Martes, 24 Enero 2017 00:00 Sociedad

119 convenios aseguran la atención a grupos prioritarios

La firma de los acuerdos se desarrolló en el auditorio de la Corte Provincial de Justicia, en Guayaquil. Asistieron adultos mayores y personas con discapacidad.
La firma de los acuerdos se desarrolló en el auditorio de la Corte Provincial de Justicia, en Guayaquil. Asistieron adultos mayores y personas con discapacidad. Foto: José Morán / El Telégrafo
Redaccion Sociedad

En Guayaquil, Durán y Samborondón funcionan 200 centros integrales del Buen Vivir (CIBV) que atienden a niños;  19 sitios para personas con discapacidad y 19 espacios alternativos al que asisten los adultos mayores.

La operación de estos lugares se renovó, ayer, con la firma de 119 convenios entre el Ministerio de Inclusión Económica y Social (MIES) y organizaciones sociales y los gobiernos autónomos descentralizados del Ecuador (GAD).

Jorge García, coordinador zonal 8 del MIES, y Xavier Moreira, gerente de la fundación Nuevo Rumbo de Trabajadores Artesanales Comunitarios (Nurtac), firmaron el primero. En los próximos días continuarán con los demás acuerdos.

El funcionario dijo que se destinaron $ 20 millones para prolongar estos servicios un año más. En 2016, el presupuesto fue de $ 17 millones. García explicó que se reconocieron 16 convenios que beneficiarán a 1.882 personas con discapacidad y 27 para prestar el servicio a 9.548 adultos mayores. Mientras que para desarrollo infantil se pactaron 49 contratos, que permitirán atender a  10.000 niños.

Pedro Pivaquí, quien recibe el bono de desarrollo humano hace nueve años, expresó que los convenios ayudarán a la comunidad a mejorar su salud y fortalecer su estado de ánimo mediante las actividades que ofrecen. Él asiste hace año y medio a la fundación Nurtac. Allí recibe talleres de autoestima y tiene un programa de locución.

Moreira, de Nurtac, aseguró que desde  2012 trabajan con el MIES. La institución da $ 1’000.000 a la fundación, lo que ha permitido que se beneficien 880 personas con discapacidad física, 1.350 adultos mayores y 500 niños que trabajan de las calles y 50 personas identificadas en calidad de mendicidad.

Enma Plaza, de 72 años, acude de lunes a viernes al lugar para recibir clases de gimnasia, manualidades, danza y canto. “Venir aquí nos permite sentirnos activos y productivos; comparto con compañeras de mi edad y aprendo a sentirme útil”. (I)

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