Miércoles, 12 Octubre 2016 00:00 Sociedad

La interculturalidad se vive en cada esquina

La interculturalidad se vive en cada esquina

En Guayaquil se puede encontrar desde porteños convertidos al islam hasta un arroz con menestra y shawarma. El concepto de diversidad se pone en práctica sin problemas en el país.

Redaccion Sociedad

Paola Castro, de 22 años, usa prendas oscuras, lleva uñas negras y un mechón cubre su ojo derecho.

Paola hace una década se convirtió en ‘emo’, una cultura o ‘tribu’ urbana. La adoptó cuando era una adolescente.

Por su apariencia ha sido rechazada. “Me ven como si fuera un ser extraño. No entienden lo que somos y solo nos juzgan”.

Los fines de semana, con otros miembros de su tribu, se reúne en los malls de Guayaquil y cada año acude a la marcha ‘emo’.

Los ‘emos’ constituyen una manifestación social poco aceptada por los adultos, pero que está reconocida. Desde 2011, por decreto presidencial, se estableció que el 12 de octubre se celebre el Día de la Interculturalidad y Plurinacionalidad.

Paulina Mogrovejo, vocal del Consejo de Regulación de la Comunicación (Cordicom), explica que dichos términos parten de un principio que es la no discriminación.

Las líneas de igualdad  y no discriminación establecidas en la Constitución de la República -añade- reconocen no solo lo étnico, sino lo intergeneracional, los migrantes, las personas refugiadas, los grupos sociales (gays, lesbianas, bisexuales, transexuales), las culturas urbanas...

“El día de la interculturalidad significa un canto, una conmemoración a la diversidad cultural”, dice.

Para el semiólogo Hoover Mora, es erróneo ver las culturas indígena y montuvia como manifestaciones socioétnicas que no reflejan el pensamiento nacional. “Es un pensamiento derivado de la colonización hispana. Hoy es innegable que nuestra identidad se ve marcada por esa cosmovisión”. Hay 14 nacionalidades y 18 grupos étnicos.

Para Ligner Napa, activista afroecuatoriano, la interculturalidad es la expresión de las diferentes etnias del país a través de la música, danza y comida. “El 12 de octubre podemos manifestar nuestras riquezas”.

Napa considera que hay una diferencia entre los pueblos y nacionalidades, que son etnias; y los GLBTI y los emos, que son tendencias.

Por su parte, Miriam Ilvis, quien se autoidentifica indígena, la palabra significa compartir costumbres. Aunque cuestiona que no se cumple. “Aún existe discriminación”.

La religión y las comidas

Adullah Juan Saud es el director del Centro Islámico de Guayaquil. En la ciudad, en los últimos años, se evidencia un intercambio religioso. Cada año se convierten 25 miembros porteños.  

Constantemente se realizan foros sobre el islam y diálogos interreligiosos. “Estos encuentros permiten conocer más al otro”.

En la gastronomía también hay  intercambio de sabores. En el norte del puerto principal hay ofertas de países de otros continentes.

El libanés Mohammed Bazih, quien llegó hace un año a Ecuador, cambió su profesión de fotógrafo por la venta de shawarmas.

Él asegura que la aceptación por su comida lo hizo abrir el negocio. Antes tuvo una heladería, pero la cerró. “A los ecuatorianos les gusta este plato”.

Mohammed cuenta que no piensa volver a Líbano porque aquí ha recibido cariño. “Tengo amigos”.

Las fusiones culturales han llegado a extremos que en el Malecón 2000 un ciudadano de Irán ofrecía en su menú arroz con menestra y shawarma (en vez de carne frita).
Precisamente, Mora señala que la aceptación es uno de los principales pilares de la interculturalidad.   

“Desde los colegios se debe hacer énfasis en que nuestra identidad está sustentada sobre todo en la diversidad”. (I)

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