Los pacientes de centros estéticos copian rasgos de figuras mediáticas

| 10 de Febrero de 2017 - 00:00

En las épocas antiguas, estar subido de peso y llegar a límites de la obesidad eran sinónimos de belleza, salud y prestigio, en medio de las carencias que vivían los grupos sociales desposeídos. 

En el siglo XX y XXI esa silueta sobredimensionada quedó excluida del canon de belleza. En su lugar se ubicó una figura delgada. Los procedimientos estéticos la hicieron evolucionar a un “cuerpo perfecto”, tomando referentes mediáticos aupados por la publicidad difundida en internet y en los medios de comunicación tradicionales, señalan los especialistas consultados.

“Por ejemplo, de 16 pacientes semanales, el 60% quiere tener la forma de los glúteos de Jennifer López y otras los de Beyoncé. También piden la cintura de Shakira”, asegura Nelson Estrella, cirujano plástico y perito avalado por el Consejo de la Judicatura, quien aclara que no se trata de conceder lo que la persona pide, porque el cuerpo debe guardar simetría.

Francisco Borja, director de Posgrado de Cirugía Plástica de la Universidad de Especialidades Espíritu Santo (UEES) y cirujano plástico oficial de Miss Ecuador, señala que  las intervenciones que efectúa siguen un patrón de belleza de concepto moderno: cuerpos triangulares, piernas y cuello largos, narices rectas discretamente levantadas que no parezcan operadas.

No obstante -advierte- están volviendo las mamas y glúteos agrandados por la influencia de las hermanas Kardashian. “A veces piden la nariz de la Princesa (Carolina) de Mónaco o de la Reina (Letizia) de España, sin embargo, la mayoría de las personas confían en el criterio del cirujano”.

Adrián Burgos, presidente ejecutivo de la Agencia Creativa Digital Laika y especialista en marketing digital, reconoce que la estética que vende la publicidad influye en los consumidores. “Es una especie de moda, pero la sociedad que vive la inmediatez ve más fácil pincharse o hacerse una cirugía que alimentarse saludablemente”.

Erick Álava, publicista en una agencia local, observa que los medios tradicionales y el internet han formado un estereotipo de la mujer y muchas lo han tomado como un referente por la tendencia y para agradar a otros. “Las personas asocian lo que la publicidad les hace llegar y acuden a las cirugías para parecerse a la imagen que ven”.

El psicólogo Eduardo Tigua sostiene que hombres y mujeres siguen  esa tendencia mediática. “La palabra moda es lo que más se repite y más frecuencia tiene. Los medios imponen la moda. No solo en la belleza femenina, sino en todo. El consumismo de la belleza es un rubro importante a nivel de gastos”.

Él explica que algunas mujeres siguen un referente porque quieren sentirse bien. “Es una paradoja porque quieren verse diferentes y se repiten siguiendo una tendencia”. Un ejemplo -añade- fue la moda de las narices respingadas.

En la búsqueda del rostro y el cuerpo “perfecto”, hombres y mujeres acuden a las cirugías estéticas y a procedimientos mínimamente invasivos realizados por personas que no son especialistas y, en algunos casos, resultan con riesgos en su salud o muertos.

Los casos más recientes son los de Catherine Cando, reina de Durán, y la modelo Melanie Montenegro, ambas fallecidas durante cirugías de lipoescultura, por causas que investigan la Fiscalía y Defensoría del Pueblo.

El 70% (mayormente mujeres) de quienes se someten a procedimientos invasivos prefiere la lipoescultura y el 30% de los que optan por los no invasivos (las féminas predominan), el rejuvenecimiento facial.

“En las intervenciones estéticas la mayor razón de muertes es la tromboembolia, porque colocan mal los rellenos, y también las perforaciones de hígado, por un mal procedimiento con las cánulas que realizan personas que no pertenecen al gremio”. De lunes a sábado, Estrella recibe en su consulta un promedio de cuatro a cinco pacientes que sufrieron procedimientos mal elaborados.

Un día -recuerda- llegó una mujer transgénero (hombre que se identificaba como mujer) a solicitarle una rinoplastia -que se la realizó- y para que le disminuya los glúteos, lo que no hizo por el riesgo que implicaba. “Tenía los glúteos rojos como bloque de tanta silicona industrial que se le había endurecido”, recuerda el especialista.

“Supe que en 2008 murió en Alemania, donde residía antes de venir a mi consulta”.

Él agrega que cierta gente coloca  biopolímeros en el cuerpo, pese a que son sustancias que provocan reacciones negativas en el cuerpo.  “Hace un año atendí a una paciente  a quien, en Riobamba, le pusieron eso en lugar de plasma rico en plaquetas y le quedaron abscesos”.

La presidenta de la Federación Ecuatoriana de organizaciones LGBTI, Diane Rodríguez, indica que el 41% de la población trans resultó con lesiones por aplicación de silicona, según una muestra recolectada en octubre de 2016 en Guayaquil, Quito y Cuenca.

Agrega que tras un pedido que la Asociación Silueta X realizó a través de la Federación Ecuatoriana de Organizaciones LGBTI, el Ministerio de Salud Pública desarrolla en Santo Domingo de los Tsáchilas una campaña piloto de prevención por los daños que provoca el uso de esa sustancia. La  actividad se replicaría a nivel nacional.

En Guayaquil, personas que no son especialistas ofrecen procedimientos mínimamente invasivos (toxina botulínica, mesoterapia, carboxiterapia, eliminación de lunares, rellenos dérmicos, depilación láser, entre otros).

Cualquier tratamiento estético que implique inyectar sustancias en el cuerpo debe realizarlo un cirujano plástico, señalan médicos de la Sociedad Ecuatoriana de Cirugía Plástica y Reconstructiva (Secpre).

“Nuestra especialidad ha tenido intromisión de odontólogos, dermatólogos, otorrinolaringólogos, cosmetólogos y peluqueras en condiciones inadecuadas”, advierte el doctor Estrella. (I)