La destrucción de arrecifes de coral afecta a océanos

- 09 de febrero de 2017 - 00:00
El avance de las algas sobre los corales está llevando a la degradación de los arrecifes.
Foto: cortesía

La destrucción de los arrecifes de coral en el mundo continúa. El aumento de las emisiones de dióxido de carbono (CO2) en la atmósfera actualmente está provocando la expansión de algas venenosas en los océanos.

De acuerdo con una investigación científica en la Gran Barrera de Coral (frente a la costa australiana de Queensland), el incremento de los niveles de CO2 está potenciando las algas venenosas que matan a los corales cuando compiten por un espacio.

El estudio, publicado en la prestigiosa revista científica Nature, fue elaborado basado en exploraciones (en la Isla Heron) de expertos en Ecología Química de las universidades de Griffith y Queensland. También colaboraron especialistas de Estados Unidos.

Si se mantiene el nivel actual de emisiones de CO2 -según los investigadores-, en 2050 los arrecifes de coral en el mundo estarán en serios problemas para sobrevivir, y para 2100 desaparecerán por completo del planeta.

Los científicos indicaron que cuando se registran mayores emisiones de CO2, más ventaja toman las algas venenosas sobre los corales, destruyéndolos por completo.

El problema

La dificultad para erradicar esas algas, que tienen la capacidad de volver a crecer y regenerarse rápidamente, significa que solo podrán eliminarse si se reducen las emisiones de carbono.

Guillermo Díaz-Pulido, profesor asociado de la Universidad de Griffith y uno de los autores principales del informe, explicó  que la investigación “es un gran paso para entender cómo las algas pueden dañar los arrecifes de coral, y cómo el aumento de las emisiones de CO2 están impactando en la salud de la Gran Barrera de Coral”.

Los científicos habían identificado que el aumento del CO2 en la atmósfera -que es absorbido por los océanos y eleva su nivel de acidez- afecta seriamente el comportamiento de las plantas talofitas.

Pero el nuevo estudio australiano concluyó que una mayor concentración de carbono lleva a que las algas produzcan químicos potentes, que a su vez suprimen o matan corales de forma rápida.

Mark Hay, coautor del informe y profesor del Instituto de Tecnología de Georgia (de Estados Unidos), sostuvo que el avance de las plantas sobre los corales está llevando a la degradación de los arrecifes en el mundo.

“Si estas algas colonizan los océanos, se sumarán a los otros problemas que enfrentan actualmente estos bancos para subsistir: el blanqueo, la propagación de las estrellas de mar coronas de espina, ciclones y otras amenazas”.

Por su parte, Díaz-Pulido indicó que las algas pardas o feofíceas (clase Phaeophyceae) halladas en los arrecifes de coral en muchas partes son las que más daño causan en los espacios naturales.

“Esto es un problema muy grave porque si estas algas toman ventaja del elevado nivel de CO2 en los mares, se expandirán con fuerza. Esto es un asunto de mucha preocupación”, destacó el científico.

Para Díaz-Pulido, la escala del problema es muy grave debido a que eliminar las algas de los corales “no hace mucha diferencia, ya que estas vuelven a crecer y se regeneran muy rápidamente”.

Esto se contrapone con las intervenciones humanas para frenar el avance de las estrellas de mar coronas de espina o acantáster púrpura (Acanthaster planci) en los arrecifes de coral, ya que los programas de erradicación lograron ser hasta ahora exitosos.

La solución

Según Díaz-Pulido, la conclusión del informe es que la única forma de erradicar las algas venenosas es reduciendo los niveles de CO2 en la atmósfera, provocados en gran parte por la actividad humana.

La investigación realizada en la Isla Heron, un cayo de coral al noreste de Gladstone y ubicado en la parte sur de la Gran Barrera de Coral, se elaboró a partir de experimentos bajo agua en la zona y en laboratorios al aire libre.

“Para que estas algas crezcan precisan de luz y de CO2, del mismo modo que cualquier otra planta”.

“Las algas estarán expuestas en el futuro a más niveles de CO2 en las aguas, por ese motivo nos interesaba saber cuánto afectaría el aumento de ese gas en el comportamiento químico de las algas, y en la fisiología e interacción con animales”. (I)

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