Viernes, 14 Octubre 2016 00:00 Punto de vista

Punto de vista

Patentes para proteger el patrimonio intelectual nacional

Paola Cuji, magister en Sistemas de Gestión de la Calidad y Analista Técnica del Instituto Nacional de Eficiencia Energética y Energías Renovables

A partir de 2009, Ecuador tuvo un notable crecimiento en la inversión en actividades I+D+i, que de acuerdo a la Secretaría de Educación Superior, Ciencia, Tecnología e Innovación (Senescyt), la Investigación y Desarrollo (I+D) es el trabajo creativo realizado en forma sistemática, con el objetivo de generar un nuevo conocimiento (científico o tecnológico) o de aprovechar un conocimiento ya existente o desarrollado por otro.

Es claro el cambio en este sentido, si se revisan los datos generados en la Encuesta Nacional de Actividades de Ciencia, Tecnología e Innovación (ACTI) realizada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC), donde se evalúan los principales indicadores relacionados con investigación científica, desarrollo tecnológico e innovación del país hasta 2011. Se puede visualizar que la inversión en este tipo de actividades es de alrededor de 1210 millones de dólares, lo que corresponde al 1,58% del Producto Interno Bruto.

Esos recursos han sido destinados para investigación, actividades de ciencia, tecnología, innovación y fortalecimiento de las capacidades de Centros de Educación Superior e Institutos Públicos de Investigación (IPI), estos últimos ligados al establecimiento de proyectos para el cumplimiento de objetivos estratégicos a nivel nacional.

Los productos científicos obtenidos representan uno de los mayores patrimonios de investigación, entre los que encontramos: artículos científicos, bases de datos, prototipos, libros y otros. Para proteger esta producción que representa un aporte significativo para la transformación tecnológica, científica y por ende social del país, es necesario acudir a mecanismos de protección intelectual, principalmente patentes, modelos de utilidad y derechos de autor.

Una patente es un conjunto de derechos exclusivos que concede el Estado a un investigador, en el caso de invención tiene una vigencia de 20 años y cuando se trata de un modelo de utilidad 10 años. Para obtenerla es necesario cumplir con los requisitos de nivel inventivo, novedad y aplicación industrial.

En el caso del Instituto Nacional de Eficiencia Energética y Energías Renovables (INER), se han realizado varias solicitudes de patente para proteger los resultados de sus investigaciones. Uno de sus proyectos, que consistió en instalar y poner a punto una planta piloto para el procesamiento de residuos sólidos domésticos, como una alternativa de aprovechamiento energético de biomasa, ya dispone de una patente que fue otorgada el 29 de abril de 2016, luego de un proceso de examinación de aproximadamente dos años y medio por parte de Instituto Ecuatoriano de la Propiedad Intelectual (IEPI).

El Título de Patente de Modelo de Utilidad recibido corresponde a la invención denominada “Gasificador para mezclas de biomasa sólida con distintos contenidos de humedad”. El prototipo propuesto es un reactor de gasificación, en el que se llevan a cabo procesos termoquímicos a partir de la biomasa recolectada, para transformarla en un gas combustible que posteriormente se utilizará con fines energéticos, en motores de combustión interna o bien, mediante conversión química, puede ser transformado en combustibles líquidos.

El potencial de réplica de la Planta Prototipo de Gasificación es alto, ya que cuenta con el diseño, materias primas y metodologías establecidas de acuerdo a condiciones nacionales para su implementación en varias zonas geográficas; convirtiéndose en una importante herramienta de transferencia tecnológica para beneficio de la sociedad ecuatoriana. Siendo una muestra de las capacidades de investigación en Ecuador y de las competencias de los técnicos nacionales para generar alternativas tecnológicas equiparadas a propuestas internacionales.

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