Sostenibilidad energética a microescala: perspectivas locales en cocción eficiente

| 31 de Agosto de 2017 - 00:00

La Asamblea General de las Naciones Unidas declaró unánimemente la década 2014-2024 como la década de la Energía Sostenible para todos, reseñando la importancia del incentivo energético como condición habilitante para el desarrollo sostenible.

La energía se muestra como el hilo conductor del crecimiento económico, el aumento de la equidad social y un entorno que permita al mundo prosperar. Teniendo en cuenta que 1.200 millones de personas en todo el mundo carecen de acceso a la electricidad, y de la misma manera, 2.800 millones de personas no tienen instalaciones de cocción limpias y seguras, las perspectivas traen consigo la necesidad de asegurar mecanismos de acceso al recurso energético para todos, teniendo en cuenta que su procedencia y su reparto provengan de fuentes sostenibles y consideren la necesidad de usarlo eficientemente. El paradigma que radica en la necesidad de contar con más energía para la humanidad, y que a su vez su generación no constituya una fuente de potenciales afectaciones al ambiente son, a su vez, imprescindibles para mitigar el cambio climático.

La energía sostenible ofrece nuevas oportunidades de crecimiento. Permite a las empresas crecer, generar empleos y crear nuevos mercados. Los niños pueden estudiar después de oscurecer. Las clínicas pueden almacenar vacunas que salvan vidas. Los países pueden crecer más resistentes, con economías competitivas. Con la energía sostenible, los países pueden construir mecanismos de desarrollo con potencialidades de mantenerse al largo plazo. La transformación de los sistemas energéticos del mundo también dará lugar a nuevas oportunidades de inversión multimillonarias, pero principalmente traerán consigo la necesidad del debate acerca de sus usos prioritarios.

La energía sostenible para todos es una inversión en nuestro futuro colectivo. El acceso universal a la energía, el aumento del uso de las energías renovables, la mejora de la eficiencia energética y el abordaje del nexo entre la energía y salud, género, alimentación, agua y otras cuestiones de desarrollo están en el centro del interés central de todos los países.

En el caso de Ecuador, se ha venido trabajando en un cambio de la matriz energética del país, donde se ha promovido el uso de hidroeléctricas como principal puntal desde el punto de vista de la generación de energía. Por otra parte, existen retos referentes al punto de vista del consumo de energía en el que se identifican puntales como la promoción de la eficiencia energética, traducida en acciones específicas como el programa de cocción eficiente (PEC). El PEC tiene por objetivo reemplazar el consumo de Gas Licuado de Petróleo (GLP) en el sector residencial, por vectores energéticos de mayor disponibilidad en el país como la electricidad de origen hidroeléctrico. Los hogares demandan aproximadamente 92% del GLP que se utiliza en el país. Además, hay que tener en cuenta que alrededor del 78% de este recurso es importado para cubrir la demanda nacional. De esta forma, Ecuador dispone de un potencial ahorro de aproximadamente USD 700 millones por año, basado en el uso de recursos naturales renovables locales.

El PEC se presenta como el primer programa mundial de sustitución a cocinas de inducción en un país. Iniciativas precedentes sólo se habían realizado en zonas con pocos millares de personas, donde se había demostrado como una opción cocción limpia y rentable cuando estaba relacionado con la energía hidroeléctrica. Por todo ello, el PEC nos enmarca en la mirada del mundo global y trae retos para investigadores locales enfocados en la adopción de la tecnología por parte de los usuarios finales, la generación de emprendimientos y nuevos productos locales alrededor de este concepto, y la identificación de necesidades específicas a ser resueltas con investigación y desarrollo a manera de un círculo virtuoso. (O)

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