Viernes, 11 Noviembre 2016 00:00 Sociedad

La deserción universitaria tiene cuatro causas

Estudiantes secundarios y universitarios se reúnen en Quito para conversar sobre los motivos del abandono de la formación universitaria.
Estudiantes secundarios y universitarios se reúnen en Quito para conversar sobre los motivos del abandono de la formación universitaria. Foto: Carina Acosta / El Telegrafo

El mayor porcentaje del abandono se da en los primeros años de formación superior. Los estudiantes se quejaron de la imposición de los padres cuando eligen la carrera y la complejidad de las materias.

Redaccion Sociedad

La exigencia académica, las razones personales, la situación socioeconómica y el sistema de educación superior son los principales factores que influyen en la deserción estudiantil de pregrado.

El tema fue expuesto en la VI Conferencia Latinoamericana sobre el Abandono de la Educación Superior que se desarrolla hasta hoy en Quito. El académico español Aurelio García, uno de los ponentes del evento, conversó con estudiantes secundarios, alumnos de los cursos de nivelación y universitarios.

Para Andrés Fiallos, estudiante de octavo semestre de Sociología, el problema radica en el proceso de integración del alumno con el alma mater. Justamente, los abandonos se dan en los primeros años.

Fiallos, de 32 años, estudió dos semestres de Administración de Empresas, pero se cambió a otra carrera que está por concluir. “Cuando salí del colegio no sabía qué estudiar. Siempre me gustaron las ciencias sociales, pero mis padres influyeron en mi elección. Perdí dos años de mi vida tratando de acoplarme”.

A la presión familiar se suma la exigencia académica de cada profesión. Él recuerda que le resultaron complicadas las matemáticas, estadísticas y contabilidad.

María Judith Arco, estudiante de segundo año de Medicina, estuvo en tres cursos de nivelación particulares para lograr su ingreso a la Escuela de Medicina de la Universidad Central.

La alumna, de 20 años, se graduó en el actual programa de Bachillerato General Unificado (BGU). El modelo -expresa- no le gustó. “No te especializas. En mi colegio nos enseñaban ciencias naturales de forma básica, nunca profundizamos química, biología, anatomía y otras materias relacionadas con la medicina. No contaba con esos conocimientos cuando estaba en el curso de nivelación”.

Por su parte, Mónica Rosales, docente de la Universidad Autónoma de México, explicó que el retiro en el primer año tiene que ver con las expectativas y la autoexclusión.

Ella recuerda que entre los argumentos de los chicos se escuchan “Había que estudiar mucho” y “No era para mí”; empero, es algo común a esa edad, manifiesta la investigadora internacional.

Descarta la existencia de una relación directa entre el rendimiento académico y condiciones socioeconómicas de los jóvenes.

La renuncia está vinculada con la disponibilidad horaria de quienes trabajan, a la incertidumbre de la inserción laboral una vez recibidos y, en algunos casos, a los aspectos psicológicos o emocionales (temor a pruebas). “Algunos se cambian a carreras con perfiles prácticos y con menor carga de lecturas”.

Según la Organización de las Naciones Unidas para la Educación, la Ciencia y la Cultura (Unesco), el abandono de ese nivel de formación llega a 40%. En Ecuador, en 2014, el 26% optó por el retiro. (I)

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