El personaje

"Estos 50 años están llenos de trabajo"

- 10 de Noviembre de 2016 - 00:00

Susana Hinojosa Dazza, promotora institucional de la ULVR

Su vida está vinculada con la Universidad Laica Vicente Rocafuerte, que hoy, precisamente, cumple 50 años de vida institucional.

Susana Hinojosa conoce bien el terreno. Fue estudiante y ahora está al frente como promotora.

Además, estudió en el centro educativo Miraflores, es   magíster en Educación y autora del libro Principios Administrativos y de Liderazgo con enfoque en la Gerencia Educativa.

Cuenta que la Universidad Laica Vicente Rocafuerte nació hace 50 años, de la mano de su suegro, Alfonso Aguilar Ruilova, el 10 de noviembre de 1966. Él, motivado por su experiencia (tenía que interrumpir sus estudios universitarios de Ingeniería Civil porque trabajaba durante el día), decidió crear una institución para la clase trabajadora.

El resultado fue una abrumadora asistencia de quienes deseaban prepararse, pero no tenían tiempo durante el día. Bajo esa premisa
nació la ULVR.

Antes de asumir como promotora de la universidad fue coordinadora del Departamento de Posgrado, por pedido de su esposo, Alfredo Aguilar Álava, a la rectora de esa época, Elsa Alarcón Soto.

Así se enroló y empezó a conocer de cerca el desarrollo administrativo de esta universidad. “La experiencia junto a mi esposo, Alfredo Aguilar Álava, fue corta”.  Él falleció en marzo de 2011, pero la experiencia vivida juntos es parte de los 50 años de la institución.

Sin su esposo se dedicó a preparar  clases y  proyectos de posgrado para seguir forjando el bienestar de la ULVR.

Su hijo, José Julián Aguilar, cuenta que a ella le tocó llevar las riendas de la universidad junto a las autoridades, luego de la muerte de su padre.

“Un reto muy grande para alguien que estaba levantándose de una pérdida. Pude ver en sus ojos fortaleza, derrota, miedo, alegría, pero siempre con ese deseo de emprendimiento. No lo digo porque soy su hijo. Desde ese día estoy viendo a una mujer que no conoce obstáculos, que demostró ser fuerte. Y la prueba más contundente fue ese deseo de mejorar la calidad de la educación que brinda la universidad a la sociedad guayaquileña”.

Ser madre, esposa y maestra nunca fue impedimento para superarse. Supo planificar y administrar bien su tiempo.

Yadira Quijije Sánchez, su asistente, asegura que el trabajo junto a ella le ha permitido crecer como profesional.

“El orden y la exigencia que se impone para dedicarse a las tareas diarias la hacen cumplir con su agenda. Es una persona que le gusta el trabajo y que se encuentre avalado por capacidad, sacrificio, sencillez y, sobre todo, honestidad. Esas virtudes y exigencias redundan en calidad”.

Pero el éxito siempre depende de lo alto que el ser humano ponga la vara porque ello obedece a la exigencia.

Hinojosa asegura que los 50 años de la universidad le producen sentimientos encontrados: felicidad de estar frente a una institución que tiene el reconocimiento social y también nostalgia por no estar junto a su esposo.

Jorge Torres Prieto, rector de  la universidad desde enero de 2012, considera que Hinojosa “es un ejemplo de mujer, madre, esposa y empresaria,  roles que ha sabido combinar a cabalidad para demostrar que se puede ser un ser humano de éxito”.

Su hermana, Rosa Dolores Hinojosa Dazza, dice admirarla por el sentido de responsabilidad que le pone a cada emprendimiento.

“La admiro porque desde el día que decidió asumir el cargo de promotora se propuso como meta mejorar la calidad de la educación, la infraestructura de la universidad y el nivel académico de los docentes. Y todo lo que proyectó lo está cumpliendo”. A más de asumir ese reto jamás ha dejado de lado a su familia. Un ser humano jamás puede olvidarse de su familia ni de la gente que lo rodea. (I)


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