Jueves, 17 Noviembre 2016 00:00 Sociedad

Las creaciones de Pedro nacen en el corazón del Suburbio

Pedro Batalla se dedica a la elaboración de zapatillas. Los fines de semana recorre por el sur de Guayaquil ofreciendo lo que produce.
Pedro Batalla se dedica a la elaboración de zapatillas. Los fines de semana recorre por el sur de Guayaquil ofreciendo lo que produce. Foto: cortesía de Nathaly Batalllas
Nathaly Batalllas, estudiante de Facso

En el Cisne II, al sur de Guayaquil, exactamente en la 17 entre la E y la F, habita un hombre que se dedica a la fabricación de sandalias de espuma. Tiene más de 34 años ejerciendo esta actividad con la que  ha mantenido a su familia.

Pedro Batalla, oriundo de Esmeraldas, llegó a Guayaquil en 1970  junto con su esposa. Comenzó como dependiente en un taller de costura en donde permaneció durante 5 años y aprendió a coser ropa. Luego se dedicó a vender utensilios del hogar. Al final regresó a su labor de artesano. Compró una máquina de coser y montó un taller para fabricar zapatillas con planta de espuma.

Batalla inicia el día a las 06:00, desayuna y a las 07:00 ingresa a su taller ubicado en su casa; ahí elabora las sandalias. Primero corta  los moldes de la plantilla de espuma por talla, luego cose las tiras, las arma, después las pule. Sacude los residuos de la pulida, enfunda el producto final y por último las vende en diferentes cantones, como Babahoyo, Salitre, Yaguachi, Jujan, Naranjal, Portoviejo, Puerto Inca, Vinces, Balzar y Samborondón.

Los días que dedica para armar este calzado son los martes, miércoles y jueves. En ese lapso elabora 100 pares y los vende entre viernes y lunes. El valor de cada par es de
$ 2. Cuenta que en algunos meses las ventas no son favorables. “Mucho más para un vendedor ambulante que debe recorrer mucho”.

Las sandalias de Batalla son muy reconocidas en diferentes puntos de la ciudad. Vicente Barreto, quien es cliente desde hace 15 años, asegura que las zapatillas son garantizadas. “Tienen calidad. Duran mucho tiempo, son bien elaboradas y no se dañan con facilidad”.

Ena Martha Rosales, esposa de Batalla, dice que cada día de trabajo está lleno de esfuerzo, dedicación y  pasión. “Este trabajo nos ha dado la oportunidad de brindarle los estudios a nuestros 7 hijos. Tenemos un techo en donde vivir y los alimentos diarios”.

Iliana Batalla dice sentir admiración por su padre, quien con mucho  esfuerzo logró darle educación a sus hijos. “Es un hombre esforzado”. (I)

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Miércoles, 16 Noviembre 2016 21:53

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