Los futuros científicos 'florecen' en un semillero

- 27 de Enero de 2017 - 00:00
Gabriel, de cinco años, visitó el invento ‘túnel de luz’, en el que debía descifrar cuántas hileras de focos observaba.

Los niños podrán participar el sábado en un festival para estimular la curiosidad por la investigación.

Gabriel, de 5 años, sintió lo mismo que un astronauta en entrenamiento. Por primera vez se subió a un giroscopio (dispositivo que sirve para medir, mantener o cambiar la orientación en el espacio).  Su cuerpo giró, por varios segundos, en diversas direcciones.  

Su mamá, Carolina Romero, y su papá, Carlos Helguero, lo llevaron el miércoles a los juegos de la sala interactiva de la Escuela Superior Politécnica del Litoral (Espol) de Guayaquil.  

El espacio, inaugurado en 2005, fue parte del proyecto BLIR, en el que participó la Universidad Flamenca de Bélgica.

Justamente allí se efectuará este sábado el ‘I Festival Familiar Sé Genial’. En este evento se exhibirán inventos y los niños podrán entretenerse con juegos vinculados a la ciencia (parábola de sonidos, columpios levanta tu peso -para entender la física- y construcción de prototipos con impresiones 3D).

Vanesa Salazar, directora del proyecto Ajá, Parque de la Ciencia, estima que llegarán 1.000 familias (4.000 personas). Los padres -añade- son parte importante en el desarrollo intelectual del niño.

En la universidad evolucionan las habilidades, pero la parte creativa, los descubrimientos y la curiosidad empiezan en casa. “Los papás deben involucrarse para que conozcan que la ciencia no es de otro mundo”.

El encuentro empezará a las 10:00 y terminará a las 16:00. El parque está frente al gimnasio Gustavo Galindo. La entrada será gratuita.

Carlos Helguero, docente de la Facultad de Ingeniería Mecánica, comenta que si los incentivan a temprana edad aprenderán con facilidad matemáticas, física, química, y el país tendrá una nueva generación de inventores. “Vivimos en una sociedad del conocimiento, por eso es importante que el niño empiece a familiarizarse con estos temas. Cuando crezcan ya tendrán en su ‘chip’ ese amor por inventar e investigar”.

En el festival -adelanta Salazar- el menor aprenderá sobre la cultura Maker, que es crear cosas con elementos sencillos (material reciclado y baterías). Con esto se busca que estimule la imaginación y creatividad.  “El aprendizaje se vuelve significativo”.

Hay universitarios que empezaron su vocación en los semilleros y ya cursan una carrera relacionada con la ciencia. Es el caso de María Cáceres, quien a los 8 años acudió a este tipo de encuentros. Hoy, con 19, estudia Genética en la Universidad de Toronto (Canadá).

En uno de los semilleros -recuerda- usó por primera vez un microscopio y observó las células de las plantas. “No me gustaban las matemáticas, aunque soy hija de una profesora, pero en el semillero aprendí a verla como un juego y como un rompecabezas que debía resolver. Me enseñaron a tener ese razonamiento”.

En el proyecto Ajá -explica Salazar- hay dos actividades importantes: la visita a las salas interactivas, donde se exhibirá la aplicación de la ciencia, pero no como el teorema, sino su aplicación; y el vacacional  Semilleros  de Futuros Científicos e Ingenieros, que cumplirá su décima edición. (I)