar evita las zonas donde vive el charonia tritonis. Este ejemplar tiene un caparazón de 50 cm.

Los caracoles gigantes pueden ser masivamente arrojados en la Gran Barrera de Coral para proteger esta joya marina australiana amenazada por ‘asesinas’ estrellas de mar, anunció un grupo de científicos.

La Gran Barrera, inscrita en el patrimonio mundial de la Unesco en 1981, se extiende sobre una superficie de 345.000 km2 a lo largo de la costa australiana y es el mayor conjunto coralino del mundo, con 3.000 tipos de arrecifes y centenares de islas tropicales.

Pero ahora está amenazada por el blanqueo de los corales causado por el cambio climático, por las actividades industriales o agrícolas, y también por una nociva e invasiva estrella de mar, la “corona de espinas” o acantáster púrpura.

Esta estrella, que se alimenta casi exclusivamente de corales, puede  tener un metro de diámetro y está dotada de un veneno tóxico para el hombre.

Su impacto en la Gran Barrera es importante, según un estudio de 2012, que consideró que el 42% del daño que sufrieron los corales en los últimos 27 años se debía a esta plaga.

Una investigación del Instituto Australiano de Ciencias Marinas (AIMS) demostró que estas estrellas de mar evitan las áreas del Pacífico donde vive el “charonia tritonis”, un gasterópodo también conocido como “tritón gigante”.

Este caracol marino, que posee un espectacular caparazón que puede medir hasta 50 centímetros de largo, tiene un olfato muy desarrollado que le sirve para cazar.

Disminuir la pérdida de corales

Las investigaciones han demostrado que estos caracoles son muy aficionados a alimentarse de las estrellas de mar “coronas de espina”.

Pero el número de estos animales marinos declinó con fuerza, ya que son muy apreciados por sus caparazones.

El Gobierno australiano anunció este lunes que otorgará fondos para financiar la investigación sobre la cría de estas caracolas.

“Si la investigación se revela exitosa, los científicos estudiarán el impacto de los caracoles gigantes en las estrellas de mar ‘corona de espina’ y evaluarán su potencial como herramienta para reducir la desaparición de los corales”, declaró el parlamentario Warren Entsch.

Las caracolas marinas o “tritones gigantes” que están en los laboratorios del AIMS pusieron huevos que permitieron en el último mes el nacimiento de más de 100.000 larvas. Aunque los conocimientos sobre su ciclo de vida son por ahora muy limitados.

El AIMS ha necesitado 2 años para poder capturar a 8 tritones gigantes. “Todavía no sabemos mucho sobre ellos, lo que comen, si son nocturnos o no, y es la primera vez que intentamos hacer una labor de cría” en acuicultura, declara la ecóloga Cherie Motti, responsable de las investigaciones.

El trabajo se concentrará en el desarrollo de larvas y el objetivo final es soltar especímenes de tritones gigantes durante los períodos en que las estrellas de mar invaden los arrecifes de corales.

“Si podemos tener un depredador natural capaz de hacer nuestro trabajo, ya sería un muy buen resultado”, asegura Motti.

No hay por el momento consenso científico alguno sobre las razones que expliquen las invasiones de las estrellas de mar “coronas de espinas”, que constituyen una verdadera plaga en varias regiones del Pacífico y del océano Índico.

Los antecedentes

La Gran Barrera de Coral se extiende entre la costa de Queensland, en el noreste de Australia, en el sudeste de Nueva Guinea y en el sur de Papúa Nueva Guinea.

La temperatura del mar se incrementó a consecuencia del cambio climático producido por la acción del hombre, y el fenómeno El Niño, lo que genera que los océanos absorban cerca de 93% del calor que se siente en tierra firme.

El coral es sensible al calor y la variación de 1ºC sobre la temperatura promedio puede originar el blanqueo.

El blanqueo se produce cuando, por el cambio de temperatura en su ambiente, el coral expulsa las algas conocidas como zooxantelas.

 El año pasado, el Departamento de Medio Ambiente de Australia anunció que destinará fondos municipales y nacionales por $ 1.500 millones a un proyecto para proteger la Gran Barrera de Coral en la próxima década.

Asimismo, el presidente de la Autoridad del Parque Marino de la Gran Barrera (GBRMPA), Russell Reichelt, indicó este año que el 22% de los corales quedó destruido en 2016, pero ahora la proporción asciende a 29% y por tratarse del segundo año consecutivo la perspectiva es negativa.

La zona más perjudicada es una que se halla en el norte de  Port Douglas, donde se estima que el 70% del coral superficial murió. (I)