Jueves, 16 Febrero 2017 23:11 Sociedad

La contaminación química llega a fondos abisales

Redacción Sociedad y AFP

La contaminación producida por el ser humano alcanza el mismo fondo de océano, reveló un estudio que detalla el hallazgo de componentes químicos prohibidos en muestras de anfípodos, diminutos crustáceos similares a minigambas traslúcidas que residen en los abismos marinos.

“Los fondos abisales se ven aún como un reino lejano e inmaculado, preservado de la acción de los seres humanos, pero nuestro trabajo muestra que, desgraciadamente, esa idea está lejos de ser verdad”, indica Alan Jamieson, investigador de la Universidad de Newcastle (Reino Unido) y coautor de este estudio publicado en la revista Nature Ecology & Evolution.

Para examinar estos crustáceos, de los pocos organismos capaces de sobrevivir a tales profundidades y niveles de presión, los investigadores emplearon útiles capaces de descender a dos fosas enormes del Pacífico: la de las Marianas, la más profunda conocida (cerca de 11 km), próxima a la isla Guam, y la fosa de Kermadec (más de 10 km), en el norte de Nueva Zelanda.

Lo que descubrieron fue que, incluso en lo más profundo de la corteza terrestre, los anfípodos presentaban “niveles extraordinarios de contaminación química”.

Los científicos pudieron probar la presencia de PCB (bifenilos policlorados), prohibidos hace 40 años, y de PBDE (polibromodifenil éteres), utilizados mucho tiempo para hacer resistentes al fuego materiales textiles y plásticos (compuestos usados en electrodomésticos y aparatos eléctricos).

Un punto del Pacífico con valores comparables a los de las Marianas es la Bahía de Suruga (Japón), zona industrializada con un alto uso de químicos organoclorados.
Ambos componentes estaban presentes en todas las muestras recogidas en ambos fosos a distintas profundidades.

“Encontrar estas sustancias contaminantes en uno de los lugares más recónditos e inaccesibles de la tierra nos hace darnos cuenta del impacto devastador a largo plazo del ser humano sobre el planeta”, subraya Alan Jamieson.

Entre los años 1930 y 1970 se produjeron 1,3 millones de toneladas de PCB en el mundo. Desde entonces, en torno al 35% habría acabado en el océano y en los sedimentos terrestres. (I)

Los daños a la naturaleza avanzan rápido

Katherine Dafforn, de la Universidad de Nueva Gales del Sur (Australia), expresa que el estudio aporta evidencias claras de que el océano profundo, lejos de ser una zona remota, está conectado con la superficie y que ha estado expuesto a concentraciones significativas de contaminantes.

Los autores estiman que la polución en las zonas inaccesibles se debe a los restos de plásticos y a la caída de animales muertos al fondo marino. (I)

ENLACE CORTO

Google Adsense