Miércoles, 12 Octubre 2016 00:00 Sociedad

Nicolás era un 'niño de trapo', pero ahora camina

AFP

Nicolás Flores era ‘un niño de trapo’ después de un accidente que le dejó graves lesiones cerebrales. Pero a sus 16 años habla y camina, un ‘milagro’ que su familia atribuye al cura José Gabriel Brochero, quien será canonizado el domingo en Roma.

“Siento hormiguitas en la panza cuando toda la gente me va a ver”, expresa Nicolás Flores, el adolescente que estará en el Vaticano, y que dejó atónita a la medicina por recuperar el habla y el movimiento.

Sus padres, Sandra Violino y Osvaldo Flores, atribuyen el milagro a Brochero, de quien son devotos. En su santuario se casaron y bautizaron a su único hijo.

Brochero será canonizado en el Vaticano por el papa Francisco y ante dos niños argentinos con casos y pronósticos científicos similares.

De poncho, mate en mano y montado sobre su mula ‘Malacara’, la réplica de la imagen más emblemática  llegará a Roma con peregrinos de la provincia argentina de Córdoba.

Las familias de los dos niños afirman que sanaron gracias al cura gaucho que murió ciego y de lepra en 1914. Nico sufrió el accidente a los 11 meses de edad, en el año 2000, en su casa, a 150 km de los pueblos de Traslasierra, donde evangelizó Brochero.

Un viaje familiar terminó en un accidente que cobró la vida del abuelo del niño y dejó a su madre y abuela heridas de gravedad. Ni los bomberos ni los médicos se explican cómo Nicolás sobrevivió al golpe en su cabeza.

El niño, que quedó con hemiplejía en su lado derecho, sufrió tres paros cardíacos, uno de ellos de 15 minutos antes de confirmarse un traumatismo cerebral irreversible. “El pronóstico médico fue que tendría una vida vegetativa”, cuenta Violino, abogada, junto a Osvaldo, funcionario judicial.

La madre recuerda que al principio era un ‘niño de trapo’, no respondía, ni siquiera lloraba. (I)

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