Miércoles, 15 Febrero 2017 00:00 Sociedad

Los divorcios se ‘congelaron’ en los últimos dos años

Las parejas postergan más los casamientos

Las parejas postergan más los casamientos
Foto: Internet

La convivencia, las aspiraciones profesionales y materiales originan cambios en las relaciones de hombre y mujer.

Redacción Sociedad

Tatiana Salazar, de 40 años de edad, lleva cuatro de relación con su novio Wilfrido, pero no piensa en el matrimonio.

Hace 20 años se casó, pero luego de tener dos hijos ambos descubrieron que su relación era conflictiva y decidieron separarse y, finalmente, divorciarse.  

“Me casé muy joven y enamorada, pero conforme pasaron los años y llegaron las obligaciones, me di cuenta de que mi esposo no era lo que creí. Era inmaduro y lo que era ‘color rosa’ fue tornándose ‘gris’”, comenta Tatiana, quien al momento cursa el tercer semestre de Comunicación en la Universidad Técnica Equinoccial (UTE).  

Por ser madre y dedicarse a todas las actividades que esto genera postergó su formación profesional. Trabajó como secretaria con tan solo el título de bachiller. Hoy ella estudia en la misma institución en la que labora y a la que también acude su hijo José Luis.

Según el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), la tasa de divorcios se ‘congeló’ en el último conteo. Entre 2014 y 2015, el incremento no bordea ni el medio punto. Pasó de 15,46% a 15,78%. En cambio, entre 2010 y 2011 la tasa subió dos puntos porcentuales, pasando de 12,14% a 14,06%.

Paulina Barahona, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica del Ecuador (PUCE), explica que las cifras se ‘congelaron’ porque actualmente las personas que conviven con su pareja no necesariamente están casadas.  

Los números del INEC lo confirman: desde 2012 hasta 2015 la tasa de matrimonios en el Ecuador no llega a 4%.

En este período, los enlaces matrimoniales se han mantenido entre 3,72% y 3,76%.

“Ahora lo común es que se vayan a vivir juntos y vean cómo les va. Cuando todo marcha bien, muy pocos son los que dan el paso hacia el matrimonio; la mayoría prefiere permanecer así, sin ningún tipo de papeles”, analiza la académica capitalina. Ella considera que la última opción en una relación que atraviesa por inconvenientes debería ser el divorcio.

La decana, quien además tiene un consultorio particular, asegura que un mayor número de personas acuden donde los especialistas para buscar soluciones a sus conflictos, a fin de evitar una disolución definitiva. “Esa es la alternativa cuando todo se agotó”.  

Para el terapeuta de parejas Édgar Reyna, los jóvenes de hoy tienen menos compromiso para afrontar y pelear por una relación, a diferencia de las generaciones pasadas.

“Es indudable que la globalización ha cambiado totalmente la forma de ver la sociedad y la relación y obviamente hoy las mujeres ya tienen más conocimientos y formación y no se someten como antes a lo que dice el esposo. Ahora reflexionan más y analizan”.

Ambos especialistas coinciden en que el anhelo de los jóvenes, en la actualidad, ya no es formar una familia y menos tener hijos.

Hoy existen otras prioridades como la formación académica, que provoca que quienes se inclinen por el matrimonio lo hagan a edades más tardías, cuando, por lo general, el hombre ya es mayor.  

Las estadísticas del INEC, de 2015, precisan que la edad promedio en el sexo masculino para casarse es 32 años y en el género femenino, 29.

Para los consultados, hoy no basta con un título de tercer nivel. Se hace necesario una maestría y hasta doctorado, y, por consiguiente, los tiempos de preparación académica se extienden.

La catedrática insiste en que no solo los estudios aplazan las relaciones, sino también aspiraciones: poseer un departamento, un auto o viajar por el mundo.   

Ese mismo criterio sostuvo, en una entrevista pasada, la socióloga Natalia Sierra. Ella observó que el modelo de familia tradicional ya no es el único, sino que existen otros: padres del mismo sexo o solo una madre que hace las veces también de padre.

Esa era la primera idea de Elena Salazar, hace 7 años, cuando pensaba en tener un hijo sola porque ella de pequeña se crió con su madre y la imagen paterna estuvo ausente de su vida.

Hoy, con 34 años, está embarazada por primera vez y convive con su pareja, aunque el matrimonio es algo que no le pasa por la mente. “Con mi pareja actual nos ha ido bien hasta hoy y sin necesidad de (firmar) papeles”, comenta Elena, quien al momento cursa una maestría en Lenguaje.

Para Reyna, los modelos que se viven en la infancia determinan -en muchas ocasiones- la visión que la persona tiene en la edad adulta. (I)

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La fecundidad disminuye a nivel nacional

La Encuesta Nacional de Salud (Ensanut) 2012 cuantifica que la tasa de fecundidad a nivel nacional registra un descenso.

La mujer, en promedio, tiene 3 hijos y en las de mayor preparación académica la cifra disminuye a 1.

Sin embargo, la tasa de fecundidad adolescente va en incremento: hay 111 nacimientos por cada 1.000 mujeres entre 15 y 19 años.

“Esto es algo preocupante. Lastimosamente no ha sido aún solventado por las autoridades con sus políticas de educación sexual”, comentó Paulina Barahona, decana de la Facultad de Psicología de la Universidad Católica del Ecuador, quien reiteró que es necesaria una verdadera guía que involucre valores.

Para la sicóloga educativa Elizabeth Montenegro, es indispensable que exista apertura e información, primero de los padres y luego de los maestros, pero para ello es necesario capacitarlos. “Los maestros al momento reproducen lo que ellos aprendieron, que es básicamente aspectos físicos que no ayudan”. (I)

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