Jueves, 10 Noviembre 2016 00:00 Sociedad

Enriqueta, la enfermera octogenaria de Pascuales

La mujer de 83 años se dedica a despachar las recetas a los pacientes del dispensario médico.
La mujer de 83 años se dedica a despachar las recetas a los pacientes del dispensario médico. Cortesía: Ximena Pincay Vera

Tiene 45 años de servicio y, aunque la familia le ha pedido que se jubile, ella quiere seguir trabajando.

Ximena Pincay Vera, estudiante de ULVR

Generosa, pero con un carácter fuerte. Así se califica Andrea Enriqueta Méndez Torres, viuda de Rojas, fundadora del Centro de Salud de Pascuales-Distrito. Quienes la conocen la consideran una mujer emblemática porque a sus 83 años sigue trabajando como auxiliar de enfermería.

La abuelita ‘Mimi’, como le llaman sus nietos, nació el 5 de febrero de 1933. Es la cuarta de 18 hijos.

A los 19 años se casó con Ismael Rojas y procreó 4 hijos. Ahora tiene nietos, bisnietos y hasta un tataranieto. Enriqueta, como la llaman en el dispensario, recuerda que fue el párroco Martín Tomalá quien llevó el servicio de salud a Pascuales hace 45 años. “Al ver que quedé viuda y con 4 hijos me preguntó si estaba dispuesta a trabajar para la comunidad”. Ella primero empezó como conserje y mensajera. Luego realizó cursos de primeros auxilios en donde aprendió a atender a los pacientes. 10 años después obtuvo su título de auxiliar en enfermería.

Sus actividades variaron. Pesaba a los pacientes, les tomaba la temperatura y la presión.

Por un trabajo digno

Sus años de experiencia le han permitido recorrer varias áreas y ahora se desempeña como asistente de farmacia.

Elabora el registro de las personas que retiran sus medicinas. Pide nombre, número de cédula y dirección para procesar la información. Cuenta que durante 30 años no tuvo todos sus derechos como trabajadora y que fue en este Gobierno que su situación laboral mejoró. “El Presidente vino a inaugurar el laboratorio de una escuela. Yo le conté mi historia y ahora gracias a él estoy asegurada”.

Su jornada empieza a las 06:00. Se pone su uniforme blanco y desayuna una taza de agua aromática con rosquitas. Toma una tricimoto y  llega al dispensario a las 08:00.

Cuando ingresa al Centro de Salud, muchas personas a su alrededor tratan de ayudarla pero les dice: “Déjenme, que yo puedo sola”, mientras se apoya en su bastón.

“Su carácter enérgico lo heredó de su madre”, dice su hija Francisca Rojas, quien considera que gracias a ello se ha ganado el respeto de quienes la conocen”.

Enriqueta vive sola, pero duerme en casa de Francisca. Goza de buena salud y, como dicen los pacientes, a pesar de su edad, tiene fortaleza para trabajar todos los días. (I)

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Miércoles, 09 Noviembre 2016 18:22

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