Lunes, 25 Septiembre 2017 00:00 Sociedad

Censo calculará el número de cóndores en el sur

El Ministerio del Ambiente prepara el segundo censo nacional para septiembre de 2018.
El Ministerio del Ambiente prepara el segundo censo nacional para septiembre de 2018. Foto: John Guevara / El Telégrafo

El Grupo Nacional de esta especie observará 96 dormideros en las provincias de Azuay, Loja, El Oro y Morona Santiago.

Redaccion Sociedad

El primer censo de cóndores en el sur del país se desarrollará  del 27 al 29 de septiembre, en los cantones Oña, Saraguro, Nabón, Cariamanga y Santa Isabel.

El objetivo del estudio es establecer un área protegida comunitaria de 35.000 hectáreas para la conservación del ejemplar andino. También se espera conocer más detalles de la especie, que en este lugar ha sido poco analizda.

El estudio está liderado por el Proyecto de Investigación y Conservación del Cóndor Andino, el Centro de Rescate Litio y el Fondo Tueri, entre otras organizaciones.

En dicha zona no existen al momento parques nacionales que pongan a salvo a la especie.

Según Sebastián Khon, investigador del proyecto, hay una amenaza latente en este sector, del que se tiene poquísima información.

Las provincias de Azuay, Loja, El Oro y Morona Santiago serán parte de este estudio. “Queremos determinar cuántos individuos hay en la zona del sur e identificar posibles nidos para conocer la biología reproductiva de la especie; ya que históricamente hay pocos nidos encontrados y documentados en el área”, comentó Khon.

Está previsto que el censo se realice en 96 dormideros. Al menos  200 voluntarios pernoctarán en distintos sectores para conocer de cerca el comportamiento de la especie emblema del país.

 En esta ocasión se amplía el número de dormideros a 26, ya que en el Primer Censo Nacional de 2015 solo se observaron 70.

“Con el monitoreo extenderemos el rango de información de áreas de uso y presencia en la zona sur. Identificaremos nuevos sitios de anidación, dormideros y validación de los registros satelitales”, mencionó Juan Pablo Rivera, director provincial del Ambiente de Azuay.

Una hipótesis

Aunque no está comprobado, se estima que los cóndores de la provincia de Loja pasan hacia Perú e incluso pueden llegar a la península de Illescas.

El vecino país cuenta con un hábitat conservado, debido a las cordilleras, por lo que el proyecto espera realizar nuevas capturas en este lugar y en el centro. La finalidad será colocar los rastreadores satelitales a más ejemplares y obtener datos que determinen las hipótesis de sus traslados.

“No hemos registrado ningún cóndor cruzando la frontera con Perú; pero sí registros que van a Colombia, donde permanecen un máximo de dos días y regresan porque el sur de Colombia tiene muy poco hábitat para la especie, salvo el volcán Chiles, Cumbal y Cerro Negro”, refirió Khon.

De acuerdo con el censo desarrollado en 2015, al momento existen al menos 103 individuos: la mitad es adulto y la otra juvenil.

Khon agregó que la estadística indica que la estructura poblacional, al momento, está saludable y lo que se requiere es que se garantice la supervivencia de los pichones. Esto porque si ellos no logran sobrevivir, se tendría un problema a largo plazo.

Según el número de especies, se habla de una población en peligro crítico, por lo que cada individuo cuenta. “Es necesario una campaña agresiva de conservación  dirigida a las comunidades que comparten sus espacios con los cóndores”.

Amenazas constantes

La principal amenaza para la conservación es la pérdida de hábitat, pues más páramos son transformados en zonas agrícolas.

A esto se suma la práctica de la minería a gran escala. La preocupación radica en que parte del hábitat del ave emblema del país ha sido concesionada y eso dificulta la tarea de conservación. “Esta es una especie paraguas, que nos ayuda a conservar a otros grupos de animales, subrayó Khon.

Los estudios y los datos preliminares del Proyecto de Investigación del Grupo Cóndor, socializados con el Ministerio del Ambiente (MAE), evidenciaron que solo el 30% del alimento de dicha ave y el forrajeo lo realizan dentro de las áreas protegidas. El resto por fuera.

El científico plantea que las personas y las comunidades se hagan responsables de la conservación de esta especie emblemática. Su argumento es que es muy difícil que el Estado pueda ampliar las zonas protegidas porque en varias de ellas aún existen conflictos de tierra que no han sido resueltos.

Otra de las amenazas constantes es la presencia de perros ferales (integrantes de manadas domésticas abandonadas y que se han vuelto silvestres), con los cuales el cóndor comparte  espacios y peleas por los alimentos.

Estos animales cazan algunas especies de aves y además matan venados. “Son un problema muy grande. En la zona sur han existido ataques de perros a personas de la tercera edad y a niños”.

MAE no debe erradicar ganado

Hernán Vargas, investigador científico principal del Fondo Peregrino del Grupo Cóndor, advirtió que se ha comprobado que el ave puede atacar y matar a terneros de hasta dos meses de edad, lo que representaría un riesgo cuando está en las áreas privadas.

“Perder una cabeza de ganado, en espacios donde existen pocas, es una afectación enorme y, por ello, los dueños podrían tomar represalias contra los cóndores”.

Por eso, el investigador diseña la propuesta para el MAE con el fin de que esta institución no erradique el ganado vacuno en sectores protegidas. “Esto  obligaría a las aves a incrementar las visitas a las zonas privadas y por ende el peligro para su supervivencia sería aún más latente”.

Cóndores con rastreadores

En noviembre de 2016 se liberaron tres cóndores criados en cautiverio: Huayra, Killary y Churi (de 6, 4 y 1 año de vida).

La idea era reintroducirlos en su hábitat natural, pero dos de ellos no sobrevivieron, porque no fueron capaces de conseguir sus alimentos dentro del páramo de Zuleta en (Imbabura), donde fueron liberados.

“A pesar de que se les colocó  ningún alimento cerca, ellos no pudieron subsistir, porque desarrollaron dependencia hacia los seres humanos para obtener  la comida necesaria”, recordó el ornitólogo Juan Manuel Carrión. El único que está con vida porque fue recapturado es Killary. (I)

Datos

El promedio de vida de un cóndor en estado silvestre se estima que llega a los 80 años, mientras que en cautiverio se reduce a unos 60 años.

Al momento existen en cautiverio alrededor de 19 cóndores que fueron encontrados en distintos puntos de la Sierra y Oriente. Al momento la mayoría de ellos viven en los zoológicos.

La mayor cantidad de cóndores con rastreador están localizados entre los páramos orientales de la unión de las provincias de Pichincha, Cotopaxi y parte de Napo.

Ecuador es el único país andino que ha desarrollado un censo poblacional del cóndor y cuenta con datos más certeros de la realidad de esta especie. Colombia estima su población en 200 individuos.(I)

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