Viernes, 18 Agosto 2017 00:00 Punto de vista

Punto de vista

Rafael del Riego Núñez, clave para la independencia hispanoamericana. 1820

Pedro Reino Garcés. Historiador. Academia de Historia

Un primero de enero de 1820, en una localidad denominada ‘Las cabezas de San Juan’, en Sevilla (España), el teniente coronel Rafael del Riego, que era jefe del Batallón Asturias, proclamó una insurrección reclamando que España volviera a la Constitución liberal de 1812. “Insurreccionó a las tropas y al día siguiente detuvo al general Félix María Calleja del Rey, Conde de Calderón, jefe de las tropas y a su Estado Mayor, en Arcos de la Frontera.” (Insurrección del Rafael del Riego, Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, Ecured)

Otro dato para ir comprendiendo esta historia que publica Wikipedia dice: “El epicentro de la revolución de 1820. España.- Fernando VII, El Deseado, que había pasado la guerra de la independencia española retenido en Francia, a su vuelta a España rechazó jurar la Constitución española de 1812 (la llamada de Cádiz o la Pepa) que los liberales de las Cortes de Cádiz habían promulgado en nombre de la soberanía nacional, aunque previniendo el ejercicio del poder del rey al que consideraban legítimo.

Restaurado en el trono, como rey absoluto comenzó una dura represión de los liberales, muy numerosos en el ejército, que intentaron una serie de pronunciamientos militares fracasados entre 1816 y 1820.”

El dato que interesa sobremanera a la historia hispanoamericana es que en la revuelta de las Cabezas de San Juan, es detenido del Riego y su ejército, el Conde de la Bisbal, quien estaba destinado a que viniera a América a sofocar las insurrecciones de los independentistas. Esta revuelta inspirada por Riego ha sido subestimada por la historia, y yo diría que casi no ha sido tomada en cuenta en el proceso de la independencia hispanoamericana, porque resta importancia a los heroísmos y protagonismos que están muy bien posicionados en nuestro imaginario, desde luego con el chauvinismo criollo que ha renegado de ese antihispanismo hipócrita sentado por la rivalidad de las cúpulas oligárquicas de los dos lados del imperio. La masa popular lo que siempre ha hecho es tomar partido por las interpretaciones que le dan elaborando estas mismas clases manipuladoras de los imaginarios colectivos y dependientes.

La insurrección de Del Riego tuvo un eco fundamental en España, puesto que ocasionó una insurrección liberal en Galicia y que se extendió por todo el país: “Una muchedumbre rodeó el Palacio Real de Madrid el 7 de marzo, y Fernando VII, viéndose acorralado, esa misma noche firmó un decreto por el que se sometía a la voluntad general del pueblo, y tres días más tarde juró la Constitución de Cádiz de 1812”. Se resalta como interesante también el siguiente dato de Vicens Vives: “La revolución de 1820 fue un triunfo, en primer lugar de las apetencias personales de algunos jefes militares; luego, de las sociedades secretas que les apoyaban; también del oro americano, hecho circular oportunamente por emisarios argentinos para disgregar la fuerza del cuerpo del ejército expedicionario (…) triunfo, en último extremo, aunque quizá el más ponderado, de la libertad.”

Entre las cosas que se señalan como importantes dentro de la Constitución de Cádiz está la supresión de mayorazgos, señoríos y de los tribunales de la inquisición.
Importante para nosotros recordar que Fernando VII subió al trono español en 1814. Hasta finales de 1819 tuvo un panorama desalentador: “Argentina y Chile habían alcanzado la independencia y México estaba próximo a lograrla, San Martín preparaba el asalto a Perú, y Simón Bolívar había derrotado a las tropas realistas en Boyacá… ante esta situación, en un supremo intento por recuperar el imperio que se disolvía ante sus ojos, ordenó concentrar alrededor de 20.000 efectivos en la provincia de Cádiz para embarcarlos hacia América y resolver la contienda a su favor.

Sin embargo, aquellas tropas en las que cifraba su esperanza de reconquista estaban hambreadas, mal vestidas y peor equipadas, y a los oficiales se les debía varios meses de paga. Por si fuera poco, entre ellos se desató una epidemia de fiebre amarilla. A este cúmulo de dificultades hay que añadir el desmoralizante efecto que causaban los veteranos enfermos, heridos e inválidos que retornaban de América”. (Insurrección de Rafael del Riego, Biblioteca Pública Rubén Martínez Villena, Ecured). (O)

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